Antonio García, Dani Sánchez, Pepe Esteban y José Ángel Mercader, integrantes de Arde Bogotá.

Antonio García, Dani Sánchez, Pepe Esteban y José Ángel Mercader, integrantes de Arde Bogotá. Cristina Villarino

Música

Arde Bogotá: "A nuestra generación la vida no le pertenece: le enseñaron dónde tenía que llegar y no puede"

La banda de Cartagena publica su tercer disco, 'Manufacturas del Club de la Gente Sola', que presentará en salas pequeñas con entradas a la venta solo en taquilla.

Más información: Antonio Luque (Sr. Chinarro): "La gente se cansará de la IA y buscará cosas con fallos, y yo fallando soy una máquina"

Publicada

"¿Quién montó este porvenir? ¿Quién montó este viaje sin retorno, ni nadie a bordo?". En Asidero, Arde Bogotá pone palabras a una sensación que recorre a buena parte de una generación: la de caminar hacia un futuro incierto que parece escrito de antemano, por un camino que otros trazaron antes de que pudieran decidir hacia dónde querían ir.

Incertidumbre, ansiedad, precariedad, sueños que se quedan a medio camino y la sensación de mirar al horizonte sin saber muy bien qué habrá al otro lado. "Los treinta en el abismo", cantan. Un retrato de rigurosa actualidad.

Por ello, no les resulta ajena la realidad de una generación que hoy protesta desesperada por una vivienda digna. "Yo viví cinco años en Madrid. Sé lo que hay. Y se ha puesto peor desde que me fui", explica Antonio García, vocalista de la banda, en una entrevista con El Cultural, quien también reconoce que hoy su éxito los sitúa en una posición "atípica" y, en muchas circunstancias, "privilegiada", pero eso no les hace sentirse ajenos a esos problemas. "A nuestra generación la vida no le pertenece: le han enseñado dónde tenía que haber llegado y siente que no puede llegar".

Desde ahí nace Manufacturas del Club de la Gente Sola, el nuevo disco de la banda de Cartagena, que llega este 2 de octubre. Un álbum más introspectivo y oscuro en el que Antonio García (voz y guitarra), Pepe Esteban (bajo), Jota Mercader (batería) y Dani Sánchez (guitarra) miran menos hacia fuera y más hacia aquello que ocurre cuando uno se queda a solas consigo mismo. "El disco habla sobre cómo hacer un corazón que no sienta, sobre emociones que uno tiene y que quisiera no tener", comenta.

El propio título del álbum habla de soledad, pero también de la necesidad de encontrarse. Por eso, después de crecer hasta llenar grandes recintos, Arde Bogotá ha decidido presentar este nuevo trabajo regresando a las salas. Su gira Hervideros pasará por La Riviera de Madrid, donde la banda recuperará un formato más cercano y con parte del público sobre el propio escenario. "El disco no estará completo hasta que no lo oigamos cantado por los demás", explica Antonio.

Este nuevo trabajo es también un paso adelante en lo musical. Arde Bogotá se permite explorar otros sonidos (postpunk, grunge, o incluso flamenco) y alejarse de algunas de las fórmulas que podrían esperarse de una banda que ha alcanzado el éxito con el rock. "Nos centramos más en buscar lo que nos satisface como músicos, y no en lo que cree la gente que deberíamos ser", explica Pepe Esteban.

Asimismo, la banda se aleja, de forma natural, de la imagen del rockero clásico, autodestructivo y cargado de excesos, que durante años ha acompañado al género: "Huimos del cliché del rockero tradicional. Nos importa el concepto musical y artístico del rock. Toda la mitomanía que lo rodea nos importa una puta mierda".

Pregunta: ¿Qué es exactamente ese Club de la Gente Sola del que habláis en el disco? ¿Quién forma parte de él?

