Mar Arza: Statement series (2009-2011)

Celebramos el Día Mundial de la Poesía con poemas inéditos de algunos de los más interesantes poetas jóvenes en español: Elena Medel, Berta García Faet, Teresa Soto, Sofía Castañón, María Gómez Lara, Pablo Fidalgo, Hasier Larretxea y Diego Álvarez Miguel.

Arranca la primavera y, como cada año, lo hace celebrando el Día Mundial de la Poesía. En El Cultural, más allá de actos y celebraciones alejados del libro, y del poema, lo hemos querido celebrar con los protagonistas; es decir, con los poetas. Porque la poesía es indispensable, tomamos del escritorio de Elena Medel, Berta García Faet, Teresa Soto, Sofía Castañón, María Gómez Lara, Pablo Fidalgo, Hasier Larretxea y Diego Álvarez Miguel una muestra de sus ultimísimos trabajos. Poemas inéditos para el Día Mundial de la Poesía:




Elena Medel

Templo de la transformación de la sabiduría



El amor que conozco se parece a este templo. Apenas destaca

su exterior, y el interior se cubre con tejas de esmalte negro

de la dinastía Ming. La guía -un volumen antiguo, en el que no figuran

horarios de visita a monumentos ante los que retratarse,

finge la sonrisa, finge que te lo estás pasando bien- advierte

que su nombre popular es Templo Negro, más exacto,

sin poesía.



Conozco el amor igual que conozco este edificio

al que los turistas se acercan después de visitar otros

de mayor importancia. La guía -un volumen antiguo,

en el que no figuran los nombres

de los hombres que nunca lo hacen, finge la sonrisa, finge

que te lo estás pasando bien- advierte

que su nombre popular es Templo Negro, más exacto,

sin poesía.



El último libro de Elena Medel (1985) es 'Un día negro en una casa de mentira' (Visor), que recoge toda su obra poética publicada hasta la fecha.




Berta García Faet

Primer poema sobre Jimena



cuando jimena era una niña

                                    (ahora está a punto de tener una niña y

aún no lo sabe),

lloraba mucho por las noches

pensando que su madre, algún día, moriría



cuando jimena me cuenta que, cuando era niña, lloraba mucho por las noches

pensando que su madre, algún día, moriría,

                                                                    veo, ayer, a aquella jimena

que aún no conozco

llorando desconsoladamente,                inundando

desconsoladamente



todos los ríos de Colombia,

todos los ojos de todos los caballos que jimena-niña arrulla,

todos las selvas de Colombia,

todos las bocanadas de limoncello que jimena-niña cultiva

como flores de

marihuana



y cuando jimena me cuenta que, cuando era niña, se moría de pena

al pensar, durante más de diez segundos seguidos,

que carmen,

algún día,

moriría,



me veo en ella

                 aunque aún no he nacido

y sorbo el té azul

                 que me ha regalado

y absorbo el sol

                 que, muy despacio, llovizna



sobre la Barcelona veloz de mi sueño dulce y del sueño dulce de

                                                                                           jimena



y cuando jimena me cuenta que, cuando era niña, lloraba mucho por las noches

porque había creído que su madre era inmortal y, finalmente, alguien le dijo

que se equivocaba,



sé que, algún día, escribiré un poema

sobre este momento

tan triste o

íntimo

y sé que este momento tan triste o

íntimo



nos une,

        jimena,

hasta la muerte



hasta sus muertes



Berta García Faet (Valencia, 1988) es autora de 'Manojo de abominaciones', 'Night club para alumnas aplicadas','Introducción a todo' y 'Fresa y herida'.




Teresa Soto

Metales



Con qué roce me tocas,

con qué gesto me recoges

del suelo,

tierra y tela.

Me levantas

y me vuelves a coger.

Soy un arma

y me afilas

me sacas brillo

esta es nuestra guerra.



Porque tú tuviste el hierro

entre la piel y el hueso,

tú tuviste la plata y el oro

y nada te convirtió

en santo,

nada te salvó de

perder un país

ni de perder un lugar donde sentarte

un pan que comer.

