Image: Esencial Teo Soriano

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Arte

Esencial Teo Soriano

A la intemperie

Abel H. Pozuelo
Publicada
Actualizada

Vista del montaje de Teo Soriano

Galería Carmen de la Calle. Conde de Xiquena, 5-7. Madrid. Hasta el 30 de mayo. De 500 a 5.000 e.

Lo primero que vibra en uno al mirar las obras más recientes de Teo Soriano (1963) es la sensación de estar ante un ordenamiento y una posibilidad de combinatoria. El fruto de la fascinación por una nueva estructura y composición, una reorganización intuitiva de los límites en que se para la materia. También una forma de resignificar y revalorizar cuerpos, cosas, que parecen no valer.

No es como estar ante un cuadro. Estas piezas salen de la pintura, casi de su substancia como materia capaz de irradiar formas y, antes que cualquier otra cosa, color. Lo que aquí presenta el extremeño es una serie de trabajos diversos pero íntimamente conectados. Hay obras de gran formato con apariencia de dípticos organizados como campos de color divididos por alguna raya estrecha que recuerdan a Barnett Newman y que, en realidad, son ensamblajes de superficies diferentes, de piezas diferentes, donde la abstracción pictórica y el cuidado cromático se confunden con cierta vocación volumétrica de organización escultórica. El soporte como algo hallado por la pintura, que se organiza como amplificador y recubrimiento, es lo que parece haber vislumbrado Teo Soriano en estas piezas. En un choque organizado entre calidades, materias, superficies y temperaturas. Así, puede comprenderse ese lienzo redondo y rosado que se proyecta como una extraña aparición (un objeto no identificado) hacia fuera de la pared, gracias a su volumen. Los campos de color de estas obras en absoluto resultan planos sino que aparecen como sembrados por huellas e irregularidades. Tal cualidad, presente desde hace ya varios años en la obra de este artista, tiene más alta expresión en varias obritas que se componen mediante la acumulación de materia pictórica sobre una superficie reducida y son también raras lasagnas de soportes acumulados. Tal densificación en un cuadrado tan pequeño desprende una energía sorprendente.

A la intemperie titula Soriano la muestra, aunque más bien asistimos al proceso de vestir algo desnudo. Pero la insignificancia y el despojo de atributos resonantes ocupa el lugar de antena que sirve para organizar el caos hacia la cierta poética esencial.