El director Emilo Martínez Lázaro da instrucciones al reparto de Ocho apellidos vascos durante el rodaje

La Federación de Asociaciones de Productores Audiovisuales Españoles (FAPAE) se felicita por los resultados obtenidos por las películas realizadas con capital español en 2014, a falta de 21 días para que finalice el año. Los datos recabados por la empresa de medición de audiencias Rentrak revelan que la recaudación del cine español ha alcanzado los 123 millones de euros, la mayor de su historia, y que la cuota de mercado -es decir, la proporción de esta recaudación con respecto al total de películas estrenadas en nuestro país- ha llegado al 25,5%, el mejor dato hasta la fecha en los últimos 37 años. Además, el número de espectadores ha aumentado un 89% con respecto al año pasado, llegando a los 20,8 millones de entradas vendidas.



Hay que destacar que casi la mitad de estos resultados se los debe el cine español al fenómeno Ocho apellidos vascos, dirigida por Emilio Martínez Lázaro, que recaudó durante su etapa de exhibición en salas 56 millones de euros y 9,5 millones de espectadores. También han contribuido de manera significativa a este éxito El niño, de Daniel Monzón, con 16,2 millones de euros recaudados; Torrente 5, de Santiago Segura, con 10,7 millones; y La isla mínima, de Alberto Rodríguez, con 6 millones y aún en cartel.



La segunda mayor recaudación del cine español fue en 2012, el año del éxito de Lo imposible, con 119,8 millones. En 2013, la cifra cayó a 70,15 millones y la cuota de mercado del cine español bajó del 19,52% de 2012 al 13,9%.



Si restamos los 56 millones recaudados por Ocho apellidos vascos, la recaudación del cine español se habría quedado este año en 67, ligeramente por debajo de la cifra del año pasado. A su vez, el número de espectadores se habría quedado en 11,3 millones, superando por la mínima la cantidad del año pasado, 11,01 millones. Por tanto, podemos decir, basándonos en las estadísticas de la propia FAPAE, que no estamos, ni mucho menos, ante una mejora de la recaudación y el número de espectadores del cine español, sino ante un estancamiento del sector maquillado por el éxito individual de Ocho apellidos vascos.