Pol Martín Tiffon, campeón del M25 de Mataró.

Pol Martín Tiffon, campeón del M25 de Mataró.

Tenis

Pol Martín Tiffon (26), tenista, sobre los gastos de un jugador: "Entre 25.000, tirando muy por lo bajo, y 40 o 50.000 euros"

El tenista catalán llegó a ganar 23.000 euros en una temporada, pero no sacó beneficio a tenor de pagar al entrenador, los billetes de avión, el alojamiento o las dietas.

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Pol Martín Tiffon es uno de los nombres más sólidos de la segunda línea del tenis español, instalado en ese limbo competitivo en el que se mezclan los mejores jugadores del circuito ITF y los aspirantes a consolidarse en torneos Challenger.

Con una mejor posición en el ranking ATP de 197 alcanzado en junio de 2025, ha ido construyendo su carrera principalmente sobre tierra batida y en torneos de categoría media, muy lejos de los focos de los grandes estadios pero en la primera línea de una realidad económica mucho más ajustada.

Esa posición le convierte en una voz especialmente autorizada para hablar de lo que cuesta, en euros contantes y sonantes, sostener un año completo en el circuito.

En una entrevista, Pol Martín Tiffon no esquivó la pregunta sobre cuánto puede gastar al año un jugador de su rango que haga una temporada completa de enero a noviembre. Su respuesta, lejos de la épica y muy cerca de la hoja de Excel, es directa: "De gastos seguros que tienes, unos entre 25 y 40,000; 25 tirando muy por lo bajo y 40-50".

El tenista insistía en que esa horquilla depende mucho del tipo de jugador, de si viaja o no con entrenador y del nivel de vida que pueda o quiera permitirse, pero remarca una idea clave: por debajo de esos 25.000 euros es prácticamente imposible completar un calendario razonable.

Pol Martín Tiffon.

Pol Martín Tiffon.

El barcelonés desgranó que en esa cifra entran vuelos, alojamiento, manutención, inscripciones, entrenador y todo el material deportivo que no cubran los patrocinadores.

Subrayó que hay compañeros que pagan más por tener entrenadores con honorarios más altos o por alojarse en hoteles oficiales de los torneos, mientras otros ajustan al máximo y se buscan opciones más baratas, pero el suelo mínimo de gasto sigue rondando siempre esas cantidades.

Pérdidas de 23.000€

La crudeza de esos números se entiende aún mejor cuando Tiffon compara gastos e ingresos. Según los datos de la ATP, en un año llegó a ganar unos 23.000 euros en premios, una cantidad de la que no sacó beneficio.

"Yo he llegado a perder dinero", admite, matizando que fue "un año un poco raro", pero ejemplificando lo estrecho que es el margen incluso cuando los resultados son buenos.

Esa confesión sirve para desmontar la percepción de que cualquier jugador profesional que aparece en los rankings vive cómodamente del tenis. Tiffon insiste en que muchos compañeros atraviesan fases en las que van "teniendo pérdidas" y se ven obligados a recortar por todas partes.

Uno de los puntos en los que Pol Martín Tiffon se mostró más firme es en la importancia de viajar acompañado por su entrenador. Reconoció que, precisamente por esa elección, sus gastos son más altos que los de otros jugadores de su mismo rango, pero lo considera una inversión irrenunciable en su desarrollo profesional. "Yo no quiero perder el viajar con entrenador y seguir invirtiendo ese dinero en seguir aprendiendo", explica.

Solo en semanas muy puntuales acepta viajar solo; no concibe hacerlo durante todo el año porque siente que necesita esa guía constante en pista y fuera de ella. El coste, sin embargo, es evidente: billetes de avión, alojamiento y dietas se duplican, y eso obliga a ser todavía más creativo a la hora de recortar en otros apartados del viaje.

Un alto coste de carrera

Para abaratar, muchos jugadores se alojan fuera del hotel oficial y comparten habitaciones en alojamientos más económicos, porque si se quedan en el resort solo cubrirían gastos haciendo semifinales o final de un ITF de 21.000 euros.

A eso hay que sumarle compras en supermercados para rebajar el gasto en comida, el coste del material -zapatillas, ropa, raquetas, cordajes- si no hay patrocinador, y otros extras que se acumulan silenciosamente semana tras semana.