Tal vez tenía los oídos taponados por el buceo.

Porque cuesta creer que todos y cada uno de los ministros que han visitado Ceuta no fueran capaces de relatar a Sánchez lo que realmente allí está sucediendo y por ello la urgencia de actuar, de coordinar, de tener un mando único.

Es cierto que solo Robles se acercó a escuchar a los vecinos, puesto que el resto apenas salió del círculo de seguridad, así que los demás como mucho le harían llegar datos de lo bien que lo estaban haciendo todos y cada uno de ellos. Ya saben, al jefe solo buenas noticias.

Si Pedro Sánchez únicamente ha reaccionado a la gravedad de lo que sucede en Ceuta al volver de vacaciones, cabe preocuparse por los canales de información que tiene.

¿Le decían la verdad sus ministros? ¿Hay televisión, radio o buena conexión a Internet en La Mareta? Habría que valorarlo como opción, para tratar de explicar lo inexplicable.

Es realmente importante rodearse de gente que te diga la verdad, no lo que quieres oír. Algo básico, pero que suele ser incompatible con la bunkerización de un gobierno, como estamos viendo recientemente. No son pocos los que en ocasiones anteriores, cuando han osado llevar la contraria o criticar alguna acción de Sánchez han acabado fuera incluso del partido, acusados de traidores o de fascistas. O de todo a la vez. Mal antecedente, claro, para los ministros en esta crisis.

La situación de Ceuta el lunes era tan grave como lo era el viernes anterior. Incluso el mismo día 1 de agosto, cuando Óscar Puente escribió esa frase que pasará a la historia —"Otra crisis más que resuelve Pedro Sánchez"— cualquier vecino de la ciudad autónoma podía, y de hecho lo hicieron, anticipar lo que iba a pasar.

Lo único que ha cambiado entre un día y otro no es la gravedad de la situación, no es un empeoramiento de la crisis, es la vuelta de vacaciones del presidente.

Por lo tanto, si hoy ya hay mando único, si ya se preparan ayudas, si ya sí se convoca al Consejo de Seguridad Nacional —de golpe— tras la vuelta a Moncloa de Sánchez, cabe entender que no se hizo antes simplemente porque seguía de vacaciones.

Habrá que pensar que esta correlación de hechos no es así ya que sería algo gravísimo, pero lo parece y no hay explicaciones alternativas plausibles y eso es un grave problema para cualquier Gobierno.

Los ciudadanos de Ceuta que podemos escuchar en los medios y en las redes hacen saber ante cualquier micrófono que no van a olvidar que cuando peor lo estaban pasando y más necesitaban al Estado, el presidente estaba de vacaciones. Y no precisamente cortas.

Unos dirán que ahora Sánchez toma las riendas de la crisis, el resto le recordará que más de 20 días después.

Por último, cabe una reflexión tangencial, una duda que sobrevuela ahora de nuevo. Si hasta la vuelta del presidente a Moncloa no se ha movido nada esencial en Ceuta, si ningún otro ministro podía liderar ni coordinar si no se hace nada sin su presencia, ¿cómo pudieron entonces Ábalos, Koldo, Cerdán o Leire intervenir en tantas "decisiones" por su cuenta? Siempre faltan más explicaciones.