Molière, le patron (a decir de la Comédie Française), ha sido para Morboria (compañía creada por Eva del Palacio y Fernando Aguado hace 30 años) un talismán del que no se ha querido desprender desde que en 1994 estrenara El burgués gentilhombre en el Festival de Otoño de Madrid. "Nuestros 'molieres', como el Guadiana, aparecen de pronto y nunca damos un espectáculo por acabado.  Al estar todos los elementos hechos a mano, siempre conservamos vestuario, attrezzo, elementos escenográficos, calzado, etc… en nuestro almacén, que ya tiene visos de museo", señala Del Palacio a El Cultural.

“A través del humor y del divertimento Molière impacta la verdad como un clavo en nuestra razón”. Eva Del Palacio

A las puertas de su 400 aniversario, la compañía retoma el pulso crítico y grotesco del genio galo para representar en el Teatro Fernán Gómez, a partir de este viernes, 17, la ‘comedia-ballet’ El enfermo imaginario. Volveremos a reencontrarnos con el miedo a la muerte y al dolor del viejo Argán, personaje universal víctima y verdugo de sí mismo rodeado de seres indeseables y aprovechados pero también de otros cargados de vida, amor, sentido común y cordura.

“Sus retratos siguen vigentes –añade la direcgtora– . No importa la distancia en el tiempo ni la parte de historia que nos ha tocado vivir. Es una comedia llena de tragedia, un fabuloso y divertido retrato del hipocondríaco que sigue estando vigente en nuestra sociedad. La risa, la carcajada y la reflexión están aseguradas con Molière. Son sus armas para denunciar las malas prácticas, los defectos y los vicios humanos. A través del humor y el divertimento la verdad impacta como un clavo en nuestra razón”.

La peripecia de Argán, su impulso y obsesión irrefrenables, llega aún con la pandemia condicionando nuestras vidas. El más reciente en experimentarlo fue Josep María Flotats, que debía haber llevado a su ‘enfermo’ al Teatro de la Comedia en el convulso mes de marzo de 2020. Ahora, algo más sabios sobre los efectos de la Covid-19 como nos hemos hecho, Del Palacio dedica su montaje “a todos los médicos y personal sanitario que, pese a las condiciones tan difíciles, realizan su trabajo de forma ejemplar”. Fernando y Luna Aguado, Malena Gutiérrez, Virginia Sánchez, Eduardo Tovar y Daniel Migueláñez, entre otros, protagonizan un montaje en el que Miguel Barón firma la música original y al clavecín la interpretación de Miguel Brayda Charpentier.

Como en todas sus obras, Molière, de una forma o de otra, hurga en la herida de todo tiempo y lugar para conectar con nuestros miedos más ocultos y ancestrales. “En el teatro –señala la directora–, nos reímos de la angustia de este ridículo hipocondríaco, sin embargo, cuando volvemos a nuestros hogares nos damos cuenta de que su miedo a la enfermedad y a la muerte son los mismos que los nuestros. Compartir la vida con la obra de Molière, a quien admiro desde niña y en tan buena compañía de artistas, es una gozosa delicia. Es encontrarse en el patio de recreo donde el juego y el ingenio estaban servidos”.

Así es como la historia de Argán y su corte (¿o cabría calificarlo de macabra tela de araña?) de familiares, médicos y boticarios (Purgón, Buena Fe, Diafoirus, Fleurant…) llega a su fin. Angélica, Tomás, Belinda, Toñita, Beralda, Cleanto y demás fantasmas de pesadilla (Odaliscas, Turcos…) dejarán su huella, su ácido pellizco, en el público, que saldrá de la sala pensando que algo más profundo y siniestro le ha sacudido: “Elegimos a este genio amigo para avanzar y reírnos de nosotros mismos”.

@ecolote