Carlos Alcaraz besa al trofeo de campeón del Open de Australia. REUTERS
Carlos Alcaraz reescribe la Historia en el Open de Australia: barre a Djokovic y ya es el mejor joven de todos los tiempos
El tenista murciano doblegó a Novak Djokovic (2-6, 6-2, 6-3, 7-5) y se convirtió en el tenista más precoz de siempre en completar la colección de grandes.
La Historia esta vez eligió a Carlos Alcaraz. En el duelo de récords para la posteridad, en el choque frontal entre lo que apenas empieza y lo que casi termina, un joven de 22 años nacido en El Palmar volvió a dejar su rúbrica para confirmar que él también quiere ser uno de los mejores de todos los tiempos. [Así vivimos la victoria de Carlos Alcaraz ante Novak Djokovic en el Open de Australia]
Alcaraz remontó, sonrió y se adjudicó por primera vez en su carrera el Open de Australia, la asignatura pendiente que tanto ansiaba. No es un título más, es el entorchado que le permite ser el más precoz de siempre en completar la colección de Grand Slams. Ya es mejor que Rafa Nadal en ese sentido.
Djokovic amenazó con llevarse su récord cuando ganó el primer set. Los 25 Grand Slams y desbancar a Margaret Court, sin embargo, se siguen resistiendo. En cuanto Alcaraz se encontró fue muy superior al serbio y terminó poniendo a sus pies a la Rod Laver Arena.
Djokovic entra con fuerza
Eligió Alcaraz en el sorteo comenzar restando en la final. Djokovic aprovechó las circunstancias para adjudicarse su primer servicio y empezar ganando en confianza. Casi involuntariamente, verse con una ventaja ficticia en el inicio le sirvió de respaldo, y quizás por eso no tardó en llegar la primera rotura.
Entró algo frío Carlos al partido, y eso ante un rival de la talla del serbio cualquiera lo paga, incluso él. Nole dispuso de tres bolas de break al resto en el cuarto juego. Después de desperdiciar las dos primeras, a la tercera fue la vencida para sacar el puño y mandar un mensaje a su rival.
Alcaraz, con el gesto torcido en la final del Open de Australia ante Djokovic. REUTERS
Estaba desencadenado el serbio, fresco como una rosa en este primer set pese al esfuerzo de semifinales ante Sinner. Quizás los nervios le pesaron a Alcaraz, y ahí Nole tiró de veteranía. Sin fisuras, rozó un segundo break, aunque el español sobrevivía como podía.
Las sensaciones eran todas favorables al número 4 del mundo. Impenetrable al saque y sin dar ni una sola opción de rotura en toda la primera manga, tenía el primer parcial en la mano.
Djokovic dominance 👌
— #AusOpen (@AustralianOpen) February 1, 2026
Novak takes the opening set of the final 6-2 over Alcaraz.@wwos • @espn • @tntsports • @wowowtennis • #AO26 pic.twitter.com/9XxQecrvEy
Por si fuera poco, Djokovic apretó de nuevo al resto y consiguió un segundo break que resultó definitivo para llevarse el primer parcial. No brillaba la sonrisa de Alcaraz, y eso nunca es una buena señal. 2-6 en contra y la obligación de resetear inmediatamente.
Resurge Alcaraz
El pequeño descanso le sirvió a Carlos Alcaraz para cambiar el chip. Demasiado agarrotado y sin la soltura que le caracteriza cuando está a gusto, sabía tenía que sacudirse todas esas malas vibraciones para evitar una complicación mayor.
Enseguida se vio que el partido iba a virar su rumbo. Djokovic se adjudicó su primer servicio, pero ya tuvo que sufrir y marcharse hasta el deuce ante el empuje del murciano.
Carlos Alcaraz se lleva la mano a la oreja en la final del Open de Australia 2026. REUTERS
En su siguiente saque, el serbio no pudo resistir. Su volea en su subida a la red se escapó por mucho y eso hizo que Alcaraz sacara su puño y su garganta a relucir para celebrarlo. Casi por primera vez en el partido, empezaba a dibujarse una sonrisa en su boca, síntoma de que todo estaba cambiando.
Varios errores no forzados de Djokovic le permitieron a Alcaraz confirmar su ventaja. Mientras uno despegaba, el otro comenzaba a hundirse. Los 5 saques directos del murciano también contribuyeron a adjudicarse varios puntos gratis que minaron la moral de su rival.