Voy a ti

para sanarte del oro

para cuidar la pérdida,

abrazar tu exilio.



Sentada a la mesa

la envidia en su silla

mirándonos

tiesa como un palo

implacable

adivina algo.

No vamos a comer, no.

Cerramos la boca.

Cerramos todo.

Pero ella adivina,

sabe del hambre,

lo sabe,

grande como Líbano.



Teresa Soto ganó el Premio Adonais en 2007 por 'Un poemario'. Es autora de 'Erosión en paisaje'.




Sofía Castañón

Lo habitual era

llegar a aquella ciudad e imaginar los pasos

de quien llegó antes. De quien le dio nombre,

de quien pensó aquí un árbol, aquí esta calle

que tenga nombre de río. Aquí esta calle

que tenga nombre de poeta.

Lo habitual era

llegar a la ciudad nueva y pensar también

en las otras huellas. [Di nombres de ciudades.

Di nombres de amores en esas ciudades]

Arqueología inmediata. Seguir un rastro.



Pero no llegar a una ciudad

y preguntarse por los pasos que aún no son.

Que serán. Si habrá esta luz a esta hora

al final de esta semana cuando ya una no esté.

Si al abrirle a la ciudad las juntas que le cierran

el grito de los años y las calles y los fundadores

y los poetas que las cantan; si al abrirle las juntas

se oirá lo que parece se oye

cuando me acerco en silencio

y le digo aguanta ahí, aguanta así,

al menos unos días, quédate como estás.



Sofía Castañón (Gijón, 1983) es autora de 'Animales interiores', 'Últimas cartas a Kansas', 'Tiempu de render', 'Culpa de Pavlov' y 'La sombra de Peter Pan'. Ha realizado el documental 'Se dice poeta'.




María Gómez Lara

Don Quijote caído



otra vez estrellado contra el suelo:





me duele la espalda me tallan los huesos



cómo tragar más polvo me pregunto      cómo moverme aquí sin escudero tendré que quedarme entonces quedarme quebrado quedarme cascado tanto suelo tanto tanto que van a llamarme quizás el caído caballero el de la triste figura aquí pegado a la tierra qué más da





sé que estas son aventuras de los andantes caballeros y este será un capítulo en mi larga historia de eso no queda duda la pregunta       es ahora       qué hacer con las heridas las cortadas los raspones





dónde ensamblar el cuerpo cómo levantarme cómo seguir andando el caballero roto



con qué fuerza lograr cargar mis armas oxidadas



donde cabrán los molinos los gigantes





los vi te digo que los vi ahí estaban lo juro y fue ese sabio encantador los transformó otra vez les salieron astas a los brazos que venían a atacarme



fue el sabio encantador para dañar la aventura de este pobre hidalgo una vida sin matices

un gris sin explosiones





mis ojos vieron lo que pudieron les pesaba el hidalgo miraba Don Quijote





y el sabio encantador no supo que los cambiaba porque quería pelear       y dónde los dejo ahora       qué hacer con tantos brazos tantas piernas enormes tantas cabezas agitándose





yo Don Quijote de la Mancha quería ser el héroe de una batalla libresca y lo soy lo soy lo soy cascado Yo Don Quijote de la Mancha aunque me arda la piel





iba a blandir mi espada a salvar a la doncella



iban a ir los gigantes a llevarle mi victoria



escribirían sobre mí los autores de esta historia



las famosas aventuras de Don Quijote de la Mancha el más valiente el más enamorado





era fácil transformar molinos en gigantes lo difícil fue al revés       pero es que el sabio me sigue para jalarme el hidalgo       a mí a Don Quijote armado caballero lo difícil fue volver

cómo volver ahora me habrán quemado los libros       y aparecer de nuevo

roto deshecho quebrado





fue ese sabio encantador por sabotearme:





yo no quería estas astas que me pesan encima



yo iba a reemplazar el aire por el fuego



María Gómez Lara (Bogotá, 1989) es ganadora del último Premio Loewe de Creación joven por 'Contratono'. Es autora del poemario 'Preguntas para el azar'.




