Nadal, golpeando un drive ante Bolelli.

Nadal, golpeando un drive ante Bolelli. Gonzalo Fuentes Reuters

Tenis Roland Garros

Entre dudas, Nadal completa su debut con victoria

En la reanudación su estreno en Roland Garros, el número uno acaba 6-4, 6-3 y 7-6 con Simone Bolelli tras anular un 0-3 y salvar cuatro bolas de set en el tercer parcial.

París (enviado especial)

La reacción está a la altura de quien la firma, aunque las dudas no se van con la victoria. En la reanudación de su primer partido en Roland Garros, aplazado el lunes a última hora por la aparición de la lluvia, Rafael Nadal remonta un 0-3 en la tercera manga (encadena tres juegos consecutivos de 0-3 a 3-3), salva cuatro pelotas de set en el tie-break de ese set y termina ganando 6-4, 6-3 y 7-6 a Simone Bolelli para alcanzar los 80 triunfos en el templo de la tierra y citarse en la segunda ronda con Guido Pella, vencedor 6-2, 6-3 y 6-4 de Joao Sousa. El campeón de 16 grandes, en cualquier caso, tiene tarea por delante: el marcador de su debut en París no oculta su bajo nivel. [Narración y estadísticas]

“Hay que veces que en los momentos límite uno puede sacar un poco más”, dice luego Nadal, haciendo referencia a los cuatro puntos de set que anula en el tercer set. “Hoy he salvado situaciones complicadas. Bolelli ha jugado muy agresivo. Era más cómodo para él, que ha salido con todo a ganar y teniendo muy claro lo que debía hacer”, insiste el balear. “Me tocaba estar con la actitud adecuada, aceptando que mi rival estaba jugando muy bien. He hecho lo correcto, gané y espero mejorar de ahora en adelante”.

“Ha tenido buena actitud, ha aceptado la lluvia y el aplazamiento, ha aceptado que no era un gran día para él… Todo esto lo ha encajado bien”, le sigue Carlos Moyà, uno de sus entrenadores. “Y además ha habido cosas de su juego que han estado bien, aunque la idea sigue siendo ir mejorando día a día. Por eso, no me preocupa nada si hoy no ha dado su mejor nivel”, añade el exnúmero uno mundial. “No ha sido su mejor partido, pero ha conseguido la victoria. Los primeros encuentros en un Grand Slam hay que ganarlos. No me preocupa en absoluto. Lo que sucedió el año pasado en Roland Garros es irrepetible”.

El lunes por la noche, cuando ya es oficial que la jornada está suspendida, Nadal se vuelve al hotel, escucha el análisis de su equipo y luego reflexiona sobre lo que ha ocurrido. Sí, las dos primeras mangas del partido le pertenecen y aunque pierde 0-3 en la tercera todavía tiene margen para solucionarlo, como acaba sucediendo, pero hay algo claro: Bolelli le ha puesto en apuros durante todo el encuentro porque ha decidido jugar a cara o cruz, utilizar la vía directa, apostar por ser muy agresivo y atacar a tumba abierta cada bola.

Esa táctica, que por supuesto no garantiza el éxito, es quizás la única manera de meterle mano al español sobre tierra batida a cinco mangas. ¿Qué puede hacer si no el italiano? ¿Ponerse a pelotear con Nadal desde el fondo de la pista? ¿Jugar a ver quién de los dos pasa más pelotas y caer de lleno en la trampa de su contrario? ¿Desgatarse físicamente, hundirse mentalmente y perder la fe en lograr algo que ya es prácticamente imposible?

En la reanudación, y aunque el número uno neutraliza de entrada la ventaja del italiano (de 0-3 a 3-3), Bolelli insiste en pelear sus opciones con un tenis descarado que desarma al español, acribillado por los golpes ganadores que su contrario fabrica (termina con 44) y que le sirven para procurarse cuatro bolas de break (con 4-3) que Nadal salva apretando los dientes, agarrándose con todo lo que tiene a la tierra y defendiendo cada embestida con el alma, lo mismo que ocurre cuando Bolelli se hace con cuatro pelotas para ganar el tercer set (6-3 en el tie-break, y luego 7-6) y el mallorquín las aborta una a una.

Aunque la clasificación para la segunda ronda del torneo le pertenece a Nadal, un síntoma al que prestarle atención: en la victoria, el español aprieta el puño más de 10 veces, un gesto poco habitual en una ronda tan tempranera que habla de sufrimiento y trabajo por hacer.