Disco solar con el dios de la Muerte, 400 D.C.
La muestra, la más completa que se ha hecho nunca sobre la cultura azteca, se ha enriquecido con los hallazgos recientes.
Las grandiosas ruinas, que incluyen las célebres pirámides del Sol y de la Luna, la Calle de los Muertos y el Templo de la Serpiente Emplumada, apenas permiten imaginar lo que sería ese centro simbólico de la ciudad, del universo. La arquitectura de este lugar de ceremonias y procesiones representaba una geografía sagrada de montañas, ríos, mares y paraísos de ultratumba que se subrayaba con esculturas, relieves y gran abundancia de estucos pintados. La guerra y el sacrificio, instrumentos de dominación a la vez que obligaciones existenciales, eran motivos centrales en el universo icónico de estos hombres feroces que se representaban tocados por plumas de quetzal -ornamento omnipresente, signo de riqueza y sacralidad-, con garras y con fauces.
Esta exposición, organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México y que cierra en Madrid una larga itinerancia -Nave Lewis (Monterrey), Museo Nacional de Antropología (México DF), Musée du Quai Branly (París), Museum Rietberg (Zúrich), Martin-Gropius-Bau (Berlín), Palazzo delle Esposizioni (Roma) y CaixaForum (Barcelona)-, ha sido disfrutada por medio millón de personas y parece haber desencadenado una nueva ola de descubrimientos. Sergio Gómez, director del área arqueológica de Teotihuacán, ha propuesto este mismo verano, a partir de sus estudios de la misteriosa escritura glífica de este pueblo, que su lengua sería un proto náhuatl pochuteca del que se han identificado restos en códices muy posteriores e incluso en el actual náhuatl. Por otra parte, en abril, ha comenzado la excavación de un túnel junto al Templo de la Serpiente Emplumada que representaría el inframundo y en el que se esperan encontrar las sepulturas de los gobernantes de la ciudad.
La muestra, la más completa que se ha montado nunca sobre esta civilización, se ha ido enriqueciendo en sus etapas con los hallazgos recientes y ofrece una cumplida panorámica sobre las riquezas materiales y la complejidad simbólica de esta fascinante cultura. Estructurada en bloques temáticos, reúne elementos arquitectónicos y decorativos, pinturas, esculturas, máscaras, joyas, instrumentos... que recorren no sólo los algo más de siete siglos de historia de la ciudad sino también la extensión de su influencia a áreas culturales vecinas.
