Las pinturas de José Díaz en la galería The Goma

José Díaz. Moco de caracol, enjundia de gallina, jugo verde de sapo

Galería The Goma. Fúcar, 12. Madrid. Hasta el 30 de octubre. De 3.750 a 4.750 euros.



Hay una paleta oscurantista muy presente últimamente entre los artistas. Una vuelta al tenebrismo. Lo vemos, por ejemplo, en la actual exposición de José Díaz (Madrid, 1981) en la galería The Goma. La España Negra de Gutiérrez Solana aparece ya en el título, que rescata las palabras que Ramón Gómez de la Serna le dedicó refiriéndose a su "estupefacta paleta", compuesta por Moco de caracol, enjundia de gallina, jugo verde de sapo. La visión degradada de la época, Madrid y la noche tan características de Gutiérrez Solana, son también recurrentes en el trabajo de este artista, donde se ha visto inmerso activamente durante este último año. Lo vemos en la tonalidad oscura de los lienzos, el ejercicio de trazo y en las formas cada vez más abstractas de sus cuadros. Aparecen como un lenguaje de signos indecible dentro de un confuso diario personal. Esa exploración de las contingencias que surgen a la hora de pintar ya las vimos en Sin motivo aparente en el CA2M.



La pintura es para él una herramienta para expandir imágenes, para darles vuelo a emociones y sonidos. En los cuadros devienen imágenes abstractas y flotantes que recuerdan las asimetrías descritas por Stanislaw Lem en Solaris. Se filtra ahí un interés del artista por la ciencia ficción que da luz con el colectivo Poderes Unidos y por la música, que canaliza con el proyecto Autoplacer. Los motivos de sus pinturas remiten también a los captchas, las imágenes digitales que mediante su codificación evitan la intrusión de spams informáticos ya que no pueden detectar fondo y figura. Lo que traslada al lienzo acaban siendo datos que esperan por ser digeridos. Una pintura visceral que colocan a José Díaz como uno de los pintores más interesantes de la nueva generación.




Felipe Talo. La leyenda negra

Galería Alegría. Dr. Fourquet, 35. Madrid. Hasta el 8 de noviembre. De 540 a 4.200 euros.



Vista de las obras de Felipe Talo en la galería Alegría

Ese mismo nivel de celebración lo encontramos en la exposición de Felipe Talo (Barcelona, 1979) en la galería Alegría. Es, seguramente, el gran descubrimiento de esta Apertura 2014. Habíamos visto poco su trabajo en Madrid, sólo en varias colectivas como Generaciones y Circuitos de 2008, y junto a Nuria Fuster bajo el nombre de Lobak. También abrazando el proyecto Hambre. Instalado en Berlín desde hace años, Felipe Talo también mira a la tradición de la pintura española con La leyenda negra, reduciendo la suya a sus principios básicos, a "chupar el tuétano de los huesos", dice. La conexión con Picasso es innegable, no sólo por la estética de las figuras y los colores, también oscuros. Sus obras tienen mucho de ese brutalismo picassiano. También buscan deconstruir la historia, eliminar el sentido de relato y abocar la pintura al suceso. Felipe Talo habla de conquistas y naufragios, de exploraciones y fracasos. De un mundo al borde de una razón que sigue produciendo monstruos; de un mundo donde todavía hay barbarie. Habla de velocidad, de tiempo y de límites. Todo lo pintado aquí, de hecho, parece estirarse para ocupar un nuevo lugar. Lo vemos en las esculturas, que parecen salir de los cuadros para invadir la galería. "Por la defunción idéntica de sí misma abre un nuevo paraíso", añade el artista. Fantástico escenario.