Antonio: El disco habla sobre cómo hacer un corazón que no sienta, sobre emociones que uno tiene y que quisiera no tener. Sobre recuerdos capturados en canciones que uno no sabe cómo sobrellevar. Este álbum intenta encontrar una conclusión para digerir unos sentimientos. Es decir, una forma de encontrarnos. Y en ese club están principalmente Pepe, Jota, Dani y Antonio, ya que nos identificamos con ese club de la gente sola.

P. ¿Por qué creéis que, teniendo tantas formas de estar conectados, cada vez hablamos más de soledad y de la necesidad de encontrarnos?

Antonio: Pues conforme fuimos trabajando en el álbum, fuimos encontrando que muchas de las canciones que nos apelaban estaban hablando de soledad. Y también nos fuimos dando cuenta de que la prensa hablaba mucho de la soledad: sobre todo de la soledad no deseada. Y eso no es casual. El álbum, en este sentido, habla de un sentimiento muy común.

Antonio García, Dani Sánchez, Pepe Esteban y José Ángel Mercader, integrantes de Arde Bogotá.

Antonio García, Dani Sánchez, Pepe Esteban y José Ángel Mercader, integrantes de Arde Bogotá. Cristina Villarino

P. ¿Y qué habéis descubierto? ¿Qué creéis que estamos buscando todos un poco en este momento?

Jota: Muchas cosas distintas: compañía, validación… Creo que vivimos en una sociedad que está muy enfocada al egoísmo, pero el egoísmo entendido como autocuidado. Son dos conceptos que creo que se parecen pero que no tienen nada que ver, y tendemos a confundirlos. La soledad pertenece a eso, es un acto también de egoísmo, en el sentido de que hay que mirar también por nuestro cuidado propio, porque nadie nos va a cuidar tanto como nosotros mismos.

P. Y Arde Bogotá sirve de refugio colectivo. Se ve mucho en la hermandad y comunión que hay entre vosotros y el público en vuestros conciertos, que rara vez se ve con otras bandas. ¿Lo sentís así?

Antonio: Para nosotros, Arde Bogotá es un espacio seguro y colectivo. Somos cuatro personas que entramos en una habitación y todo es tranquilo, es hogar. Es un sitio donde nadie te va a juzgar por decir algo, y donde venimos a contar cosas que no contamos en otros sitios. Y eso, a lo mejor, le pasa también al público que le gusta la banda y va a los conciertos y encuentra allí un espacio seguro, de celebración y de compartir cosas, al igual que lo encontramos nosotros en el lugar en el que creamos.

P. A nivel musical, este disco parece menos preocupado por demostrar que sois una banda de rock y más dispuesto a explorar otras cosas, otros sonidos. ¿En algún momento habéis tenido que elegir entre hacer el disco que queríais o el disco que vuestro público esperaba?

Pepe: Yo creo que aunque a veces podemos notar la presión de fuera, cuando entramos en el local de ensayo, parece que todo eso pasa un poco más desapercibido. Y nos centramos más en buscar lo que nos satisface como músicos y nos enfocamos más en el objetivo de cómo debería ser nuestra carrera o cómo debería ser el siguiente disco o la siguiente canción, más que en cómo cree la gente que debería ser.

P. Es una apuesta valiente, sin duda.

Dani: Bueno, ahora, siendo sinceros, tenemos más intranquilidad a la hora de pensar si, esto que nos ha gustado tanto a nosotros, va a gustar también al público.

P. Sois una banda de rock, pero estáis bastante lejos de ese cliché del rockero autodestructivo: habláis de salud mental, de empatía, de olvidar los problemas "del futuro y la ansiedad" (como reza Exoplaneta, uno de sus temas)... ¿Por qué?

Antonio García, vocalista de Arde Bogotá.

Antonio García, vocalista de Arde Bogotá. Cristina Villarino

Jota: Creo que huimos del cliché, pero de forma natural. Creo que una banda de rock se caracteriza por no obedecer a cosas estandarizadas. Y un cliché no puede obedecer a cosas estandarizadas.