Pablo Fidalgo

Porto Palo di Capo Passero



Abubakar se sienta a nuestro lado en la playa.

Está con todos sus compañeros, pero él nos busca.

Miran, día tras día, el mar por el que llegaron a Sicilia.

Italia los aloja en un hotel del pueblo. Son trescientos.

Alguien les roba su paga de cada día

y el pueblo no quiere que estén aquí.



Abubakar tiene quince años.

Cada día llegan hombres y mujeres al hotel

y adoptan a los más pequeños.

Llegan, eligen, pagan y se van.

Pregunta si nosotros lo adoptaríamos.

Yo le digo que no es tan fácil, pero sería fácil.

Podría ser fácil.

Después caminamos hasta el puerto.

El barco en el que llegó está allí, partido en dos.

Quiere ir al norte de Italia, a Milán, allí no roban, dice.

Soy un refugiado político, dice.

Pienso, Abubakar, que tú eres quien menos necesita ser adoptado,

que tienes fuerza para sacar tu vida adelante

y lo digo para salvarme.



Después un hombre nos lleva a la isla.

En la isla, un huevo de gaviota.

Es el momento exacto del nacimiento.

Es la guerra por nacer de un ave.

Los sonidos, la pelea, la cabeza que golpea.

Es la guerra por nacer de Abubakar.

Es la guerra de nuestro amor por nacer.

Ellos vienen de la guerra. ¿De dónde vengo yo?



Yo no te adopto, pero te bendigo.

Yo no te llevo conmigo, pero te recuerdo.

La luz de este inverno es un milagro

como lo es haber nacido así.



Pablo Fidalgo Lareo (Vigo, 1984) es autor, entre otros libros, de 'La educación física', 'La retirada', 'El tiempo de las tragedias absurdas' y 'Mis padres: Romeo y Julieta'.

Hasier Larretxea

Que nadie de pasos por ti.



Que nadie ponga en tu boca

mariposas que dejaron de elevarse

hasta la clara mañana de la primavera

que abre ventanas,

que despliega el amanecer de las cuevas

y las ciénagas.



El movimiento suave y leve de la naturaleza.



El peine del viento que ordena

las praderas y las estacas.



Que nadie se interponga entre tú y esa visión

de las cosas. Que ninguna voz

suplante la tuya. Que ninguna palabra

se escurra de tus firmes manos.



Que tú seas camino y destino.

Que sólo recordemos el rumor de tu paso.



Tus restos, ese viento primaveral.

Todo aquello que no pudimos retener.



Que la llama viva de tu luminosidad

sea la mecha que pende cada día

sobre nuestro pensamiento elevado

por el rumor,

por el clamor

de nuestros pasos elevados al puerto,

ese nuevo caminar que no teme

a estos tiempos de caminos embarrados.



Que esos pasos que no supieron a dónde ir

sean la antorcha que nos guíe

a recordar el camino de vuelta,

a retomar el sendero ancestral y cristalino,

el caudal interminable del riachuelo de la infancia

que se erigió entre refugios con paredes de piedra

y el sabor de la tierra húmeda.



Que el poso de nuestra vida

sea el brillo que ilumine el recuerdo,

el nuestro,

el de nadie más.



Hasier Larretxea (Arráyoz, 1982) es autor de 'Azken bala/La última bala' y 'Niebla fronteriza' (El Gaviero).




Diego Álvarez Miguel

Eso también era amor



Y cuando se estiraba, por ejemplo

al esperar frente a un paso de cebra,

como se estiran las cuerdas de los globos

que sostienen los niños en la feria,

yo veía en su cuerpo un arco tenso

al que rogarle por favor que disparara

la precisa y dura flecha que acabase

de una vez por todas con mi vida.



Diego Álvarez Miguel (Oviedo, 1990) ha ganado el XXX Premio Hiperión de Poesía por 'Hidratante Olivia'. Ha publicado 'Un día, tres otoños' y 'Lugares últimos'.