A break back for Carlos, and don't the Spaniard's in the crowd love it 🇪🇸@wwos • @espn • @tntsports • @wowowtennis • #AO26 pic.twitter.com/eaZ5rScB6u
— #AusOpen (@AustralianOpen) February 1, 2026
Como sucedió en el primer set, pero esta vez a la inversa, un segundo break de Alcaraz despachó este segundo parcial de manera clara. Iba rápido el partido, poco más de una hora y dos sets ya consumidos.
La sonrisa del murciano
La tendencia alcista de Alcaraz se confirmó en la tercera manga. Lo mismo que el desplome de Djokovic, que veía que cada vez tenía la final y su récord más cuesta arriba.
El murciano siguió elevando su nivel paulatinamente sobre la Rod Laver Arena, y así quedó demostrado en algún que otro punto imposible que dejó con la boca abierta incluso al propio Nole. Alcaraz llegaba a todo lo que le servían, y el serbio era consciente de que tenía que hacer esfuerzos cada vez más grandes para mantenerse a flote.
Alcaraz celebra con el público uno de sus puntos. REUTERS
Carlos encontró en el quinto juego el momento perfecto para dar el golpe. La derecha profunda de Nole se marchó fuera de los límites y aquello provocó el grito del murciano. Un estruendo que resonó en toda la pista y que sonaba a ganador.
Era su primera opción de rotura en el set, y el número 1 del mundo no la quiso desaprovechar. El gesto de Djokovic se fue torciendo cada vez más y más, y por el contrario Alcaraz incluso comenzaba a llevarse la mano derecha a su oído, síntoma inequívoco de que estaba disfrutando.
Con el 5-3 a favor desde su banquillo le instaron al español a que apretara al resto para cerrar el set cuanto antes. No querían que resurgiera ninguna chispa en Djokovic, porque en las semifinales ante Sinner quedó demostrado que cualquier concesión puede ser fatal.
𝑻𝒆𝒏𝒊𝒔 𝑪𝒉𝒂𝒎𝒑𝒂𝒈𝒏𝒆 🍾
— Eurosport.es (@Eurosport_ES) February 1, 2026
Alcaraz y Djokovic. Uno de los puntos del torneo.#AusOpen #AO26 pic.twitter.com/OQur4VfdOM
Alcaraz escuchó a Samu López e hizo caso. Olió la sangre y se plantó con un 0-40 y tres bolas de set que no pudo aprovechar. Djokovic forzó el deuce, pero Carlos volvió a inquietar con una cuarta opción de rotura.
Tampoco la ganó. Nole se defendía como gato panza arriba, pero no pudo evitar que la quinta bola de break cristalizara y pusiera en ventaja definitivamente a Carlos Alcaraz en busca de la gloria de Melbourne.
Alcaraz no se inmuta
El cuarto set se vivió como el desenlace de una película de suspense. Con Carlos Alcaraz en posición de ventaja, Novak Djokovic se decidió a hacer un ejercicio de pura supervivencia para tratar de obrar el milagro.
La primera exhibición de ello llegó en el segundo juego. El serbio llegó a salvar hasta seis bolas de rotura, algo que de haberse producido quizás habría terminado con el partido por la vía rápida.
Sin embargo, Djokovic demostró seguir siendo mucho Djokovic incluso en los momentos más complicados. Consiguió llevar el partido a una calma tensa mientras uno y otro se adjudicaban sus respectivos servicios con comodidad.
Djokovic, en el partido ante Alcaraz. REUTERS
Agazapado, la leyenda serbia encontró su momento. Vio que el set llegaba a un punto de no retorno, subió el nivel y empezó a jugar con el público. Quería y necesitaba cambiar algo, e incluso dispuso de una bola de break para haberse puesto 4-5 arriba.
No lo consiguió y todo llegó igualado a ese punto crítico. Alcaraz se aseguró por lo menos el tiebreak al hacer el 6-5, y las circunstancias por una vez superaron a Djokovic con su servicio.
One team, one dream 🏆#AO26 pic.twitter.com/T9s2F2rJbC
— #AusOpen (@AustralianOpen) February 1, 2026
El tenista serbio no pudo templar los nervios ni el empuje de Alcaraz, así que con una derecha que se fue larga terminó claudicando ante el presente y el futuro. Su récord de 25 Grand Slams, si es que llega tendrá que esperar.
La Historia coronó a Alcaraz como el más precoz de siempre en completar el póquer de grandes. Ahí ya es mejor incluso que Nadal. Lo que venga por delante, ni siquiera él mismo lo sabe.