Diego García "El Twanguero".

En Los Ángeles, entre los años 30 y 40, surgió un llamativo eslabón entre la cultura estadounidense y la mexicana. Se les llamó pachucos, una tribu urbana de chicanos que vestían zoot suits (pantalón bombacho ceñido a los tobillos, americana hasta las rodillas, zapatos bicolor y sombrero ocasionalmente rematado con una pluma) y escuchaban mambo, swing, jazz, chachachá y boogie woogie. El movimiento se extendió a ambos lados de la frontera y en los 50 incorporó también el rock and roll de la mano de Ritchie Valens, también de ascendencia mexicana, que triunfó con su versión de "La Bamba" y murió en accidente aéreo junto a Buddy Holly y The Big Bopper en lo que se conoce como "el día que murió la música".



Muchas décadas después, esta combinación de estilos ha pasado por la coctelera de Diego García "El Twanguero" (Valencia, 1976), que los mezcla libremente en su último disco, un homenaje a los pachucos. Se trata de un disco conceptual, como todos los del músico, que suena "como si se hubieran juntado Celia Cruz y Dick Dale", explica el guitarrista y productor. Pachuco es su quinto álbum en solitario y su tercer viaje musical a los géneros populares de América, tras The Brooklyn Sessions y Argentina Songbook. El disco lleva un mes en la calle y su autor lo presenta este miércoles con un concierto en la sala El Sol de Madrid.







"Cuando surgió el movimiento pachuco, estaba de moda el swing y empezaba el rock and roll. Era la época de los primeros discos de Sun Records. Los mexicanos inmigrantes se dejaron influir por todo ello, pero traían en el ADN la música caribeña", explica El Twanguero. Pérez Prado y Xavier Cugat, Chuck Berry y Elvis, todo en alegre amalgama. Pero ser pachuco no implicaba solo una manera de entender la música. Era una forma de vida callejera y rebelde, marcada por la pertenencia a una clase social inmigrante y marginada que se asentó en barrios como East Los Angeles. El Twanguero estuvo siete meses documentándose con descendientes de los primeros pachucos, que han impulsado cierto revival de esta subcultura en el suroeste de Estados Unidos, si bien algunos se centran en lo musical y otros practican una "retromanía" que se limita a la estética.



A mediados de los 40, el cómico mexicano Germán Valdés "Tin Tan" popularizó a los pachucos al imitarlos en la gran pantalla y 50 años después el histriónico Jim Carrey protagonizó otra parodia de esta subcultura en la comedia La máscara, bailando un mambo con su zoot suit amarillo en el club Coco Bongo.



Izda: Germán Valdés "Tin Tan"; Dcha: Jim Carrey en La máscara (1994).

Trayectoria y técnica

El Twanguero debe su apodo a la técnica que se convirtió en su especialidad: el twang, onomatopeya que describe un sonido metálico y nasal de la guitarra, típico del country y el folk norteamericano. El músico tiene a sus espaldas una sólida trayectoria como músico de estudio y directo. Ha participado en proyectos de artistas como Andrés Calamaro, Santiago Auserón, Fito Páez, Jaime Urrutia, Enrique Bunbury, Raphael y, más recientemente, Diego El Cigala, con quien grabó Romance de la Luna Tucumana (2013), un disco homenaje a la música popular argentina que ganó un Grammy Latino. Gracias a sus constantes colaboraciones, Diego García ha viajado por todo el mundo con olfato de musicólogo y ha incorporado a su bagaje repertorios y técnicas de los países en los que ha vivido, como Estados Unidos, Argentina y México.