Silvia Pérez Cruz en la portada de Vestida de nit

La intérprete presenta su nuevo disco, Vestida de nit, en el que ha grabado las canciones que lleva ya varios años interpretando con un quinteto de cuerda por escenarios de todo el mundo

Hace cuatro años le propusieron a Silvia Pérez Cruz hacer un concierto acústico dentro de un ciclo de música clásica en la sala de cámara del Auditorio Nacional de Música de Madrid. La idea era que se plantara sobre el escenario en soledad, con la única compañía de su guitarra, para interpretar algunas versiones. "Sin embargo yo siempre había querido cantar acompañada por un quinteto de cuerdas", explica Pérez Cruz. "Era una locura organizarlo todo para un solo concierto, pero yo tenía toda la ilusión del mundo. Cuando me dijeron que sí pensé en un repertorio y, como quería investigar sobre la sonoridad, tenían que ser canciones en las que me sintiera como en casa para poder viajar en otra dirección". La interprete recurrió a dos músicos con los que había colaborado en su disco 11 de noviembre y con los que se sentía muy arropada, Miquel Àngel Cordero (contrabajo) y Joan Antoni Pich (violonchelo), y les propuso crear un quinteto con personas con las que los tres pudieran conectar. Así llegaron al proyecto Elena Rey (violín), Anna Aldomà (viola) y Carlos Monfort (violín). "Hicimos el concierto y nos gustó tanto que en seguida vinieron más y más conciertos y han pasado años y finalmente dijimos: ¿y si lo grabamos?", explica.



Y efectivamente el disco, Vestida de nit, es hoy una realidad que la intérprete presentó ayer en la Sala de Bovedas de Centro Cultural Conde Duque de Madrid, en un íntimo acto para prensa y fans en el que Silvia y su quinteto interpretaron cuatro canciones, con la particularidad de que los músicos aparecían sobre el escenario sin partitura ni atril. "Hice mucho hincapié en ese aspecto", comenta Silvia. "Los músicos en la clásica a veces tienen que memorizar algunas cosas pero en directo siempre se recurre al atril. A parte de ser una barrera física entre el músico y el espectador, el atril te recuerda constantemente el código, la matemática de la música. Yo creo que a veces hay que dejarse llevar por las emociones. Les pedí por favor que se aprendieran las partituras y el primer día que lo hicimos de memoria fue un desmadre emocional". La violinista Elena Rey acabó vomitando esa noche y para todos fue una experiencia vertiginosa y liberadora, que se ha acabado convirtiendo casi en una adicción. "De repente cambió todo y salió a la superficie la improvisación, que para mí es muy importante".



Vestida de nit es por tanto un disco hecho a la inversa, grabado tras más de tres años interpretando las canciones por todo el mundo. En el repertorio encontramos temas que Silvia ya había grabado en otros discos como Domus o granada pero con otros arreglos (Ai, Ai, Ai o Gallo rojo, gallo negro, Nao Sei) y canciones que formaban parte del repertorio de los directos pero que no habían sido todavía inmortalizadas (Vestida de nit, Tonada de luna llena, Mechita, La lambada (Chorando se foi)). Entraron al estudio de grabación en junio de 2016 y grabaron el disco en dos días y en directo, intentando romper los límites, los tópicos, las dinámicas y los miedos.



Pérez Cruz, que en la última gala de los Goya se llevó el premio a la mejor canción original y que estuvo nominada a mejor actriz revelación por Cerca de tu casa, afirma que en todos estos años con el quinteto ha aprendido mucho, sobre todo sobre afinación y sobre el error. "La afinación te hace estar siempre atento porque se lleva a cabo en conjunto. No puedes ser cabezota y tozudo porque de nada sirve que tú afines si los otros no te siguen. Tiene que haber una voluntad de crear un latido, es algo físico y cuando estás en el escenario notas cuando cada cosa está en su sitio. Y cuando no está en su sitio también tiene su gracia porque es una lucha para que todo crezca. Es un ejercicio de equipo y de generosidad". En cuanto al error, la intérprete ha aprendido a perderle miedo. "El error forma parte de nuestro trabajo y en realidad te abre una puerta. Si ya sabes que te puedes equivocar, cuando te equivocas no pasa nada. Hay que seguir y te da un vértigo que te hace sacar lo mejor de ti mismo".



El título del disco, Vestida de nit, se corresponde con el título de una de las canciones, una habanera compuesta por Castor Pérez y Gloría Cruz, padres de Silvia. "Esta canción debe tener mi edad, unos 34 años. A mí al principio me daba mucha pereza, incluso ver a mi madre cantarla. Y ahora hago lo mismos gestos que hacía ella", comenta. "En 2010 me invitaron a una cantada de habaneras en Calella, mi pueblo, un acto que era televisado. Subí a cantar con mi padre, un gran investigador de las habaneras, y quedó muy bien. A partir de ese día esa canción empezó a resonar un poquito. Con el tiempo Vestida de nit empezó a formar parte de mi repertorio y empezó a ser una canción que me protegía y que la gente me pedía en los directos. Incluso en el Palau Sant Jordi se hizo un concierto multitudinario con artistas de verdad que interpretaron con orquesta Vestida de nit y el público aplaudió con los primeros acordes. La gente ya piensa que es popular y es la primera vez que veo el viaje de una canción desde el principio".



@JavierYusteTosi