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¿Cómo han pintado los artistas la Pasión de Cristo?

Phil Grabsky estrena 'La pasión en el arte', un documental que muestra los últimos días de la vida de Jesús a través de obras de artistas como Giotto, Caravaggio, El Greco, Dalí o Rubens

10 abril, 2020 08:32

La Pascua es una de las celebraciones más importantes del cristianismo y la historia de Jesús ha sido representada por los artistas durante siglos. Su vida y muerte se pueden ver en pinturas de Rubens, Tiziano, Caravaggio, Velázquez o El Bosco, cada uno con sus características pinceladas. Pero no solo ellos, también la han abordado artistas como Munch, Matisse o Emil Nolde. “A cualquiera que le interese el arte o la cultura visual le tiene que interesar esta historia porque se muestran las imágenes más bellas, conmovedoras e intensas de nuestra cultura. Es la historia más ilustrada de la cultura occidental”, explica Rachel Campbell-Johnston, directora y crítica de arte de The Times en el documental La pasión en el arte del director Phil Grabsky.

El largometraje, que se puede ver en las plataformas de Vodafone, Rakuten TV y Huawei Video, nos lleva de viaje por el periplo de Jesús a través de pinturas y la lectura de algunos pasajes del Evangelio, que son narrados mientras la cámara de Grabsky se detiene en detalles y elementos que explican lo que vemos. En este drama hay ambición, dolor, sufrimiento y gloria, contiene “todos los elementos de la tragedia clásica”, sostiene Campbell-Johnston. Para Jennifer Sliwka, historiadora del arte del Kings College de Londres, “entender a historia bíblica nos ayuda a comprender muchas cosas sobre nosotros mismos, seamos religiosos o no”.

Caravaggio: 'La negación de San Pedro' (1610)

En cualquier caso, nos habla de amor, de dolor y de redención y nuestros artistas nos lo han mostrado de diversos modos. Las pinturas de Giotto son las que vertebran este recorrido, en particular los frescos de la Capilla de los Scrovegni (1301-1305) de Padua, unas enormes pinturas “en las que el artista da preponderancia a la imagen para ilustrar la palabra”, sostiene David Gariff, profesor de la National Gallery of Art de Washington. Este trabajo cinematográfico es una impresionante recreación de la vida de Jesús que servía, al igual que gran parte de la pintura, como herramienta de comunicación con los feligreses de la época, analfabetos en su gran mayoría. 

Así, se van sucediendo obras de artistas tan dispares en cuanto a su estilo como Grünewald, el Maestro Magni, Andrea Mantegna, Rafael, Anthony van Dyck, Caravaggio, El Bosco, Guido Reni o Rembrandt. Aunque algunas de las piezas no son las grandes conocidas que han salido de sus pinceles, descubrimos que los pintores no solo han hablado de la cara más amable de la historia sino también de guerras y violaciones, de la parte más fea y cruel.

La última cena es uno de los motivos en los que podemos encontrar la obra maestra de Leonardo pero también la representación realizada por Plautilla Nelli o una visión más moderna como la de Dalí. “Jesús tenía que ser traicionado para cumplir su misión y Judas es el vehículo. Esta escena la representa Giotto colocándole a Judas una capa amarilla, color que simboliza la traición”, comenta Gariff. Lo cierto es que Jesús vivió y murió como hombre y  observar este sufrimiento hace que nos sintamos identificados con su dolor. Ocurre lo mismo con Pedro, cuya negación nos habla de la debilidad humana. 

Un momento de la grabación del documental

A medida que avanza el documental y vemos las obras, advertimos que el arte bizantino no hacía partícipe al espectador del suceso que estaba contando o cómo El Bosco nos hace testigos de la burla y nos invita a contemplar nuestros propios pecados en su Ecce Homo. También, cómo la pintura italiana implica al visitante con la representación de figuras grandes que nos interpelan con la mirada y el Barroco busca la armonización del relato y no solo mostrar estas escenas como algo lejano. Un ejemplo es Rembrandt, artista que vivió su propia pasión: pasó de tener uno de los talleres más importantes de la época a vivir su vejez arruinado. “Quizá eso explique la humanidad que se desprende de El Descendimiento de la cruz”, interpreta Campbell-Johnston.

Otro detalle del que nos dan cuenta los expertos que participan en la grabación es que todo pintor que ha querido demostrar su pericia en la representación del cuerpo humano ha acudido a la Crucifixión. Un ejemplo es La elevación de la Cruz en el que Rubens, un maestro de la carne, representa lo corpóreo hecho divino. La perfección del cuerpo en esta pintura contrasta con la crudeza del Retablo de Isenheim, en el que Matthias Grünewald representa a un Cristo ensangrentado y dolorido. De hecho, en el documental se reflexiona sobre cómo la resurrección en sí misma no ha sido un motivo demasiado recurrente aunque son muchas las obras en las que se hace alusión a dicho suceso. Para Sliwka esto “contiene un anhelo de descubrir la verdad y nos habla de lo que significa vivir, sufrir y morir”. 

En definitiva, algunas de estas obras pueden hacernos sentir incómodos y nos invita a pensar con quién nos hubiéramos aliado nosotros, cuál hubiera sido nuestro veredicto. 

@scamarzana