Image: La transición de Dionisio Ridruejo

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Letras

La transición de Dionisio Ridruejo

El crítico y catedrático Joaquín Marco repasa la trayectoria literaria e ideológica del autor en su centenario

12 octubre, 2012 02:00

Dionisio Ridruejo.


La figura de Dionisio Ridruejo, nacido en El Burgo de Osma (Soria) en 1912 y fallecido en Madrid en junio de 1975, constituye uno de los escritores comprometidos de más difícil clasificación. Sin embargo, tal vez por ello, los estudios sobre sus textos se han multiplicado hasta hoy. Su prosa ejerce un enorme atractivo: dúctil, sencilla, vitalista o polémica. Va de lo familiar, en sus recuerdos de infancia, a lo político y doctrinal. Su paso del falangismo a una socialdemocracia liberal le convirtieron en uno de los más complejos y radicales modelos de transición.

Su vocación primera fue la poesía. Ya en 1935 publicó Plural, donde compiló poemas que llevaba escribiendo desde 1929. Se situó junto a Vivanco, Agustín de Foxá, Panero o Rosales en un formalismo clasicista, no tan alejado, en los sonetos, por ejemplo, de poetas de la anterior promoción, como Rafael Alberti o el mismo Federico García Lorca. A lo largo de su producción advertiremos la influencia de Gerardo Diego y Manuel o Antonio Machado, de quien realizó la primera edición de sus Poesías completas, muy incompletas, en la más inmediata posguerra. Cuando publicó otra entrega poética fue ya en 1939: Primer libro de amor y siguió editando libros de poesía; hasta dos en un mismo año.

Pero, entre tanto, su personalidad se había decantado hacia la política. Participó en la composición del himno de la Falange, Cara al Sol, conoció y quedó deslumbrado por la personalidad de José Antonio Primo de Rivera y, convertido en uno de los oradores de la falange castellana, vivió la guerra y pasó a ocupar el cargo de Consejero Nacional y Director General de Propaganda en 1938. Nunca llegó a concluir unas memorias, pese a que las tenía en marcha y, recuperadas, debían publicarse en la editorial Planeta. Sin embargo, jóvenes estudiosos como Jordi Gracia y Jordi Amat han dado a conocer parte de su prosa, su epistolario con abundantes referencias personales, parte del que iba destinado a un grupo de amigos o las más íntimas, en las que muestra su honestidad intelectual: Cartas íntimas desde el exilio (1962-1964) (Madrid, 2012). Sin embargo, Ridruejo se creyó esencialmente antes que escritor, poeta.

Reunió Poesía en armas (1940) y, junto a "Cuadernos de Rusia", una nueva edición en 1944. Sus inquietudes, tras renunciar a sus cargos oficiales e incluso a la codirección de la revista Escorial, le llevaron paradójicamente a integrarse en la División Azul y a empuñar el fusil en el frente ruso. En "Explicaciones", incluido en Casi unas Memorias (reeditadas y reordenadas por Jordi Amat en 2007) puede seguir el lector las peripecias del personaje hasta 1961, desde su propia perspectiva, año en el que reunió también la más divulgada de sus colecciones poéticas: Hasta la fecha.

Durante uno de sus primeros destierros llegó a Cataluña y conectó con el grupo de la revista Destino, aliadófilo, burgués y liberal, que ejercería gran influencia sobre la evolución de su pensamiento y no sólo desde la perspectiva política. Participó en el llamado por el Régimen "Contubernio de Munich", el IV Congreso del Movimiento Europeo. Fue un primer encuentro entre miembros de la oposición a Franco del exilio y del interior sin presencia de los comunistas. Por ello permaneció en el exilio dos años, situándose en París, centro de sus actividades, apoyado por el "Congreso por la Libertad de la Cultura", financiado, entonces en secreto, por la CIA.

Con anterioridad había permanecido en la Italia postfascista, que abrió sus inquietudes democráticas. Pasó por la cárcel. Profesó también en los EE.UU. Gracia le dedicó su libro La vida rescatada de Dionisio Ridruejo (2009) y Francisco Morente, Dionisio Ridruejo. Del fascismo al antifranquismo (2008). También del 2008 es la valiosa edición de Escrito en España, de Jordi Gracia, así como el epistolario: El valor de la disidencia (2007). Hoy advertimos en el personaje, un conspirador, las luces y las sombras. Pero nadie como Ridruejo ejemplifica mejor el drama de una determinada España del siglo XX. En tres ocasiones fue recibido por el Caudillo y en una de ellas se atrevió a proponerle un plan de democratización. "Yo no estoy aún desesperado de España. Ni las conveniencias ni el tirón de los afectos han podido convertirme en desterrado o inhibido en mi propia patria. Sin la menor causa de resentimiento, sin la menor codicia de poder o de brillo, he vuelto a la actividad que, a mi juicio, me viene exigida por mi simple conciencia de ciudadano solidario. Y esto es todo", escribiría en 1961.