P. ¿Pero creéis que también estáis construyendo otra manera de entender qué significa ser un rockero?

Jota: Bueno, del rock bebemos la curiosidad que nos da crear música para comunicar una idea. Y nos fascina cómo las bandas de rock plasman esa energía para lo bueno, para lo malo, para lo feliz y para lo triste. Pero todo lo que hay alrededor, que creo que es algo muy personal, nos importa una puta mierda. Yo estoy centrado en el concepto musical y artístico del rock, y no en toda la mitomanía que lo rodea…

Antonio: Hay mucha mitomanía alrededor del viejo rockero que no se cuida, como Guns N' Roses, o Nirvana…

Jota: Incluso de los Beatles dijeron, en ocasiones, que eran heroinómanos, y a la gente le encantaban los Beatles.

Antonio: La mitomanía supongo que ayudó a esas formaciones, pero, en nuestro caso, creo que sudamos bastante de todo eso.

P. Antonio, en alguna ocasión has dicho que al principio no cantabas bien, pero ninguno de ellos te juzgó por ello. ¿Cómo ha sido el proceso de crecimiento hasta llegar hasta aquí?

Antonio: Ha habido mucha dedicación y esfuerzo. Eso nos ha ayudado mucho a crecer como músicos y a ser capaces de hacer cosas que antes no podíamos hacer y escribir cosas que antes no podíamos escribir. Y sí, en mi caso, cantar cosas que antes no podía cantar. Al final eso es parte de lo maravilloso de la posición a la que nos ha llevado el público. Tenemos herramientas que antes no teníamos, y eso no significa que tengas que hacer cosas que antes no hacías, pero sabes que sí puedes hacerlas.

P. ¿Qué os habéis aportado mutuamente que probablemente ninguno habría conseguido por separado?

Antonio: Muchísimo. A mí me gusta mucho verlos tocar y me voy a mi casa e imito cosas que ellos son capaces de tocar con sus instrumentos. Aprendo mucho de ellos.

P. En una de las canciones de este nuevo álbum, ‘Asidero’, preguntáis: "¿Quién montó este porvenir, quién montó este viaje sin retorno, ni nadie a bordo?". ¿Os reconocéis en ese sentimiento de esta generación sin porvenir y que avanza por una vida que no termina de pertenecerle?

Antonio: Absolutamente. En Asidero está escondida la reflexión de que mucha parte de eso que no sabes sentir, no lo has elegido tú, sino que te lo ha impuesto el mundo en el que vives y la sociedad en la que habitas, y ciertas convenciones sociales que te dicen dónde tenías que haber llegado; y sientes que no puedes llegar. Y ese es el sentimiento de muchos de nuestros amigos y de gente que nos rodea de nuestra generación.

P. El disco llega precisamente en un momento en el que la vivienda está en el centro del debate, con cientos de personas, muchas jóvenes, acampadas en la Puerta del Sol y dos decretos para intentar paliar esta situación. ¿Cómo estáis viviendo estas movilizaciones?

Antonio: Creo que es necesario que la gente trate y luche por cambiar el mundo, y que ojalá que lo consigan.

P. Hace no tantos años teníais trabajos u ocupaciones muy dispares que nada tenían que ver con la música: en la hostelería (Pepe), como profesor de inglés (Jota), de abogado (Antonio) y estudiante de derecho (Dani). ¿Os habéis visto afectados, en alguna ocasión, por el precio de la vivienda o la falta de oportunidades?

Antonio: Totalmente. Yo he vivido cinco años en Madrid y sé lo que hay. Y se ha puesto peor desde que me fui. No somos ajenos. Tenemos treinta años, tenemos amigos afectados también por estas situaciones. Y entendemos lo que ocurre, aunque tengamos un trabajo atípico y, en muchas circunstancias, privilegiado. Pero somos conscientes.

P. Da la sensación que cada vez existe menos canción protesta. En vuestro caso, tenéis letras que arrojan mensajes a modo de protesta. ¿Creéis que el rock debe volver a ser una forma de canalizar el malestar de una generación?

