Rafa Jódar entrena junto a su padre.

Rafa Jódar entrena junto a su padre. EFE

Tenis

Rafa Jódar, 19 años: "Mi padre me dijo que no me crea nadie que no soy. Me ha dado unos valores para comportarme bien"

La joven revelación del tenis español se apoya en su familia y en la estricta educación de su progenitor para digerir el éxito en el circuito profesional.

Más información: Tchouaméni, 26 años: "Mi primer sueldo fue de 5.000 €, pero mi padre llamó al banco y puso de límite sacar 100 al mes"

Guillermo Echeverría
Publicada

El tenis español vive una auténtica revolución en este verano de 2026. Ante la obligada baja de Carlos Alcaraz en las grandes citas europeas, un joven madrileño de 19 años ha acaparado todos los focos deportivos y mediáticos.

Se trata de Rafa Jódar, quien se ha convertido en el tenista revelación de la temporada tras sus espectaculares actuaciones en el circuito. Sin embargo, más allá de sus potentes golpes y su madurez sobre la pista, lo que verdaderamente ha cautivado al público es su asombrosa humildad y su fuerte arraigo familiar.

En una serie de declaraciones concedidas a la revista Semana a principios de junio de 2026, el tenista de 19 años quiso mostrar su lado más personal. Jódar puso el foco en la figura de su progenitor, quien ejerce un rol total en su carrera al ser su entrenador desde la infancia, su mánager y su máximo confidente.

El joven tenista dejó claro que el éxito repentino no va a cambiar su forma de ser ni a desestabilizar su entorno.

Al ser preguntado por la clave para digerir la fama y la presión a una edad tan temprana, el madrileño fue tajante y emotivo al recordar los consejos de su hogar: "Mi padre me dijo que no me crea nadie que no soy. Me ha dado unos valores para comportarme bien".

Rafa Jódar en Roland Garros.

Rafa Jódar en Roland Garros. Reuters

Con estas palabras, Jódar evidenció que la educación recibida en casa es el pilar que sostiene su incipiente carrera profesional. Su progenitor ha sido el encargado de recordarle constantemente de dónde viene, evitando que el ruido exterior nuble su visión del deporte.

Esta filosofía de vida no es nueva para el jugador, sino una constante que arrastra desde sus inicios. En otras entrevistas ofrecidas en el mismo periodo, Rafa ha profundizado en cómo se fraguó ese vínculo indestructible en la pista: "Mi padre siempre ha estado conmigo, ha sido mi mayor apoyo desde que soy niño".

Recordando sus primeros pasos a los cuatro años en el garaje de su casa y, posteriormente, a los seis años en las pistas duras del Club de Tenis Chamartín, Jódar siempre destaca que la prioridad absoluta impuesta por su familia era la diversión.

"Venía a entrenar con mi padre a cualquier hora, los dos solos. Son recuerdos muy bonitos que guardo con mucho cariño. El objetivo principal siempre fue disfrutar", explicó el tenista.

A pesar de que el circuito profesional exige una mentalidad sumamente competitiva y devora la rutina de los jóvenes deportistas, Rafa Jódar insiste en mantener una estructura idéntica a la de su niñez.

Padre e hijo forman un equipo indisoluble: "Él me ha guiado, lo seguirá haciendo y somos uno solo", afirma con rotundidad. Gracias a esa sólida base moral, el tenis español no solo celebra el nacimiento de una nueva estrella en la pista, sino también el de un atleta con los pies firmemente asentados en la tierra.