Djokovic celebra un punto contra Sinner.

Djokovic celebra un punto contra Sinner. REUTERS

Tenis

Djokovic se impone a Sinner en un partido lleno de épica y se verá las caras con Alcaraz en la final del Open de Australia

El serbio fue siempre a remolque, forzó el quinto set y se llevó el gato al agua ofreciendo una imagen intratable ante el número 2 del mundo (3-6, 6-3, 4-6, 6-4 y 6-4).

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Novak Djokovic sigue empeñado en escribir una página dorada más en su historia. El serbio, que llegaba bajo el radar al Open de Australia, se llevó una batalla titánica de cinco sets contra Sinner (3-6, 6-3, 4-6, 6-4 y 6-4) para alcanzar una final de Grand Slam más de dos años después. Quiere su 25º grande y únicamente Alcaraz le separa de la gloria. [Narración y estadísticas del partido].

Fue una exhibición. Si justo antes Alcaraz y Zverev había protagonizado un duelo épico en la Rod Laver, lo protagonizado por el tenista serbio y el jugador italiano no se quedó lejos. Se lo jugaron todo en el quinto set y fue allí donde el balcánico sacó a relucir su casta de campeón.

Con las fuerzas al límite, cuando el corazón y la experiencia parecían ir más rápido que las piernas, un hombre de 38 años se impuso a un chico de 24. Rompió el saque de Sinner con 3-3, salvó tres bolas de rotura cuando buscaba confirmar el break y acabó dinamitando la final del Open de Australia.

Djokovic fue a remolque desde el principio. Siempre con la obligación de tener que igualar cuando Sinner se ponía un set por delante. Igualó a uno, hizo lo impensable para poner el 2-2 y ya no dejó que se le escapara el triunfo en el quinto.

Su última piedra en el camino será Alcaraz. Ya le ganó el año pasado en los cuartos de final y ahora buscará repetir la faena, esta vez en un partido por el título. Será la tercera vez que se vean las caras en una final. Las dos primeras cayeron del lado del español.

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Novak Djokovic remontó un partido épico ante Jannik Sinner para meterse en la final del Open de Australia 2026, en una semifinal de cinco sets que pareció por momentos una coronación anticipada del italiano y acabó siendo una reivindicación del serbio.

Dominio italiano

La Rod Laver amaneció con aroma de cambio de guardia, con Sinner, vigente campeón en Melbourne, entrando a pista como favorito y dominador de los duelos recientes ante Djokovic. El inicio confirmó el guion: el italiano ajustó desde el primer turno de servicio, golpeando plano, profundo, empujando al fondo a un Djokovic algo frío, más errático de lo habitual.

El 6-3 con el que Sinner se apuntó el primer set retrató la diferencia de sensaciones: el revés del número dos del mundo abría la pista, su saque le regalaba puntos gratis y el serbio apenas encontraba ángulos.

Herido en su orgullo, Djokovic reaccionó en la segunda manga, ese territorio donde históricamente suele ajustar cuentas y precisión. Empezó a leer mejor el saque de Sinner, devolviendo más restos en juego y alargando intercambios hasta obligar al italiano a pegar un golpe más.

Una rotura bastó para inclinar el set, pero el cambio era más profundo: Novak caminaba más ligero, se agarraba a cada punto, levantaba a la grada con su defensa y se apuntaba el 6-3 que equilibraba el marcador y el pulso emocional del encuentro.

El tercer set trajo la primera gran montaña rusa de la tarde, con Sinner volviendo a subir una marcha cuando el partido parecía haber encontrado el ritmo del serbio.

El italiano recuperó agresividad al resto, tomó más riesgos con la derecha cruzada y encontró el quiebre en los juegos finales, aprovechando un pequeño bajón físico y alguna mirada preocupante de Djokovic hacia su box.

La reacción

El 6-4 devolvía la ventaja al defensor del título y alimentaba la sensación de que la nueva generación estaba lista para cerrar de nuevo la puerta al rey de Melbourne.

Pero en el cuarto parcial emergió el competidor que ha construido una carrera a base de noches imposibles. Djokovic apretó con el resto, subió un punto la intensidad en cada carrera y fue, poco a poco, empujando a Sinner hacia atrás.

El serbio encontró el break, sostuvo sus turnos de servicio con primeros saques oportunos y, apoyado por una Rod Laver dividida pero rendida al espectáculo, cerró el 6-4 que forzaba el quinto set y alargaba la semifinal más allá de las cuatro horas.

Djokovic celebra su victoria contra Sinner.

Djokovic celebra su victoria contra Sinner. REUTERS

El quinto acto fue puro drama, una batalla de nervios y convicción. Sinner empezó firme, pero Djokovic olió la duda en el séptimo juego, se lanzó sobre el segundo servicio del italiano y encadenó cinco puntos seguidos para consumar un quiebre que cambió definitivamente el aire de la pista.

Con 4-3 y servicio, el serbio se aferró a su ritual de siempre: bote tras bote, mirada al cielo, saque al límite de la línea y primeros golpes agresivos para evitar peloteos interminables. No tembló. Consolidó la ventaja, se plantó con 5-4 y, en su tercer punto de partido, selló con 6-4 el triunfo más épico de sus últimos años.