Antonio: No sé si hay más o menos canción protesta, pero sí que creo que está menos en el foco. Porque según qué canciones protesta no son cómodas. Y por eso tienen menos repercusión. Pero aún hay gente hablando sobre lo que les rodea, y no tanto sobre lo que les pasa, y merecen todo el foco. Aunque creo que este disco habla más de lo que nos pasa hacia dentro, quizá. Pero nos ha tocado publicarlo en un momento donde hay muchas cosas que están ocurriendo que también son merecedoras de una reflexión.

Antonio García, Dani Sánchez, Pepe Esteban y José Ángel Mercader, integrantes de Arde Bogotá.

Antonio García, Dani Sánchez, Pepe Esteban y José Ángel Mercader, integrantes de Arde Bogotá. Cristina Villarino.

P. ¿Alguna vez sentisteis que para que Arde Bogotá pudiera crecer teníais que marcharos de Cartagena?

Antonio: Sí, a pesar de habernos quedado allí. Y eso ha implicado tener que hacer muchos kilómetros y muchos esfuerzos y malabares imposibles, pero hemos sido capaces de hacerlo gracias al equipo que somos y al apoyo del público. Pero todos los chavales de Cartagena hemos sido conscientes en algún momento de que para hacer lo que nos gustaba teníamos que irnos. Cartagena es un espacio pequeño y con unas posibilidades limitadas. Y si querías ser diseñador de moda, director de cine o ingeniero aeroespacial, te tenías que ir. O periodista. Pero pasa lo mismo con Cartagena que con otras ciudades, como Ciudad Real, por ejemplo. O Huelva.

P. Aunque quizá el hecho de apostar por quedaros allí es una muestra de que no hace falta venir a las grandes ciudades para triunfar en la música. Y hay más ejemplos: Los Planetas han estado siempre muy arraigados a Granada…

Jota: Sí, o Héroes del Silencio a Zaragoza…

Pepe: La gente va a buscarse la vida fuera, y ojalá que el hecho de que nosotros nos hayamos quedado, gracias al privilegio que nos ha dado que la gente haya respondido y que la banda funcione, sirva de ejemplo para que Cartagena, y otros sitios pequeños, sean lugares donde uno pueda conseguir sus objetivos. Quizá, a priori, no es el lugar idóneo para crecer, pero sí para intentarlo.

P. A pesar de haber crecido tanto, habéis decidido presentar el disco en salas pequeñas, entiendo que buscando algo más cercano, humano. ¿Qué necesitáis encontrar ahí que no encontráis en los grandes escenarios?

Antonio: Creo que el disco no estará completo hasta que no lo oigamos cantado por la gente, y eso ocurre en espacios que nos permitan escuchar al público y entender su reacción, y donde también imaginábamos las canciones mientras las tocábamos. Ese era el anhelo: la primera vez que las tocáramos que fuera en salas de conciertos. Ahora hablamos de La Riviera como si fuera un lugar pequeño, cuando para nosotros era el lugar más grande del universo. Y ahora es un sitio mediano, como la París 15 de Málaga, donde también vamos a tocar, y nos sentimos muy afortunados.

P. Otra de las apuestas ha sido la de hacer una venta de entradas física únicamente. Solo se pueden comprar yendo a taquilla. ¿Por qué?

Antonio: Porque fuimos conscientes de que el año pasado en Valencia vino más gente de la que cabía en el recinto, así que no queríamos hacer una cola virtual que estuviera completamente deshumanizada, en la que entras y eres el 18.930, y no sabes qué va a pasar cuando te toque. Así que lo estudiamos mucho, y decidimos que la venta se realizara desde taquilla y en lugares donde pudiéramos ir con este espectáculo.

P. ¿Y habrá otra gira en grandes escenarios? Por la gente que no haya podido ir ahora debido al espacio reducido…

Antonio: Sí, sí. Haremos otra gira más grande, esto es solo una presentación que parte de este deseo de compartir desde la cercanía con el público.