Un momento de 'Sadeh 21'.

Un momento de 'Sadeh 21'. Batsheva Dance Company.

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'Sadeh 21', la danza israelí triunfa en los Teatros del Canal

La compañía israelí Batsheva Dance Company deslumbra y agota entradas en Madrid a pesar del boicot y el acoso en las puertas del teatro.

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La primera de las tres grandes formaciones de danza contemporánea programadas esta temporada en los Teatros del Canal, la israelí Batsheva Dance Company, actuó ayer con Sadeh 21. Hoy y mañana tiene previsto ofrecer dos funciones más, pero todas las entradas están ya agotadas.

El espectáculo empieza, por así decir, un poco antes de lo previsto. Un grupo de neonazis al que se ha unido con entusiasmo el coreógrafo Nacho Duato montan en la entrada de los Teatros del Canal la típica escenificación de acoso y señalamiento de víctimas que con tanto éxito estrenaron en su día las camisas pardas.

Aquí la particularidad quizá sea que la Policía Nacional actuó de regidor organizando la cosa para que un grupo de unas pocas decenas de vociferantes quedaran agolpados en la acera frente al Teatro, invadiendo parte de su espacio privativo, y los espectadores, niños y ancianos incluidos, tuviéramos que pasar por un estrechísimo pasillo de la vergüenza mientras recibíamos insultos de "asesinos", "sois basura" y cosas por el estilo, y éramos registrados en primer plano con sus móviles.

El antisionismo ha conseguido en nuestro país con gran facilidad eliminar a la escritora judeo-argentina Ariana Harwicz del festival Cultur-Alh de Granada y dejar sin patrocinador al Festival de las Ideas de Madrid, pero ahora no ha podido con los Teatros del Canal, que no se han doblegado a sus presiones.

Mientras los gritos e insultos caracterizaban el preámbulo, dentro comenzaba la representación de Sadeh 21, una coreografía que se inicia con una explosión que nos pone en guardia, para luego dar paso a un absoluto silencio como fondo de una exhibición individual de 20 bailarines, cada uno con una personalidad singular de pasos, posturas, contorsiones, gestos, equilibrios y movimientos inimaginables. El público, absorto, contiene la respiración.

En hebreo "sadeh" significa "campo abierto" o "llanura”, que puede interpretarse como espacio de recogimiento, pero también lugar oculto o poco vigilado; por ejemplo, Caín mató a Abel en un sadeh. La llanura que Ohad Naharin dispone en el escenario es un gran lienzo blanco horizontal, de media altura, donde el musculoso y atlético elenco, de impresionante formación física (entrenado siguiendo el método Gaga que es también una invención de Naharin), se distingue por la nota de color de su deportivo vestuario.

La estructura de la coreografía sigue los capítulos de un libro, Sadeh 1, 2, 3…, títulos que podemos ver proyectados en la pantalla del foro cuando son ejecutados. Conforme avanzan estos capítulos el recital de los bailarines se va complicando, de las exhibiciones individuales, pasamos a los dúos, tríos, con juegos de ritmo y velocidad, hasta implicar a toda la compañía que puebla y despuebla el escenario con un efecto casi mágico. El espectáculo es impactante, pero a veces los bailarines resultan repetitivos en sus exhibiciones atléticas.

La música suena suave, sin protagonismo, tiene una base electrónica de varios autores contemporáneos israelíes (Jonathan Oppenheim, Ohad Fishof y Maxim Warrat), americanos de jazz y new age (Angelo Badalamenti, David Darling) y japoneses (Jun Miyake, Tomoko Sauvage).

Para mí es el punto de inflexión del espectáculo es Sadeh 19, de una plasticidad delicada y sofisticada. Es un capítulo con el que pasamos de la exhibición atlética a la danza. El elenco femenino en primer plano, presidido por una bailarina solista vestida en rojo de una técnica fuera de lo normal, un ser extraordinario, mientras el elenco masculino danza detrás envuelto en unas faldas vaporosas negras. El final Sadeh 21 es una sorpresa, precioso.

Sadeh 21 fue estrenada por la compañía Bastheva en 2011, y está considerada pieza destacada del repertorio de Ohad Naharin, coreógrafo que dirige la formación desde hace 35 años y desde Tel Aviv, donde tiene su sede. Referencia de la danza contemporánea desde los años 90, en España hemos podido ver varias de sus coreografías, muchas bailadas por la Compañía Nacional de Danza (CND). Es paradójico que Nacho Duato, que la dirigió entre 1990 y 2010, representara Extracto de Kyr (en 1996), Arbos (1997), Perpetuum (2023), mientras bajo la dirección de José Carlos Martínez se vio una de mis preferidas: Minus16 (2013).

Sadeh 21

Directora: Lior Avizoor
Coreografía: Ohad Naharin
Intérpretes: bailarines de la Batsheva Dance Company, temporada 2026–2027: Yarden Bareket, Amit Ben-Yesh Abramov, Adi Blumenreich, Emil Brukman, Nathan Chipps, Eddieomar Gonzalez-Castillo, Londiwe Khoza, Nouhoum Koita, Larissa Leung, Ori Manor, Maya Marom, Roee Mazurik, Celia Merai, Sofiia Pikalova, Igor Ptashenchuk, Leann Reizer, Kelis Robinson, Gili Yaniv Amodai, Yarden Zana
Diseño de iluminación: Avi Yona Bueno (Bambi)
Diseño de vestuario: Ariel Cohen
Banda sonora: Maxim Waratt
Diseño de títulos de vídeo: Raz Friedman
Música: 'Pictures', de Ohad Fishof & Maxim Warrat / 'Stones Start Spinning', de David Darling / 'Calligraphy', de Tomoko Sauvage / 'Music of A Desire', de David Darling / 'La Clé', de Jun Miyake / 'After the Requiem' (1990), de Gavin Bryars / 'Diane & Camilla', de Angelo Badalamenti / 'Untitled (Side A)', de Junko / 'Remembering Our Mothers' de David Darling, entre otros.

La pieza está dedicada a Noa Eshkol (1924-2007), creador del Método y notación de movimientos de Eshkol-Wachman

Estreno absoluto: mayo de 2011, Sherover Theater, Jerusalén

Sadeh 21 es un encargo de The Israel Festival, Jerusalén, y Luminato, Toronto Festival of Arts & Creativity, producido por la Batsheva Dance Company, con el apoyo generoso de Michael Sela Fund for Development of Young Artists