José Aranguren. © José Antonio Cobreros

Lorenzo Silva (Madrid, 1966), guardia civil honorario desde 2010 por contribuir con sus libros -especialmente con la serie policiaca de Bevilacqua y Chamorro- a la buena imagen pública del cuerpo, vuelve a presentar un libro que sacude tópicos e ideas preconcebidas en torno a la Benemérita. Se llama Recordarán tu nombre (editorial Destino) y se trata de una "novela sin ficción" en torno a la figura del general de brigada José Aranguren, que comandaba las tropas de la guardia civil en Cataluña cuando el 19 de julio de 1936 recibió la llamada del general de división Manuel Goded para que se sumara a la sublevación militar. Aranguren era un hombre "conservador y católico", en palabras de Silva, pero "con un profundo sentido del honor, lealtad y espíritu de servicio", y se mantuvo leal a la República. En una tensa conversación telefónica, Aranguren se negó a sumarse al golpe de Estado. "Si mañana me fusilan, fusilarán a un general que ha hecho honor a su palabra y a sus juramentos militares. Pero si mañana le fusilan a usted, fusilarán a un general que ha faltado a su palabra y a su honor", le dijo Aranguren a Goded según los testimonios de otros altos cargos militares que se encontraban en ese momento reunidos en su despacho de la consejería de Gobernación de la Generalitat analizando la gravedad de la situación.



A Aranguren no lo fusilaron al día siguiente porque el golpe fracasó en Cataluña, en gran medida gracias a su negativa, pero sí al acabar la contienda. Franco, que mandó purgar a toda la Guardia Civil de Cataluña, no se apiadó de su paisano (ambos eran de Ferrol), con el que además compartía parentesco a través de su esposa. Aranguren fue fusilado el 22 de abril, "sentado en una silla porque no podía tenerse en pie debido a las lesiones que le había provocado un accidente de coche", explica Silva.



En el momento de la sublevación militar, Aranguren tenía a 3.600 guardias civiles a sus órdenes y, según Silva, que ha estudiado a fondo todo tipo de fuentes históricas, su decisión fue determinante para que el golpe de estado fracasara en Cataluña. "Hay dos corrientes de historiografía que intentan negar eso. Según el relato anarquista, fueron ellos y el pueblo en armas capitaneado por Durruti quien derrotó al ejército. Según el relato de la historiografía catalana fue el pueblo catalán el que se opuso al militarismo español". Para el escritor, fue una batalla urbana en la que había tres fuerzas: el ejército sublevado, las fuerzas de seguridad de la República y las masas revolucionarias, "cada una con su agenda". El autor explica que el ejército intentó tomar la ciudad y que tras el primer choque entre este, que cometió el error de mandar a todas sus unidades a la vez, y las fuerzas de seguridad, la Guardia Civil actuó como "fuerza de reserva" que neutralizó todos los focos rebeldes que quedaban.



Goded había volado en hidroavión hasta Barcelona desde Palma de Mallorca. Tras destituir y arrestar al general Llano de la Encomienda, se puso al mando de la sublevación militar en Cataluña. Después de su fracaso, fue fusilado por la República tres semanas después. Aranguren y Goded se conocían de los tiempos de la Guerra del Rif (a la que Silva dedica también una parte importante del libro) y este creyó que en virtud de esa camaradería el general de la Guardia Civil se uniría a la rebelión. Según los testimonios que recoge Lorenzo Silva en el libro, Aranguren visitó a Goded poco antes de que lo ejecutasen y este, quizá arrepentido, le dijo: "Qué bien hiciste, Pepe".



Silva narra el libro en primera persona y pone al descubierto los entresijos de la investigación. Todo lo que aparece en el libro procede de numerosas fuentes y en ningún momento inventa situaciones o conversaciones, sino que las recrea ateniéndose estrictamente a la documentación y a los testimonios. Aun así, el escritor no renuncia al término "novela" porque la historia está contada "con las técnicas de la novela", un lenguaje literario y en ocasiones un "tono poético que no cabría en un ensayo histórico", asegura. Y a pesar de contar una historia ajena, dice que es "su libro más personal", en parte porque hay una estrecha vinculación entre los protagonistas del libro y sus propios abuelos, Manuel y Lorenzo, que también eran militares y tampoco se sumaron a la sublevación y, como otros muchos, "quedaron en tierra de nadie".



"Me topé con esta historia hace ocho años", ha explicado Silva a los medios en presencia de José Antonio Cobreros Aranguren y Lorenzo Rubio Sánchez del Valle, nieto y bisnieto respectivamente del general Aranguren. El escritor mencionó al militar en su ensayo sobre la Guardia Civil Sereno en el peligro y en la novela con la que ganó el Premio Planeta de 2012, La marca del meridiano. Cuando Rubio la leyó, le envió un correo agradecido a Silva, que recogió el guante y se animó a escribir esta novela, para la que ha contado con todo el apoyo y los testimonios de los descendientes del general. Notablemente emocionado, Cobreros ha declarado que "Silva no ha encontrado a José Aranguren, sino que José Aranguren ha encontrado en Lorenzo Silva a un nieto más".



La de Aranguren fue una de tantas familias divididas por la guerra. Mientras que él se mantuvo leal a su cargo, sus dos hijos y su hermano combatieron del lado rebelde. Amalia Aranguren, nieta del general, le mostró a Silva una carta que le envió su padre desde el frente de Guadalajara, en la que le decía: "Yo estoy muy bien aquí, acordándome mucho de ti y matando muchos rojos para que cuando no quede ninguno irme junto a vosotras".



La figura de Aranguren ha sido prácticamente olvidada por la historia, a pesar de la importancia que tuvo su decisión de no sumarse a las tropas sublevadas. El título Recordarán tu nombre, para el nieto del general, "es más un deseo de Silva que una realidad". El escritor y él han explicado que su hoja de servicios desapareció de los archivos militares, aunque gracias a la familia ha sobrevivido una copia.



A día de hoy su figura sigue sin ser rehabilitada (Silva puntualiza que "rehabilitar" y no "amnistiar" es el término correcto cuando se trata de anular los efectos de un juicio "tramposo" sobre un inocente). "Y no lo será", añade el nieto. "Lo más cercano a una rehabilitación que tendrá mi abuelo es este libro".



@FDQuijano