Rafa Jódar, durante el Mutua Madrid Open

Rafa Jódar, durante el Mutua Madrid Open EFE

Tenis

La vida de Rafa Jódar, 19 años, fuera del tenis: la solitaria figura de su padre y fanático del ajedrez y de Harry Potter

El tenista madrileño, la sensación en la Caja Mágica, lleva lejos de las pistas un perfil muy sencillo junto a su familia.

Más información: Rafa Jódar, el tenista híbrido con toques de Sinner que lleva 5 meses de profesional y reta al nº 1 del mundo en la Caja Mágica

Publicada
Actualizada

Para entender quién es Rafa Jódar más allá de la pista hay que salir del ruido de los torneos y volver a Arroyo Culebro, un barrio tranquilo de Leganés donde creció este madrileño de 19 años.

Allí, entre parques y bloques residenciales, empezó a forjarse una vida muy poco compatible con el estereotipo de estrella emergente: más casa y familia que focos y alfombras rojas.

En el centro de esa biografía aparece siempre la misma silueta: la de su padre. Comparten nombre, pasión y ahora también proyecto profesional.

Jódar lo resume sin rodeos: "Es mi entrenador desde niño, mi mánager. Somos uno. Me gusta mucho pasar tiempo con él… llevamos muchos años viajando y jugando juntos".

Él planifica las sesiones, le acompaña a los torneos y decide junto a su hijo cada paso de la carrera, al mismo tiempo que mantiene su trabajo como profesor de Educación Física en el instituto.

Ese vínculo se ve en cada partido. Mientras otros jugadores llenan el box de agentes, fisios y amigos, el palco de Jódar tiene un solo ocupante. Su padre se sienta en una fila entera, rodeado de butacas vacías, como si el resto del mundo quedara a un lado.

El propio Rafa lo explica así: "Es una rutina que tenemos y está funcionando… siempre ha estado él solo y vamos a seguir así. Yo siempre miro al box y solo está él, y así es muy fácil".

Rafa Jódar, en el Mutua Madrid Open

Rafa Jódar, en el Mutua Madrid Open EFE

Esa imagen, casi ascética, se ha convertido en una de las estampas más reconocibles del circuito.

La familia es mucho más que soporte logístico. "Mis padres me han dado unos valores… para comportarme dentro y fuera de la pista", subraya el tenista, que insiste en que son ellos quienes le "obligan a tener los pies en el suelo".

No tiene hermanos y su círculo más cercano gira prácticamente en torno a ese núcleo familiar y a un grupo reducido de amigos de siempre.

No se le conoce pareja y él mismo asegura que usa las redes "solo para hablar con mis padres y amigos", ajeno al ruido mediático que ha despertado su irrupción.

Fuera del tenis, Jódar es un joven con aficiones muy particulares. Le apasiona el ajedrez, que utiliza para entrenar la mente y trasladar esa capacidad de cálculo a los partidos.

También es fan declarado del universo Harry Potter, de las películas de Piratas del Caribe y del actor Johnny Depp, al que cita como su preferido.

En series se queda con Outer Banks y en música con Coldplay, su banda de cabecera para desconectar después de los entrenamientos.

En las distancias cortas se define como un chico normal, con virtudes y pequeños "defectos" muy terrenales. Su "placer prohibido", admite entre risas, es dormir: le encantan las siestas largas siempre que la agenda se lo permite.

Rafa Jódar posa con su título del ATP 250 de Marrakech

Rafa Jódar posa con su título del ATP 250 de Marrakech ATP

La cocina es su otra asignatura pendiente; se considera un desastre entre fogones y delega en los demás, aunque se declara enamorado de la comida española.

Incluso desde que dejó la Universidad de Virginia para dar el salto definitivo al profesionalismo, repite que esa decisión no va a cambiar su manera de ser. "Pase lo que pase, nunca cambiaré", ha asegurado.

Al final, la imagen que queda de Rafa Jódar fuera del tenis es la de un joven que, pese a haber entrado por la puerta grande del circuito, sigue viviendo como el chico de barrio que empezó a jugar "porque era un deporte donde podía jugar con mi padre y nos lo podíamos pasar bien los dos".

Entre la figura solitaria que le observa desde la grada, un tablero de ajedrez y las historias de Hogwarts, el futuro del tenis español aún cabe en una vida muy simple.