Nadal, entrenando en Roland Garros.

Nadal, entrenando en Roland Garros. Christophe Petit Tesson Efe

Tenis Roland Garros

Nadal y la ley del resto

  • El español llega a Roland Garros tras ganar en la gira de tierra batida el 48% de los juegos que disputa cuando no saca. 
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París (enviado especial)

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La cifra es asombrosa. Rafael Nadal ha ganado el 48% de los juegos disputados al resto en la gira de tierra batida de 2018, en su caso formada por los torneos de Montecarlo, Barcelona, Madrid y Roma. Eso quiere decir que el español llegará a su estreno en Roland Garros contra Simone Bolelli, que a última hora reemplazó en el cuadro al lesionado Alexandr Dolgopolov, con una certeza granítica: en los partidos de este año sobre arcilla conquista casi la mitad de los saques de sus rivales. Un seguro de vida. 

“No puedo decir si esto me da tranquilidad o no”, dijo Nadal el viernes mientras se ajustaba una gorra de béisbol blanca, sentado por primera vez ante los periodistas en la sala de prensa del torneo. “En tierra tienes la sensación de que muchas veces puedes remontar. En pista dura, si estás con uno o dos breaks abajo es prácticamente imposible, pero en arcilla estando 0-3 con doble break sabes que puedes tener una opción”, añadió el balear. “La experiencia me dice que si estoy jugando bien tengo buenas opciones de hacer break, pero el saque sigue siendo muy importante. Si estoy sólido con mi servicio luego puedo encarar el resto con una mayor tranquilidad, con más agresividad. Es una combinación de las dos cosas”.

“Para conseguir estos números, al margen de tener el nivel, hay que contar con una intensidad brutal para no relajarse durante los encuentros”, aseguró Tomeu Salvà, uno de los técnicos de la Rafa Nadal Academy by Movistar y bueno amigo del jugador. “Desde el primer minuto hasta el último de cada partido Nadal va al 200%, mientras que quizás los demás se dosifican o se relajan más, levantan el pie porque tienen margen para hacerlo. Directamente, para Rafa eso no existe”.

Desde siempre, Nadal se ha distinguido por ser uno de los mejores jugadores del mundo al resto, mucho más en tierra batida donde la superficie (lenta) le ofrece bastantes más posibilidades de romper el saque a sus rivales que en pista dura o hierba. Que el campeón de 16 grandes asalte Roland Garros con ese impresionante 48% de juegos ganados al resto es una noticia muy mala para sus contrarios: a la búsqueda de un undécimo trofeo de récord, este Nadal está con el olfato finísimo.

“Al resto es donde Rafa marca la diferencia”, aseguró Carlos Moyà, uno de los entrenadores del número uno y la persona que lo acompañará en París durante el segundo grande de la temporada. “El resto de Nadal no es tan agresivo como el de Djokovic o Murray, no presiona tanto, pero si consigue poner la pelota en juego coloca al rival en muchas dificultades”, continuó el mallorquín, que sabe como nadie que la posición tan retrasada del número uno para restar en tierra tiene un motivo pensado y estudiado. “Si la primera bola es buena le sirve para acercarse bastante a la línea de fondo, y desde ahí es muy normal que el punto caiga de su lado. En consecuencia, lo que consigue restando tan atrás es poner la bola en juego y no hay dudas de que Nadal es el mejor cuando el punto está vivo”. 

La explicación de Moyà ayuda a entender por qué el número uno suele colocarse varios metros tras la línea de fondo para devolver los saques de sus rivales. Desde atrás, y gracias a su forma de golpear (con mucha parábola, pasando el brazo por encima de la cabeza al terminar la ejecución del drive), Nadal logra reducir la ventaja del sacador haciendo que la pelota viaje muy lejos y ganando así unas valiosas décimas de segundo para meterse en la pista y empezar a discutir el intercambio desde dentro.

“Y es que”, reflexionó Nadal, “teniendo una buena posición en tierra con el intercambio en juego cuento con buenas opciones de ganar el punto. Lo importante es que la bola al resto vaya dentro, meterla en la pista. Y sobre todo intentar no quedarme en una mala posición”, siguió el tenista. “Restando desde atrás tengo más tiempo para jugar a la velocidad que me gusta. Si juego delante y resto bien, genial, pero si lo hago un poco mal estoy vendido y en la siguiente bola tengo pocas opciones de pelear el punto”, continuó el balear. “Restar detrás no es fácil. Tienes que obligarte a pegar una bola alta y larga para no perder la iniciativa, porque si lo haces corto estás muerto. Por mi forma de golpear la pelota, consigo que la bola vaya alta y larga desde ahí atrás, neutralizando el punto para intentar dominarlo”. 

En Roland Garros, una estadística que da miedo. Para Nadal, el 10 veces campeón de la Copa de los Mosqueteros, importa casi lo mismo estar al saque que al resto. Que empiece el baile.