Olivia Smart y Tim Dieck, durante el Campeonato de Europa de Sheffield.

Olivia Smart y Tim Dieck, durante el Campeonato de Europa de Sheffield. REUTERS

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Olivia Smart y Tim Dieck, la pareja que desliza el sueño de España en los JJOO de Invierno: "Queremos inspirar al mundo"

Olivia Smart, británica, y Tim Dieck, alemán, fueron acogidos por España para construir su carrera como patinadores sobre hielo. Hablan con EL ESPAÑOL en la víspera de los Juegos Olímpicos de Invierno en Milano-Cortina.

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Antes de salir al escenario, Tim Dieck y Olivia Smart se miran a los ojos. No dicen nada. No es necesario hacerlo. En ese instante de silencio, en esa conexión que apenas dura segundos, ambos saben exactamente lo que piensan el otro.

Qué van a bailar sobre el hielo, cómo van a contar su historia, qué emoción van a transmitir a las millas de espectadores que los observan. Es su ritual. Su brújula antes de la tormenta.

"Nuestro contacto visual es algo que ni siquiera puedo explicar bien, es muy especial. Simplemente sabemos lo que ambos pensamos sin decir una palabra", explica Tim a EL ESPAÑOL. Esa mirada es el corazón invisible de una pareja que, en apenas tres años patinando juntos, ha logrado lo que a otros les toma una década construir.

En apenas dos semanas, en Milano-Cortina, volverán a mirarse de esa forma. Y España tendrá sus abanderados olímpicos en danza sobre hielo, un deporte donde el país apenas ha tenido presencia internacional hasta hace poco.

La historia de Olivia Smart y Tim Dieck es la de dos atletas que vinieron de lugares muy distintos -ella de Gran Bretaña, él de Alemania- y encontraron en España no solo un país que los acogió, sino una patria elegida.

Es también la historia de cómo el trabajo silencioso, la confianza mutua y una coach de vida llamada Steffany pueden transformar la química en arte. Pero, sobre todo, es la historia de dos personas dispuestas a sacrificar todo por una mirada que, en el hielo, lo dice absolutamente todo.

Olivia Smart y Tim Dieck, en una pista de hielo

Olivia Smart y Tim Dieck, en una pista de hielo FEDHielo

Cuando Tim y Olivia hicieron su primera prueba juntos en 2023, algo sucedió que ninguno de los dos esperaba del todo. "Honestamente, lo sentí ya en nuestro período de prueba. Había algo realmente especial al patinar con Olivia. Se sintió bien. En el momento en que hicimos nuestro primer ejercicio juntos, me pregunté: '¿Por qué se siente como si ya llevamos años patinando juntos?'", recuerda Tim.

No era solo química física. No era solo sincronización técnica. Era algo más profundo, una conexión que trasciende el movimiento. Pero construir esa magia requería tiempo, y ellos tenían prisa. Así nació el "programa acelerado" con su entrenadora de vida, Steffany, a quien Olivia conoció desde hace una década.

Olivia Smart y Tim Dieck, durante el Campeonato de Europa de Sheffield.

Olivia Smart y Tim Dieck, durante el Campeonato de Europa de Sheffield. REUTERS

"Sabíamos que necesitábamos ponernos al día con años de conexión que otros equipos de élite habían construido patinando juntos mucho más tiempo. Tuvimos que profundizar, pasar por la incomodidad para sentirnos cómodos", explica Olivia.

Ella y Tim eran grandes amigos antes de patinar juntos. Ahora son mejores amigos y compañeros. "A veces puede ser intenso sobre el hielo", admite Tim. "Pero eso es parte de lo que da vida a nuestra colaboración. Ambos estamos dispuestos a trabajar muy duro para alcanzar nuestros objetivos". 

La patria elegida

Hace 10 años, Olivia Smart llegó a España desde Gran Bretaña. No sabía que ese viaje cambiaría el curso de su vida. "España me recibió con los brazos abiertos desde el primer momento y me trataron como a una de los suyos. Nunca miré atrás", dice.

Olivia tomó la decisión de representar a España casi sin dudarlo. Su ciudadanía y pasaporte llegaron gracias a Adrián Díaz, su anterior compañero, y al gobierno español. Sin ese documento, sin ese apoyo financiero y, sobre todo, sin ese cariño que España le ofreció, hoy no sería olímpica.

Tim tomó una decisión similar. Podía haber elegido Reino Unido o Alemania. Eligió España. "Si no fuera por España, creo que ninguno de los dos podría continuar patinando como lo hacemos ahora, ya que el apoyo financiero no existía en esa medida ni en Alemania ni en Reino Unido", explica. 

Olivia Smart y Tim Dieck posan con la bandera de España.

Olivia Smart y Tim Dieck posan con la bandera de España. EFE

"Estamos escribiendo la historia del patinaje sobre hielo español con haber conseguido dos plazas para todos los campeonatos importantes esta temporada. España, en cuanto al patinaje artístico, probablemente no estaría en la posición en la que está ahora si no patináramos por España", señala Tim.

Por primera vez en la historia, España envió dos parejas de danza sobre hielo a unos Juegos Olímpicos. "Tener un segundo equipo más joven con nosotros en los Juegos es increíble. Me enorgullece saber que hicimos posible esta oportunidad para ellos", dice Olivia con orgullo. El patinaje español no es ya una rareza. Es una potencia emergente.

La presión de ser abandonados, de llevar la bandera de un país entero, es inmensa. Pero Olivia ha aprendido a convertirla en combustible.

