Jaume Collet-Serra durante el rodaje de Infierno azul

El director catalán, un habitual en Hollywood, estrena Infierno azul, un filme donde sigue indagando en la Serie B pura y dura y en el cine de género, con Blake Lively como protagonista.

El más americano de los directores españoles, con permiso de Bayona, seguramente es Jaume Collet-Serra (Barcelona, 1974), quien se ha ganado un puesto en Hollywood con filmes de terror como La huérfana (2009) y sobre todo su trilogía de acción con Liam Neeson: Sin identidad (2011), Non Stop (2014) y Una noche para sobrevivir (2015). Atiende a El Cultural por teléfono desde Londres, donde está preparando su nuevo filme con Neeson, pero en esta ocasión toca hablar de su primera película en siete años sin el actor, Infierno azul, donde sigue indagando en la Serie B pura y dura y en el cine de género, en un filme con Blake Lively como protagonista en la piel de una pizpireta estadounidense perdida en una playa mexicana y enfrentada a un tiburón. Tiburón (1975) de Spielberg es por supuesto una referencia, pero el filme recuerda poderosamente, en su falta de pretensiones y en su celebración más que elevación de los cánones del género, a otros como Piraña (1981), de James Cameron, o a aquellos Cuentos de la dimensión desconocida (1983) de John Landis.



Pregunta.- ¿Quería celebrar el cine juvenil con esta Infierno azul?

Respuesta.- Es una película con un proceso muy extraño porque entre que empezamos y el estreno ha pasado un año, que es un tiempo muy rápido para el cine actual. Es una película pensada para que salga en verano y traer aire fresco a la taquilla. Hollywood hace muchas películas largas y oscuras y nosotros queremos hacer una película más sencilla, que te deje otro sabor de boca.



P.- ¿Siente de forma profunda la influencia de los 80?

R.- Yo crecí en esa época. Entonces había películas que buscaban el efecto shock como Piraña porque había que llevar a la gente al cine. Hoy ese shock está mucho más controlado porque el público es otro. Esas películas de serie B de los 80 tenían una ventaja sobre las de ahora, que eran más baratas y el director podía permitrse ser más agresivo. En España nos marcaba de forma clara que los filmes tenían el límite de edad a los 13 años. La intención es que los estudios vuelvan a creer en películas de este tipo que no son tan aparatosas y que son más divertidas. Hoy en día existe una saturación de mitologías de cuatro horas.



P.- ¿Entonces la diversión es el primer objetivo?

R.- A mí me gusta mucho pasármelo bien. Me gustan los conceptos sencillos bien hechos.



P.- Después de tres películas con Liam Neeson, ¿qué supone el hecho de tener una protagonista femenina?

R.- Es un cambio radical en todo. El hecho de rodar todo en exteriores también es una diferencia enorme, me apetecía mucho y ha sido muy gratificante. Blake está más situada en papeles dramáticos o de comedia y los dos nos hemos divertido mucho buscando otra faceta. Sale en el 95% de los planos y le interesaban mucho los trucos que usamos para hacer las cosas.



P.- Hay un gran trabajo visual y de montaje, ¿es una película que "parece fácil pero es difícil"?

R.- Totalmente. Son planos que parecen sencillos pero a la hora de rodarlos son prácticamente imposibles. Esa escena en la que ella se encuentra en el mar con los dos chicos haciendo surf y se ponen a hablar encima de una tabla nosotros estábamos en un barco al lado. El 80% de la película está rodada en un plató y solo ves una pequeña parte de lo que será la película porque todo lo demás te lo tienes que imaginar, lo que tienes delante es una pantalla azul. Dibujé un story board de principio a fin que luego no sirvió para nada porque en cuanto metes agua en una película todo se complica mucho.



P.- ¿Cómo le ha sentado a Liam Neeson que le pusiera los cuernos?

R.- Bueno, una cana al aire la tiene cualquiera. No le ha sentado muy mal poque ya estamos preparando otra película juntos, The Commuter, y rodamos dentro de dos semanas. Vuelvo con mi muso y él vuelve conmigo. Cuando decíamos que teníamos otro proyecto juntos nadie nos creía, pero ya estamos de vuelta.



@juansarda