Jorge Carrión. Foto: Antonio Moreno

Los turistas (Galaxia Gutenberg), tercera entrega de la trilogía Las huellas, de Jorge Carrión, transcurre en el año 2000 y acaba meses antes del 11-s. Un libro itinerante -un libro sobre la errancia- que concluye, en palabras de su autor, "en un momento en el que estaba a punto de cambiar para siempre nuestra manera de viajar". El escritor presentó ayer su novela en la librería Alberti, de Madrid, en compañía de Aixa de la Cruz y del editor de Galaxia Gutenberg, Joan Tarrida.



Tarrida contó que el proyecto de Carrión le llegó por recomendación de Juan Goytisolo. "Vi enseguida que era una obra que había que publicar", dijo. Es más, tras la publicación de la trilogía en tres libros -los anteriores: Los muertos y Los huérfanos-, saldrá a la venta un único volumen en tapa blanda. "En mi cabeza hace tiempo que los tres libros son una única novela", explicó Carrión, que dijo estar "deseoso" de hablar con lectores que, como Aixa de la Cruz, hayan tenido ya la oportunidad de leer los tres libros.



"Escribir esta trilogía ha sido muy positivo para mí porque he podido recuperar algunas de mis pasiones de juventud, como los comics, la literatura fantástica o el ajedrez", dijo el escritor. De hecho el ajedrez, entendido "como un duelo", es una de las conexiones entre los tres libros.



El protagonista de Los turistas, Vicent, persigue a una anciana por todo el mundo. Se da un juego, dice Carrión, entre perseguido y perseguidor. Vincent es un hombre rico que, hasta tomar la determinación de viajar, va cada día al aeropuerto, compra un billete y atraviesa la puerta de embarque. Observa a la gente, se borra entre la multitud. "Los turistas, evidentemente, habla del turismo, y parte de una idea similar a la del "El hombre de la multitud", de Poe", explicó Carrión. El protagonista del cuento de Poe es un hombre que, día tras día, observa a la gente pasar, sintiendo de ese modo -identificándolos como médicos, abogados, etc.- el "latido de la multitud". Pero un día, un hombre pasa y no se deja leer. Comenzará entonces una persecución que da como resultado una certeza: el hombre está, en cada hora, en el lugar más concurrido de Londres. Este relato le sirve a Carrión para plantearse una pregunta: "¿Cuál es la metrópolis de hoy?" Y responde: "Cosmópolis, es decir, el mundo".



Carrión establece, en la segunda parte del libro, una "teoría general de la huella". Se trata de una historia comprimida de los últimos 1.000 años de poesía en donde el autor adopta, para cada tiempo, el lenguaje y metro predominantes. Carrión leyó un fragmento: latín, romance, épica, verso libre. Aixa de la Cruz, a continuación, le preguntó por el lugar que ocupa en su obra la experimentación formal. "A Jorge le gusta desmontar géneros, decepcionar las expectativas que el propio género crea", dijo, a lo que el escritor replicó que, pese a lo que pueda parecer, "se siente muy clásico", un autor que se inserta, afirmó, "en la tradición novelística cervantina" y que no hace nada "que no hayan hecho ya autores como Juan Goytisolo o Ricardo Piglia".



Se podría decir que Los turistas está escrita bajo del agua. Carrión, escritor viajero, dio forma definitiva a la novela durante un curso de buceo en el Mar Rojo, concretamente en un agujero azul -"el lugar más bello en el que he estado"- cuya descripción leyó, del libro, para los asistentes.



Preguntado por sus influencias, Carrión citó a Bolaño -citó 2666 como referencia inevitable si uno quiere escribir una "novela de novelas", más aún si se trata de una novela universal, deslocalizada-, y rememoró la lectura del último gran libro del chileno, en Los Ángeles, con jet lag y en varias sesiones nocturnas. A Carrión la literatura siempre le sorprende viajando. De hecho, para este libro fue definitivo, dijo, un viaje a Sudáfrica -Desgracia, de Coetzee, es otro de sus referentes-, como lo fue también para la conclusión de Librerías. Solo una escena de la trilogía transcurre en un lugar que Carrión no ha visitado. Se trata de Moscú, pero prometió que iría pronto.