Juan del Junco

Siempre a caballo entre la ciencia y el arte, Juan del Junco nos sumerge de lleno en las tierras pantanosas de Cádiz con la exposición Invierno, mar y fango que inaugura el próximo sábado en la galería F2 de Madrid.

Juan del Junco (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1972) creció rodeado de los libros de aves de su padre, un conocido ornitólogo que influyó de manera decisiva en la formación del artista. Así que, desde muy pronto, el artista explora con su cámara la flora y la fauna de su entorno, como ya pudimos ver en la que fue su primera exposición individual más relevante, El sueño del ornitólogo (Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, 2008) en la que recogía un completo inventario de las aves del Parque Natural de Doñana.



Sin alejarse de esa pasión primera, el artista ha dedicado los últimos dos años a CONCEPTUAL ANDALUSIA, un proyecto fotográfico que ha articulado en tres partes. En la primera de ellas, Européens en vol., que presentó en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid, reúne en un falso fotolibro 63 imágenes de aves en vuelo. En la segunda, Européens en vol. Les archives, que pudo verse este otoño en la galería Isabel Hurley de Málaga, comparaba las rutas migratorias de las aves con la salida de españoles durante la crisis económica. El último de los bloques, Invierno, mar y fango, se presenta ahora en Madrid.



Pregunta.- Háganos de spoiler, ¿qué nos vamos a encontrar en esta muestra de la galería F2?

Respuesta.- Varias piezas de mi último proyecto, Invierno, mar y fango, realizado en Cádiz y su entorno desde finales del pasado otoño hasta hace pocos días, terminando ya el invierno. Y me centro en un momento concreto que es cuando baja la marea y emerge esta maravillosa isla rodeada de fango.



La mayoría de los proyectos de Juan del Junco parten de lecturas previas, en este caso del libro WILD ANDALUSIA (1967). Al amor de su madre por la literatura y el arte, se unía la espectacular biblioteca de ornitología de su padre. "Esos libros de aves de los 70 y los 80 apenas tenían fotografías y la mayoría ni siquiera estaban traducidos al castellano, así que esas imágenes se convirtieron en mis referentes visuales. Hace tres años, revisitando WILD ANDALUSIA me di cuenta de que esos libros eran coetáneos a todos los trabajos de los conceptuales de los 70 y empecé a hacer analogías".



Invierno, 2017

P.- Artistas de los 70 y libros científicos, ¿son estos sus principales referentes?

R.- En mi obra son realmente importantes todos los fotógrafos anónimos y los dibujantes que aparecen en los libros y guías de aves que he tenido en mis manos desde pequeño. Me doy cuenta de que no existe una diferencia muy grande entre las fotografías científicas de paisajes y aves que publicaban en los años 70 en la revista científica Ardeola -casi fallidas y mal impresas- y las formas que busco a veces. Por otro lado, adoro a artistas como Richard Long, Douglas Huebler, Robert Smithson, Baldessari, Jan Dibbets, Hans Peter Feldman, Walker Evans, Jeff Wall o Dan Graham. Son muchos los que me han influido de una u otra manera.



P.- Utiliza siempre la fotografía como medio, a veces el vídeo, ¿con qué técnica se siente más cómodo?

R.- Sin duda con la fotografía. Mi forma de trabajar es muy solitaria y cuando hago fotos no necesito contratar a técnicos (exceptuando para la impresión); sin embargo con el vídeo necesito un montador, un técnico de sonido, etc. Mi asignatura pendiente es aprender a editar porque yo creo que es esa soledad creativa la que me permite ser parte del paisaje, ver en silencio los resultados y crear algo nuevo como fin del ciclo que empieza en ese entorno.



P.- Hablemos de las imágenes de esta nueva serie de los fangales. Podemos ver tres niveles de paisaje: el del propio fangal y los objetos que quedan atrapados en él, el horizonte que nace en el mar y el plano del cielo por el que vuelan los pájaros. ¿Cuál de estas capas le interesa más?

R.- Las tres, aunque todos ellas me afectan de diferente manera. El fango -pese a simbolizar algo negativo, porque te atrapa y dificulta el movimiento - es muy estético en sí mismo. El mar es mi último descubrimiento desde que vivo en Cádiz, es a veces tranquilizador, y a veces amenazante y tiene, además, una avifauna propia. El cielo con las aves lo es todo para mí, es mi memoria y mi acceso a una información privilegiada. Me encanta saber identificar los distintos tipos de aves y conocer sus nombres científicos.



P.- De hecho en muchos de los encuadres o en la manera de inventariar las distintas especies de aves, su obra se acerca mucho a lo científico, ¿se siente cómodo con esa etiqueta?

R.- No me incomoda, todo lo contrario. A mis alumnos siempre les he dicho que un artista y un científico tienen mucho en común. Ambos aman su trabajo, se obsesionan con ideas, intentan conocer lo que les rodea, ordenar el mundo y demostrar sus propias teorías. El científico se apoya en el método empírico y el artista en múltiples fórmulas, desde la libertad más absoluta hasta el artificio en un tour de force final imprevisible.



P.- ¿Qué va a ser lo próximo? ¿damos esta serie por terminada?

R.- Todavía no, tengo mucho material -negativos de 35 mm en blanco y negro- por revisar. He empezado un vídeo sobre gaviotas que forma parte de esta serie Invierno, mar y fango y quiero seguir trabajando en Colombia, donde estuve con las Ayudas a la Videocreación de la Fundación BBVA.



@luisaespino4