Oriol Cardona, durante la final de esquí de montaña en los Juegos de Invierno 2026

Oriol Cardona, durante la final de esquí de montaña en los Juegos de Invierno 2026 EFE

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Así es el 'skimo', el deporte en el que España ha ganado 2 medallas en los JJOO de Invierno con Cardona y Alonso

Esta disciplina de esquí de montaña se ha estrenado en los Juegos de Milán-Cortina y tiene a los españoles como grandes potencias.

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El esquí de montaña, o skimo, es la disciplina que ha irrumpido con fuerza en Milán-Cortina y que ha llevado a Oriol Cardona y Ana Alonso al podio y lograr para España la sexta y la séptima medalla en los JJOO de Invierno.

Se trata de un deporte que mezcla resistencia, técnica alpina y lectura del terreno en alta montaña, muy alejado del concepto de pista preparada y remonte mecánico. Su debut en el programa olímpico confirma una evolución que lleva años gestándose en el circuito internacional y en las grandes cordilleras europeas.

El esquí de montaña es una modalidad en la que los deportistas ascienden y descienden montañas utilizando esquís ligeros y material específico.

A diferencia del esquí alpino, aquí no hay telesillas ni teleféricos: las subidas se hacen con la fuerza de las piernas, ayudadas por pieles de foca adheridas a la base de los esquís para evitar el deslizamiento hacia atrás.

Las competiciones se disputan en recorridos que combinan largos desniveles positivos, tramos de travesía, descensos técnicos y, en ocasiones, pequeños tramos a pie con los esquís en la mochila. Todo ello exige un equilibrio muy fino entre condición física, destreza en los cambios de material y capacidad de gestionar el esfuerzo.

Modalidades y formatos 

Dentro del calendario internacional existen varios formatos: individual, sprint, vertical o por relevos, entre otros. La prueba individual suele ser la más completa, con varias subidas y bajadas encadenadas, cambios de ritmo constantes y un desnivel acumulado significativo.

La suiza Marianne Fatton, durante la final de esprint de esquí de montaña

La suiza Marianne Fatton, durante la final de esprint de esquí de montaña EFE

El sprint, muy mediático y elegido para el estreno olímpico, condensa la esencia del skimo en un trazado corto con subida, transición y descenso explosivos, donde cualquier fallo en la manipulación del material puede costar la carrera.

La modalidad vertical se centra únicamente en el ascenso, mientras que las pruebas por equipos o relevos ponen el foco en la estrategia colectiva y el trabajo conjunto.

Material y técnica

El equipo de esquí de montaña está pensado para ser lo más ligero posible. Los esquís son más estrechos y livianos que los de alpino, las fijaciones permiten liberar el talón para subir y bloquearlo para bajar, y las botas combinan rigidez en el descenso con gran movilidad en el ascenso.

Las pieles de foca se colocan y retiran a gran velocidad, por lo que los cambios (las transiciones) se convierten en un arte que los especialistas entrenan de forma casi obsesiva.

A esto se suma el uso de bastones largos, ropa técnica muy transpirable y, según el reglamento, elementos de seguridad como casco, mochila o material de rescate en pruebas de alta montaña.

Un deporte de fondo y de cabeza

El skimo es, ante todo, un deporte de resistencia. Los corredores deben soportar grandes esfuerzos en altura, gestionar el ácido láctico en las subidas y mantener la lucidez suficiente para afrontar descensos exigentes sobre nieve cambiante.

La capacidad de leer el terreno, elegir la mejor trazada y adaptarse al estado de la nieve marca diferencias. Además, la gestión mental es clave: el frío, la altitud, el cansancio y la presión competitiva conviven en un entorno en el que el error se paga caro.

Durante años, el esquí de montaña fue territorio casi exclusivo de montañeros y especialistas de nicho, con mucha presencia en Pirineos, Alpes y otras cordilleras. Su inclusión en los Juegos de Invierno lo ha llevado a la primera línea mediática y ha transformado a sus mejores corredores en referentes globales.

El suizo Arno Lietha y el español Ot Ferrer, durante la final olímpica de 'skimo'

El suizo Arno Lietha y el español Ot Ferrer, durante la final olímpica de 'skimo' EFE

Que España cuente con potencias como Cardona y Alonso refuerza esa visibilidad y consolida al país como potencia en una disciplina que combina tradición montañera, cultura de resistencia y espectáculo televisivo.

El skimo deja de ser un deporte "para entendidos" y se abre definitivamente al gran público como una de las nuevas señas de identidad del programa olímpico.