William Kentridge

El artista sudafricano William Kentridge (Johannesburgo, 1955) ha sido galardonado con el Premio Princesa de Asturias de las Artes. Según el acta del jurado, Kentridge "ha expresado en su obra emociones y metáforas relacionadas con la historia y la realidad de su país, que trascienden, sin embargo, estas últimas, y plantean cuestiones esenciales de la condición humana, combinando temas en que predomina la investigación puramente poética y estética con los de contenido sociopolítico. Se trata, por tanto, de un artista profundamente comprometido con la realidad".



Creador meticuloso y profundo, ha utilizado el dibujo, siguiendo la mejor tradición, como principal instrumento de expresión artística, a través no solo de las obras sobre papel, el collage, el grabado y la escultura, sino también del videoarte, las películas animadas, las instalaciones y la escenografía, tanto en teatro como en ópera. En la última década ha recibido el reconocimiento de grandes museos como el Louvre y el MoMA de Nueva York (cuya muestra viajó luego al Jeu de Paume), con exposiciones celebradas en ellos sobre el conjunto de su obra, que representa la contribución más destacada del continente africano a la creación artística contemporánea con proyección mundial.



Nacido en Johannesburgo (Sudáfrica) el 28 de abril de 1955, Kentridge es hijo de dos abogados especializados en las víctimas del apartheid. Su padre, Sir Sydney Kentridge, desempeñó un papel destacado en juicios como The Treason Trial, ocupándose de la defensa de Nelson Mandela. Esta circunstancia determinó su formación universitaria antes de dedicarse al arte. Kentridge estudió Ciencias Políticas y Estudios Africanos en la Universidad de Witwatersrand, donde se graduó en 1976. Posteriormente, se matriculó en Bellas Artes en la Fundación de Arte de Johannesburgo. En los años ochenta se trasladó a París para estudiar teatro en la Escuela Internacional de Teatro Jacques Lecoq y trabajó como director artístico en series de televisión, antes de comenzar a crear animaciones a partir de sus propios dibujos. Desde los años noventa ha combinado la práctica del dibujo con el cine y el teatro, convirtiéndose en un artista multidisciplinar que ha cultivado, además, la escenografía, el collage, el grabado, la escultura y el videoarte.



Dibujo para el filme Stereoscope, 1999

Aunque ha sido el dibujo el verdadero vehículo de expresión de William Kentridge. Se dio a conocer fuera de su país tras su participación en la feria Documenta X de Kassel (1997) y en las bienales de São Paulo (1998) y Venecia (1999). Desde entonces, sus dibujos animados o "películas dibujadas", han recorrido las salas de los centros de arte más prestigiosos del circuito internacional. A diferencia de otras técnicas de animación, la suya consiste en la filmación de dibujos que modifica una y otra vez, borrando y añadiendo trazos de inspiración expresionista, según los expertos, por medio de una paleta monocroma con ligeros toques de pastel azul o rojo.



Los grabados de las denominadas series Pit, casi treinta monotipos o impresiones únicas realizadas en los años setenta, y de las llamadas Domestic Scenes, cincuenta grabados de pequeño formato producidos en los ochenta, construyeron la base sobre la que giran sus carboncillos y animaciones posteriores. Entre ellas, Johannesburg: 2nd Greatest City after Paris (1989) y Felix in Exile (1994) destacan por la introducción de dos personajes, Soho Eckstein y Felix Teitlebaum, con los que plasma el sufrimiento, la dominación, la culpa, el tiempo y la memoria, temas protagonistas de su obra. En obras como Automatic Writing (2003), el autorretrato y las referencias autobiográficas son habituales.



A partir de 2003, Kentridge comenzó a interesarse por la escultura y la videoinstalación y a incluir referencias al teatro, la ópera y el cine en sus nuevos trabajos. En la última década ha mostrado su producción artística en el MoMA (Nueva York), que le dedicó una retrospectiva en 2010, el Albertina Museum (Viena), el Louvre (París) y el Museo de Bellas Artes de Budapest, entre otros museos. En 2012, la crítica internacional destacó su participación en Documenta 13. En 2016 fundó en Johannesburgo el centro Less Good Idea, un espacio destinado a la creación artística de proyectos multidisciplinares.



Galardonado con el Kyoto Premium (Japón, 2010) y el Dan David Prize (Israel, 2012), Kentridge es miembro honorario de la Academia Americana de las Artes y las Letras y doctor honoris causa por las universidades de Yale (Estados Unidos) y Ciudad del Cabo (Sudáfrica). En 2013 fue nombrado Caballero de las Artes y las Letras de Francia. En España, la Fundación Mapfre reconoció su trabajo al otorgarle en 2013 el Premio Penagos de Dibujo, un año después de su exposición en el CAC de Málaga. Y Manuel Borja-Villel, que fue uno de los primeros en reivindicar su obra con la exposición que comisarió en el MACBA de Barcelona en 1999, lo traerá este año al Museo Reina Sofía, a finales de octubre.



Dibujo para Preparing the Flute (Bird Catcher), 2006

Esta candidatura, elegida entre 43 procedentes de 19 países, ha sido propuesta por Beningno Pendás, miembro del Jurado del Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2017, y Raquel García Guijarro, gerente del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales.



El jurado de este Premio ha estado presidido por José Lladó e integrado por Bárbara Allende (Ouka Leele), Juan Manuel Bonet Planes, José Luis Cienfuegos, Oliver Díaz Suárez, Josep María Flotats, Carmen Giménez, Blanca Gutiérrez (Blanca Li), Catalina Luca de Tena, Joan Matabosch, Elena Ochoa Foster, Alfredo Pérez de Armiñán, Sandra Rotondo, Emilio Sagi, Patricia Urquiola, Carlos Urroz y José Antonio Caicoya (secretario).



El Premio Princesa de Asturias de las Artes está dotado con una escultura de Joan Miró, la cantidad en metálico de 50.000 euros, un diploma y una insignia. Antes que William Kentridge, lo ganaron la actriz Nuria Espert (2016), el cineasta Francis Ford Coppola (2015), el arquitecto Frank Gehry (2014) y el director de cine Michael Haneke (2013).