Asier Martínez, en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Asier Martínez, en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. SportMedia / Europa Press

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Asier Martínez (25), atleta, sobre su marca personal: "No puedes vivir de rentas, hay que mostrar cada día que vales lo que pagan"

El vallista navarro cuenta el equilibro entre la pasión deportiva, las exigencias económicas y la responsabilidad de los contratos de alto nivel.

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En el complejo ecosistema del atletismo de élite, la victoria no se mide únicamente en la precisión con la que se sortean diez vallas, sino en la capacidad del deportista para entender que su talento es, a la vez, su herramienta de trabajo y su principal activo.

Durante su conversación en el podcast Tengo un Plan, Asier Martínez ofreció una visión desmitificada de lo que significa ser un atleta de primer nivel en la actualidad.

Lejos de la imagen romántica del joven que corre por puro placer, Martínez describe una realidad marcada por la responsabilidad, donde cada decisión impacta directamente en su futuro.

Él mismo lo define con claridad al explicar el cambio de mentalidad que sufrió al llegar a la cima: "Llega un punto en el que ya no eres un loco corriendo, ya no haces esto como un hobby; te conviertes en un profesional al cien por cien porque hay marcas detrás".

Esta transición hacia la madurez deportiva implica aceptar que el rendimiento es la única moneda de cambio válida. Asier es consciente de que, a diferencia de otros deportes de masas, el atletismo no perdona la irregularidad.

Asier Martínez, celebrando su victoria en el Campeonato de Atletismo de Europa en los 110m vallas

Asier Martínez, celebrando su victoria en el Campeonato de Atletismo de Europa en los 110m vallas Reuters

En el podcast, reflexiona sobre la fragilidad del éxito y la necesidad de mantenerse en la cresta de la ola para que los contratos sigan vigentes. Para él, la excelencia no es un lujo, sino una obligación de supervivencia económica: "En el atletismo, o estás en la élite y eres de los mejores del mundo, o es muy difícil vivir de esto.

El margen entre ganar dinero y perderlo es muy pequeño". Esta visión pragmática es lo que le permite gestionar la presión de representar a firmas globales como Nike, entendiendo que su valor de mercado está intrínsecamente ligado a su capacidad de estar presente en las grandes finales.

Por otro lado, Martínez aborda con sinceridad cómo la percepción externa influye en su carrera. Aunque su enfoque principal sigue siendo técnico, reconoce que la visibilidad es un arma de doble filo que debe manejarse con inteligencia.

No se trata de crear una marca personal artificial, sino de ser consciente de que su imagen es parte del engranaje profesional que sostiene su entrenamiento. "Lo que te hace interesante para las marcas es el nivel, pero también cómo te ven. Al final, no puedes vivir de las rentas; tienes que demostrar cada día que vales lo que pagan", afirma.

La economía del vallista es, en esencia, una meritocracia pura donde cada centésima de segundo tiene un reflejo directo en la cuenta de resultados.

Finalmente, la mentalidad de Asier Martínez destaca por un realismo necesario para afrontar una carrera que tiene fecha de caducidad. Entiende que su paso por las pistas es una ventana de oportunidad que debe aprovechar para construir un futuro estable.

Esta visión profesional no le resta pasión, sino que le aporta la disciplina necesaria para no distraerse. Para Asier, cuidar su carrera es una forma de respeto hacia su propio esfuerzo y hacia el equipo que le rodea.

Representa a una nueva generación de deportistas que comprenden que el atletismo es su pasión, pero también su empresa, y actúan con la madurez suficiente para convertir la velocidad en un estilo de vida sostenible, manteniendo siempre la humildad de quien sabe que cada valla superada es un paso más hacia la consolidación de su legado.