"A veces es difícil evitar que la presión entre. Pero especialmente en las competiciones, nos mantenemos muy concentrados dentro de nuestro equipo. Patinamos por nosotros y por el público: somos artistas natos, y solo queremos emocionar e inspirar al mundo. Sabemos que si conseguimos eso, los resultados llegarán solos", confiesa

El desierto sobre hielo

Hace algunos meses, Olivia vio Dune en los cines. La producción la conmovió profundamente. Cuando escuchó la voz femenina en la pieza principal de la banda sonora, supo inmediatamente que había encontrado algo. "Me pareció poderosa y era exactamente el tipo de música que estaba buscando", recuerda.

Junto a Tim, decidieron construir su programa libre alrededor de esa música épica y mística.

Olivia Smarti y Tim Dieck, durante el Europeo de Sheffield.

Olivia Smarti y Tim Dieck, durante el Europeo de Sheffield. REUTERS

Lo que crearon juntos es único. Los trajes evocan el desierto de Arrakis. Los movimientos reinterpretados nunca antes se habían visto en una pista de patinaje. La música no es solo melodías y voces; son sonidos y efectos que transportan al espectador a un mundo desértico, misterioso y cautivador.

"Los elementos que hacemos en ese programa nunca se habían visto antes y lo hacen realmente especiales. Pero también los personajes que interpretamos cada vez que actuamos hacen que el programa se conecte mucho con el público", dice Tim.

Antes de salir a patinar, ellos no solo salen como atletas. Entran en el personaje. Montan un escenario cinematográfico invisible. "Intentamos entrar en la energía y el estilo de los personajes antes de patinar, para que todo el público entre en la misma energía que nosotros. Es muy misterioso, lo que atrae la atención de la gente", explica Olivia. 

El precio del sueño

No todo es magia sobre el hielo. Detrás de cada actuación hay sacrificios que pocos ven. Tim no puede visitar a su familia cuando quiere. "Soy una persona muy familiar, y no poder, después de una semana intensa de entrenamiento, ir a casa y cenar con mi familia, a veces puede ser muy, muy duro. Y no poder abrazar a mi perro cada día también me entristece mucho", confiesa.

Olivia ha sacrificado momentos familiares irremplazables. "Definitivamente estar lejos de nuestras familias. Sacrificar los momentos y recuerdos familiares para poder tener el mejor entrenamiento ya los mejores entrenadores en Canadá", reconoce.

Viven en Montreal, en la Ice Academy, rodeados de campeones olímpicos y medallistas mundiales. Entrenan bajo la dirección de Romain Haguenauer, un entrenador cuya "energía" es, en palabras de Tim, como nada que haya experimentado antes en su carrera.

Olivia Smart y Tim Dieck, durante un ejercicio en el Europeo de Sheffield.

Olivia Smart y Tim Dieck, durante un ejercicio en el Europeo de Sheffield. REUTERS

¿Pero por qué? ¿Por qué sacrificar tanto? Porque conocen el valor de lo que persiguen. "El momento de terminar un programa en un gran evento, con el público de pie aplaudiendo, y mirar a mi compañera a los ojos y decir: 'Lo hicimos'. Esos son los momentos por los que vivo, y estoy seguro de que nunca experimentaría nada parecido en otro lugar", dice Tim.

Olivia comparte ese sentimiento. "Elegí volver porque echaba de menos esa sensación. Después de los Juegos de 2022, probé muchas cosas nuevas, pero nada se compara con la sensación de estar sobre el hielo actuando frente a una multitud junto a una pareja. No quería arrepentirme más adelante por no haber seguido persiguiendo mis sueños mientras aún podía".

El reto de Milano-Cortina

En el Campeonato de Europa en Sheffield, hace apenas una semana, dieron muestras de lo que están preparando. Tim y Olivia patinaron bien, aunque las evaluaciones en la Rhythm Dance no reflejaron completamente su trabajo.

"Hay más por venir", dice Tim con convicción. Olivia añade: "Querríamos haber estado en el podio, pero la competencia es muy fuerte ahora mismo. Lo importante es que seguimos mejorando y esperamos recibir calificaciones más justas en el futuro".

Sus objetivos para los Juegos Olímpicos de Invierno en Milano-Cortina son claros. "Definitivamente un diploma olímpico. Pero, por supuesto, también hacer que España se sienta orgullosa, no solo por ser abandonados, sino por ofrecer dos actuaciones fuertes y memorables de las que estemos orgullosos y que sigan inspirando a muchos", dice Olivia. 

Olivia Smart y Tim Dieck, durante el Europeo de Sheffield.

Olivia Smart y Tim Dieck, durante el Europeo de Sheffield. REUTERS

"Llegamos aquí sin expectativas, disfrutando de cada paso del proceso", recuerda Olivia. "Cuando subimos en el ranking el último año, fue más difícil mantener esa mentalidad. Pero nos recordamos constantemente que eso es lo que nos funcionó".

En pocos días, Tim Dieck y Olivia Smart estarán en Milano-Cortina. Llevarán la bandera española. Patinarán al ritmo del desierto. Y antes de salir al hielo, se mirarán a los ojos. En ese instante, sin palabras, lo sabrán todo. Eso es todo lo que necesitan saber.

"Si en diez años alguien me dice que empezó a patinar porque nos vio en Milano-Cortina", dice Tim, "querría que pensara que nunca ha visto patinadores tan carismáticos". Olivia completa el pensamiento: "Ser fiel a uno mismo. Seguir tu corazón, porque te llevará a un buen lugar. Nunca tengas miedo de ser tú mismo, porque solo hay un tú".