¿Cómo suena el verano? Esta es la pregunta que hemos hecho a escritores, artistas, cineastas, actores, directores de teatro, de museos... para que, con su música, nos ayuden a sobrellevar estos meses de calor. Cada día, tres nuevas canciones seleccionadas por uno de nuestros "pinchadiscos" irán engrosando la playlist de Spotify.



Escuche aquí la lista completa de las canciones de Así suena el verano

Hace calor, de Kiko Veneno

Es obsesiva como el calor de verano en el sur, es dadaísta, la música y la letra y la voz parecen asfixiadas por el calor. Como toda gran pieza, contiene a la vez un problema (el calor) y la solución (la música), en la misma rumba-blues de este genio. A un clima físico del tiempo le corresponde para siempre un clima musical y poético.







I Wanna Be Your Boyfriend, de Ramones

Es sencilla, fresca y costera como todo lo de Ramones. La he cantado conduciendo rumbo a una playa de Portugal con Isabel, que acaba de decirme que esta semana, también en verano, ha muerto el último Ramone. La música de verano, al rehuir el peso de la existencia, inventa nuestra vida.







Voyage, voyage, de Desireless

Capaz aún de prestar euforia estival. La oyes en la radio de la casa en que estás encerrado estudiando para los exámenes finales. Tienes 17 años. Nunca has ido de viaje más que con la familia, pocas veces y muy cerca. Años después, habrá una terraza alta sobre las luces de la bahía. Nos mantendremos a base de gazpacho. A las tres o cuatro de la madrugada, iremos a la feria, con gafas de sol por si amanece. En la caseta al aire libre, suena Voyage, voyage y empieza a llover, pero todo el mundo sigue bailando.








Poeta, ensayista y traductor, el malagueño Álvaro García (1965) sabe bien lo que quiere. Para empezar "en la poesía, no cuento mi vida, sino que cuento con ella", ha afirmado como declaración de intenciones, mientras proclama su intención de seguir "el movimiento, el enigma y la desaparición." Pero quizá pocas declaraciones lo expliquen mejor que su última obra, Canción en blanco, premio Loewe en 2011, que nació "casi sin querer, como "una consecuencia no programada del amor". Tambien ha publicado, entre otros títulos, Para lo que no existe, Caída y Ser sin sitio.