Gabriela Bettini: Eleais guineensis I, 2018 (Galería Silvestre) (Detalle)

Galería La Caja Negra. Fernando VI, 17. Madrid. Hasta el 10 de noviembre De 2.200 a 6.000 € / Galería Silvestre. Doctor Fourquet, 21. Madrid. Comisario: David Barro. Hasta el 10 de noviembre. De 1.800 a 7.000 €

A Alexander von Humboldt le obsesionaban los datos. El científico alemán, que compartió época y debates con Schiller y Goethe, viajó durante años por Latinoamérica registrándolo todo. En sus láminas, las Naturgemälde (pinturas de la naturaleza), no faltaba detalle sobre la distribución de la vegetación, la temperatura, la humedad… Nico Munuera (Lorca, 1974) le toma prestado el título y echa también mano de mucho dato, medidas y puntos de vista en su nueva exposición en la galería La Caja Negra. Trae a las salas una parte de lo que sucede en su estudio en dibujos-collage que se balancean entre lo racional y lo intuitivo. Hay aquí mucho de desvelo del proceso, ese que ya veíamos hace unos meses en su exposición del IVAM en la que sus acrílicos convivían con una maqueta de la sala y una retícula hecha con velcros, líneas y anotaciones, que señalaba la propia ausencia de los lienzos.



Esta es también una exposición de obra gráfica, técnica en la que está especializado este espacio. En la última de las salas se despliegan cinco xilografías estampadas sobre un delicado papel japonés que deja entrever, bajo una paleta de ocres, las huellas del proceso y las cicatrices de la madera. Atención también a los títulos latinos, todos relacionados con el cambio de piel, lo mismo que la vitrina del inicio del recorrido en la que el artista reúne objetos rescatados (y buscados) de su taller, las capas de pintura despegadas de las cucharas que usa para aplicar la pintura y hasta la piel de una serpiente.



Nico Munuera: Imago IV, 2018

Hay algo de grabado, aunque pintado, títulos en latín y mucha naturaleza (destruida) en la exposición de Gabriela Bettini en la galería Silvestre. Primavera Silenciosa nos habla de la mano del hombre en el medioambiente, de la importancia de los insectos, de plantaciones de maíz, aceite de palma, plátano o azúcar que vienen a alterarlo todo y del trabajo de dos mujeres. Combina aquí Bettini dos series complementarias: una sobre el tema de los monocultivos y otra en la que recrea imágenes sacadas de grabados de Maria Sibylla Merian, una exploradora y pintora alemana que vivió un siglo antes que Humboldt y registró la fauna y flora de Surinam.



Los ingredientes de este nuevo puzle encajan a la perfección. Sus piezas ya estaban en trabajos anteriores en los que una exuberante vegetación tropical escondía historias protagonizadas por mujeres. Sigue jugando con el soporte y lo adapta ágilmente al espacio -recuerden de exposiciones anteriores sus trampantojos o los lienzos completados con papeles superpuestos- creando polípticos que funcionan como una pieza única. En estos óleos de apariencia amable tienen mucho peso la historia de la pintura, la ecología y las luchas protagonizadas por mujeres, aquí la autora del libro del que toma el título la exposición, Rachel Carson, que reclamaba mayor conciencia medioambiental, y la propia Maria Sibylla Merian.



@LuisaEspino4