Toby Edward Rosenthal: 'Himno matutino en casa de Sebastian Bach', 1870

Toby Edward Rosenthal: 'Himno matutino en casa de Sebastian Bach', 1870 .

Historia

Los Bach: la dinastía musical de la que surgió Johann Sebastian

Volker Hagedorn da vida a la saga del genio alemán relatando la vida de panaderos, ministriles y organistas.

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Publicada

30 de junio de 1999. Tres investigadores estadounidenses —Christoph Wolff entre ellos— se reúnen con el historiador ucraniano Hennadii Boriak en el archivo del monasterio de Santa Sofía, en Kiev. Su director —un exagente de la KGB— se bebe de un trago un vaso del whisky escocés que le han regalado, niega que allí esté lo que buscan y les indica la salida.

Cubierta de 'El mundo de los Bach. La historia de la familia de un genio'.

Cubierta de 'El mundo de los Bach. La historia de la familia de un genio'. Acantilado

El mundo de los Bach

Volker Hagedorn

Traducción de Javier Sánchez-Arjona Voser. Acantilado, 2026.
416 páginas. 28 €

Quiso el destino que llegaran el último día de servicio del director, fiel a la consigna de negar a nacionales y extranjeros el acceso al "patrimonio artístico incautado". Gracias a la embajada, consiguen volver al día siguiente, y su sucesor los conduce al antiguo refectorio del monasterio; ya en los primeros documentos reconocen el inconfundible sello azul de la Sing-Akademie: han encontrado el archivo de la sociedad coral berlinesa, desaparecido desde la Segunda Guerra Mundial.

Evacuado a Silesia en 1943 y depositado en Kiev en 1945, el archivo había permanecido oculto en 200 cajas que Fainshtein, una bibliotecaria y superviviente judía, había ordenado y catalogado. Entre sus cerca de 140.000 partituras —manuscritos, autógrafos y primeras ediciones incluidos— se encontraba un tesoro musical: el Alt-Bachisches Archiv. Una colección con unas veinte obras compuestas entre 1650 y 1700 conservada por Johann Sebastian; el principal testimonio de la tradición musical de los Bach en Turingia. Se confirmaban así las sospechas de Wolff cuando Boriak le espetó: "¿Qué Bach? ¡Hay varios nombres de pila!".

A esa pregunta responde El mundo de los Bach, de Volker Hagedorn, recién publicado por Acantilado en la traducción de Javier Sánchez-Arjona Voser. Una ambiciosa investigación que recupera el ecosistema familiar, social y musical del que surgió el compositor.

La saga comienza en 1591 con el asalto a Veit Bach, imaginado a partir del que sufrió Monteverdi en 1613. La genealogía de Johann Sebastian situaba el origen de la dinastía en este panadero luterano que tocaba el cistro mientras trabajaba en el molino. Hagedorn reconstruye su viaje en carreta con sus dos hijos desde Presburgo, la actual Bratislava, hasta Wechmar, en Turingia, donde se estableció a finales del siglo XVI.

En 1700, Johann Sebastian tiene quince años. Ha perdido a sus padres y a cuatro de sus siete hermanos; estudiado latín, aritmética y ciencias naturales; cantado en el coro escolar y aprendido teclado y composición con su hermano Johann Christoph. Al perder la comida gratuita y, probablemente, la beca que le sustenta recorre a pie trescientos kilómetros para estudiar en la Michaelisschule de Luneburgo, que busca jóvenes pobres y con buena voz.

Entre los viajes de Veit y Johann Sebastian se suceden panaderos, ministriles y organistas, guerras y pestes, matrimonios y un saber musical adquirido durante generaciones, hasta que en Érfurt deje de hablarse de "los músicos" para referirse a "los Bach" de la ciudad.

Johann Sebastian no fue un genio aislado, sino el heredero de un saber forjado durante generaciones

Hagedorn convierte la genealogía en una microhistoria de la Alemania central. En un capítulo dedicado a la peste sigue a Johann Christian Bach, director de los músicos municipales de Érfurt y probable víctima temprana de la epidemia de 1682.

Ante la falta de datos, recrea su última noche a partir de la agonía de don Rodrigo en Los novios, de Manzoni: siente "como si alguien le clavara el codo entre el corazón y la axila" y descubre después un bubón púrpura. Un año más tarde, la población de Érfurt ha caído de 16.300 a 6.000 habitantes; los ingresos de su sucesor se han reducido en dos tercios y no puede pagar los cinco táleros que le reclama la viuda de Johann Christian.

En ese mundo asediado por la muerte, la música es la lengua familiar de los Bach. Hagedorn lo ilustra recreando en una escena el quodlibet, una improvisación sobre textos cómicos o picantes en la que se superponen canciones populares.

En la boda de Johann Christoph, tío paterno de Johann Sebastian, con Martha Elisabeth Eisentraut, celebrada en Ohrdruf en 1679, sirven sopa de cangrejo, lucio en salsa de grosellas, pastel de venado y hasta patatas, aún exóticas. Después, una melodía sentimental se cruza con la palabra "rodillo", en alusión a la nueva boca que la pareja tendría que alimentar nueve meses más tarde, y desata las carcajadas. Pura maestría convertida en diversión.

La condición híbrida del libro —"a caballo entre la crónica, la ficción y el estudio musical", según el autor— explica su audacia; los saltos temporales y un árbol con más de veinte músicos llamados Johann —siete de ellos Johann Christoph— dificultan su lectura. Con todo, la tesis resiste: Johann Sebastian no fue un genio aislado, sino el heredero de un saber forjado durante generaciones.

Los manuscritos del Alt-Bachisches Archiv, devueltos a Alemania con el archivo de la Sing-Akademie en 2001 y hoy digitalizados, vuelven tangible ese argumento. Irregular y prolijo, El mundo de los Bach es también ambicioso, erudito y lleno de hallazgos. En él, el compositor deja su cima solitaria; a su alrededor vuelve a escucharse el mundo de los Bach.