Lorena Salazar. Foto: Carlos López

Lorena Salazar. Foto: Carlos López

Letras

'Maldeniña', poesía con los cinco sentidos en un hotel de mala muerte

En el mapa de la actual literatura latinoamericana emergente, la colombiana Lorena Salazar Masso confirma su relevancia con su segunda novela, breve y sintética.

20 septiembre, 2023 03:18

A Lorena Salazar Masso (Medellín, 1991) la conocimos con Esta herida llena de peces, una novela que guarda un hilo coherente con Maldeniña, su segunda incursión en el género, breve, sintética, cuyo gusto por las imágenes sugerentes la acerca a lo poético sin perder ni un ápice de exactitud.

Maldeniña

Lorena Salazar Masso

Tránsito, 2023. 132 páginas. 16,90 €

No se trata de una literatura precisamente consoladora, sin embargo: en el centro de Maldeniña encontramos a una menor que se pasea por los espacios de un hotel familiar de mala muerte, una cantina plagada de perdedores abocados al trago, alguna casa ajena y, en general, el mapa de un pueblo perdido, empobrecido y cada vez más frío.

Isa adora a su padre, pero este es una figura a la fuga, cada vez más ausente, peor, más desentendido de cualquier consecuencia que pueda tener su ausencia en el devenir de la hija; la familia de Isa no parece capaz de atender sus necesidades, la escuela es una ausencia, y sus amigos y amigas adultos desfilan como modelos quebrados de un posible destino. Aquí y allá, se intuyen reflejos de mayores violencias; sin embargo, en general, no se trata tanto de unas páginas en las que ocurren cosas, sino de una novela de sobreentendidos.

Novela de trazo fino, 'Maldeniña' gustará a quienes busquen una voz menor capaz de evocar asuntos mayores

Es curioso el modo en que Salazar se sirve de los sentidos y las percepciones físicas para hilvanar un relato que abunda en tomas de contacto con la tierra, la hierba, la comida, los cuerpos. Deliberadamente o no (juraría que no), el paso de un capítulo a otro casi siempre parece determinado por la alusión a uno de los cinco sentidos: así, en el primer capítulo predomina la mirada hasta que una referencia al olor nos traslada al segundo, que se cierra con una alusión sutil al gusto, etc.

El juego de percepciones otorga cuerpo a una atmósfera triste, desesperanzada, atravesada por la música popular latinoamericana (otro sentido: el oído) como banda sonora de cuchicheos en torno al paisaje humano. ¿Dónde está ese Papá tan anhelado, a dónde conducen sus pasos cuando no sabe que su hija lo espía? ¿Quiénes son esas mujeres maquilladas en la cantina, el cantante ocasional, ese maravilloso Vargas que domina el panorama al otro lado de la barra…?

['Otaberra', elegante, sutil y conmovedora: la mejor novela de Elisa Victoria]

Novela de trazo fino y lenguaje evocador, Maldeniña gustará a los que busquen una voz menor capaz de evocar indirectamente asuntos mayores, y resumir el estado anímico de un país, Colombia, sin echar mano de un solo trazo grueso.

En el mapa de la actual literatura latinoamericana emergente, Salazar confirma su relevancia (y la editorial Tránsito, su condición de embajadora privilegiada en España) gracias sobre todo a la construcción de una protagonista, la niña Isa, perturbadoramente realista, a caballo entre una infancia insostenible y una adultez abocada al desengaño, al borde de la miseria, lúcida pese a todo. Los peores fantasmas existen, pero son convocados por la narradora desde perspectivas laterales, más amenazantes cuanto más normalizadas parecen ser.

['Te di ojos y miraste las tinieblas', de Irene Solà: un relato vitalista y seductor]

Y luego está su talento casi arquitectónico para alzar el dibujo preciso de los espacios que atraviesan los personajes, cocinas y comedores y zaguanes a disposición de la imaginación lectora, tangibles, ominosos en su cotidianidad. Argumentos de sobra para leer Maldeniña de un tirón.