Santiago Ydáñez

El artista es el protagonista de Reinterpretada II. Las cenizas del ruiseñor donde repiensa la colección del Museo Lázaro Galdiano

Crear diálogos es la idea principal de la exposición Reinterpretada del Museo Lázaro Galdiano. Se trata de la segunda edición de esta iniciativa que inauguró Enrique Marty y que consiste en repensar las obras de la pinacoteca. Desde un punto de vista personal, esta vez el protagonista es Santiago Ydáñez (Puente de Génave, Jaén, 1969) el que interviene en las paredes del lugar con su particular manera de mirar y entender el arte. Su idea inicial era intervenir en la parte exterior con 16 pinturas de gran tamaño pero un problema de permisos dio al traste con el proyecto. Sobre la marcha, Ydáñez cambió de planes y presenta 55 obras en diferentes soportes, desde cuadros grandes, broches y cubiertas de libros hasta cajas de cubertería. Nada se ha escapado a la mirada juguetona del pintor.



Pregunta.- Es la segunda edición que se hace de Reinterpretada. ¿Qué supone haber sido el encargado de ponerla en marcha?

Respuesta.- La ilusión fue inmensa cuando me propusieron la exposición. No conocía el museo hasta hace 4 o 5 años y me enfadé mucho conmigo mismo porque me pareció que tiene una colección formidable. Rafael Doctor, que es el comisario de la muestra, me invitó y ha resultado muy natural hacerlo porque yo ya usaba libros y objetos. Ha sido como jugar con las piezas pero también ha sido un esfuerzo tremendo por el poco tiempo que había para llevarlo a cabo. Además ha habido cambios sobre la marcha porque quería montar 16 piezas en el exterior pero el ayuntamiento no nos dio permiso para ello.



P.- ¿Qué ha pasado con esas obras pensadas para el exterior?

R.- Dos o tres de ellas han ido a parar a la sala Pardo Bazán, también he tenido que quitar tres o cuatro obras porque no cabían. En total son 55 piezas las que he hecho en unos seis meses, pero al final se exponen menos.



P.- ¿Cómo ha sido la labor de repensar la colección de Lázaro Galdiano?

R.- La idea inicial era dedicar las 16 piezas de fuera a La entrada en el arca de Noé de Brueghel 'el Joven'. Finalmente he dejado solo un animal, aunque quería pintar más animales y paisajes en el exterior. He usado tanto animales y paisajes para dentro, como el Constable que hay y que he repetido dos veces. Uno es en tamaño grande, que no creo quese exponga y uno pequeño. El de formato grande es muy bonito, con muchos colores mientras que el pequeño es mucho más sintético, está pintado en la tapa de una caja de cubertería.



P.- ¿Qué le ha llevado a pintar las cajas de cubertería?

R.- Cuando te metes en una historia te cuesta salir. Hice una exposición a raíz del libro El mundo de ayer, de Stefan Zweig que trata sobre la tristeza que da perder lo idílico, el paraíso. En su caso era un mundo maravilloso, era el escritor más traducido pero llega la primera Guerra Mundial y cuando se cree que no se puede repetir llega la segunda y se tiene que exiliar. Es un libro muy triste. Entonces hice una muestra sobre los albores del nazismo, un poco como La cinta blanca de Haneke, en la que había pinturas de animales alusivos al mundo germano, sobre libros de poetas alemanes en ediciones de lujo. Primero pinté el libro, que se une a la faceta bibliófila de José Lázaro, un libro que compré en los mercadillos de Berlín. Y de ahí pasé a la caja de cubiertos. Pero también hay marcos de época, de los años 30 y 40 que son originales y parte de ellos los utilizo ahora en esta exposición.



Óleo sobre caja de cubiertos

P.- ¿Marcos para los retratos?

R.- Hay un muro de retratos en el que intercalo personajes del museo con cuatro personajes reales. También expongo en la tapa un libro un retrato relacionando con El Aquelarre y El conjuro de Goya que he hecho en dos cajas de cuchillos. Además del homenaje al pintor zaragozano hay un guiño a Enrique Marty, que protagonizó la primera edición.



P.- ¿En qué otra parte de la colección se ha centrado?

R.- La pieza en la que más me he centrado o la que más he repetido es La entrada en el arca de Noé. Y ha sido porque quería darle al muro, en lugar de aire de cárcel, la idea de apertura, de paraíso y ensueño. Hay una pieza, que sin ser del museo la relaciono con el naufragio, que es La balsa de la medusa de Gericault. Para esta versión solo he pintado un perro que se está salvando de la humanidad o del desastre, no se sabe bien, y es el perro de Rafael Doctor. Un artista invitado.



P.- Y, ¿cuál es la unión con su arte?

R.- Mi obra también se basa en la infancia. Un imaginario religioso cercano a lo profano, como imágenes de El Salvador, de la que he hecho tres piezas. Una pequeña con dos remos en broches de plata de 2x5 y un polítptico que lleva cuatro hachas, pero las he quitado porque iban en el suelo y con las visitas de los colegios no era adecuado.



P.- Han titulado la exposición como Las cenizas del ruiseñor. ¿Por qué han escogido este título?

R.- Es una pieza que es una urna renacenitsta basada en una historia romana. La tapa se encuentra en el Museo del Prado mientras que el cuerpo es parte de la colección de Lázaro Galdiano. Aquí he hecho una pieza relativa a ella y en lugar de poner un ruiseñor he representado a un cuervo albino, que es un pájaro espiritual.



P.- ¿Qué más cosas vamos a poder ver?

R.- Un retrato de Pío XII colocado al lado de las medallas de la saga de Píos, están todos menos Pío XII. Y otra pieza que me gusta mucho es una escopeta del siglo XVIII donde retrato a toda la familia de Lázaro Galdiano en la tapa y le llamamos, de broma, la asociación del rifle. Son piezas escogidas con mucho mimo e imagino que es el mismo tacto con las que él fue coleccionándolas. Las miro y las veo suyas, gente muy cercana.



P.- Aparte esta muestra es un preámbulo para Capital Animal. ¿De qué se trata esta inicitativa?

R.- Es un proyecto de Rafael Doctor que está muy comprometido con la causa animal. Se trata de una exposición formada por diferentes muestras y esta es la primera. Luego habrá también una colectiva en La casa encendida que es una oda al animal, al respeto hacia ellos y hacia nosotros mismos.



P.- ¿Tiene entre manos proyectos futuros?

R.- Llevo un año sin parar. Expuse en las Palmas, En Monterrey, en Estado Unidos, en Holanda. He vivido, durante 11 años, parte del año en Berlín. Allí montamos la galería Invaliden I, pero ahora le hemos traspasado el proyecto a Omar Pascual que se hace cargo de ella para darle otro aire.



P.- Siendo conocedor del panorama internacional, ¿cree que hay más posibilidades a nivel internacional que a nivel nacional?

R.- Creo que hay sitios en los que se respeta más y hay más frescura como en Alemania y en concreto en Berlín. Hay muchos artistas y mucha calidad, además que es algo muy espontáneo. Lo positivo de la ciudad es que por muy grande y conocido que seas puedes exponer en galerías pequeñas.



@scamarzana