Lur Errekondo, durante un partido de balonmano con el Móstoles.

Lur Errekondo, durante un partido de balonmano con el Móstoles.

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Lur Errekondo (30), exjugadora de balonmano, sobre la brecha salarial: "Nosotras ganábamos 600 euros como mucho"

La deportista denunció la imposibilidad de encontrar una estabilidad laboral con un trabajo que requiere de mucho esfuerzo y poca recompensa.

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Lur Errekondo, exjugadora del Bera Bera y actual presentadora y creadora de contenido, se ha convertido en una de las voces más incómodas y claras a la hora de hablar de precariedad y desigualdad en el balonmano femenino español.

Formada en la élite de uno de los clubes más laureados del país, su relato desmonta la imagen idealizada del deporte profesional y pone cifras concretas a una brecha salarial que muchas veces se esconde tras el discurso del amor al deporte.

Además de su faceta deportiva, Errekondo ha ocupado un espacio público relevante en Euskadi al explicar, por ejemplo, por qué renunció a jugar con la selección española, contextualizando su decisión en su entorno familiar y político.

Esa combinación de trayectoria en la élite y posicionamiento personal la ha convertido en una voz con autoridad cuando aborda temas como la brecha salarial entre hombres y mujeres en el deporte.

En su paso por el podcast Los Fulanos, en un capítulo difundido en redes bajo el título "¿Cuánto dinero se gana en el balonmano?", Errekondo lanzó una frase que ha corrido como la pólvora: "En el Bera Bera, uno de los mejores equipos de España, nosotras ganábamos 600 euros como mucho".

Luz Errekondo, durante su entrevista en el podcast Los Fulanos.

Luz Errekondo, durante su entrevista en el podcast Los Fulanos. Captura de redes sociales

El dato, pronunciado sin rodeos, cuestiona la idea de profesionalización plena en un club que acumula títulos de Liga y se vende como estructura de referencia en el balonmano femenino.

Su testimonio apunta a una realidad extendida en muchos deportes de equipo: jugadoras que entrenan y compiten como profesionales, pero que cobran salarios cercanos a una beca o complemento, obligándolas a compaginar el balonmano con estudios o trabajos paralelos.

La precariedad laboral

En el caso del Bera Bera, segundo equipo más laureado de España, el contraste entre prestigio deportivo y retribución económica resulta especialmente llamativo.

En el mismo contenido promocional del podcast, Errekondo plantea la pregunta de partida -"¿Cuánto dinero se gana en el balonmano?"- para evidenciar que, en muchos casos, la respuesta está muy lejos de cualquier idea de estabilidad laboral.

No habla solo de su experiencia personal, sino de una generación entera de jugadoras que ha sostenido el nivel competitivo de la liga mientras asumía que el deporte difícilmente podía ser su única fuente de ingresos.

Su denuncia encaja con el debate más amplio sobre igualdad salarial en el deporte, que ha ganado peso a raíz de las luchas de futbolistas, tenistas o atletas por premios y contratos equiparables.

En ese contexto, las palabras de Errekondo actúan como recordatorio de que, más allá de los grandes focos, existen disciplinas donde la brecha no es solo entre hombres y mujeres, sino entre la etiqueta de "élite" y la realidad económica del día a día.

El impacto de sus declaraciones reside en que llegan desde dentro: de alguien que conoce vestuarios, horarios, viajes y exigencias físicas de la máxima competición.

Cuando Errekondo afirma que en uno de los mejores equipos del país el techo estaba en 600 euros mensuales, no solo pone una cifra; dibuja un modelo que se sostiene en la vocación de las jugadoras y no en un reconocimiento económico real.

Esa franqueza encaja con el perfil público que ha ido construyendo, marcado por su disposición a abordar temas sensibles, desde la identidad política hasta la igualdad salarial.

En un ecosistema deportivo donde muchas voces optan por el silencio para no cerrarse puertas, su testimonio abre una conversación incómoda pero necesaria sobre qué significa, de verdad, ser "profesional" en el balonmano femenino español.