Marc Márquez, durante el GP de la República Checa.

Marc Márquez, durante el GP de la República Checa.

MotoGP MUNDIAL DE MOTOCICLISMO

La estrategia en el cambio de moto, el mejor aliado de Marc Márquez

La previsión de su equipo, que tenía preparada una moto con configuración y neumáticos de seco para cuando quisiera entrar, clave en su victoria en Brno, con la que homenajeó a Ángel Nieto. "La estrategia ha sido de 9,5", aseguró.

Elena Isardo

Su desventaja respecto al liderato de Maverick Viñales llegó a ser de 37 puntos tras Mugello, pero en tres carreras recortó esa distancia y se marchó de vacaciones al frente de la general de MotoGP con cinco puntos de renta sobre el piloto español de Yamaha.

Marc Márquez ha regresado tal y como se fue porque en Brno sumó su segunda victoria consecutiva en otra carrera flag to flag y se consolida al frente de la clasificación con 14 puntos de ventaja. O lo que es lo mismo, en las últimas cuatro carreras le ha metido 51 puntos a su máximo rival en la pelea por el título.

“Lo cierto es que este era un circuito en el que teníamos previsto perder puntos y los hemos ganado. Este campeonato es muy largo y, como se ha visto todo el fin de semana, los cinco primeros [Dovizioso, Rossi, Pedrosa, Viñales] estábamos siempre ahí. Será un campeonato muy largo”, analizó Márquez, al que la estrategia en el cambio de moto le ha reportado pingües beneficios en los últimos años y se ha convertido en el maestro de la estrategia en esas circunstancias gracias a la perfecta sincronización con su equipo.

“La estrategia ha sido de 9’5. Hubiera sido perfecta si hubiera escogido bien el neumático de agua”, precisó el piloto del equipo Repsol, que al final de la segunda vuelta fue el primero que entró a cambiar de moto cuando la pista todavía estaba húmeda porque no encontraba agarre ni tracción.

Una vez más bordó la estrategia en una carrera flag to flag gracias a la previsión de su equipo, que tenía preparada una moto con configuración y neumáticos de seco para cuando Márquez quisiera entrar. No fue el caso de Ducati y Suzuki, que ni siquiera las tenían listas cuando sus pilotos entraron.

“La moto debería haber estado lista para cuando formé en la parrilla”, se lamentó Lorenzo, que lideró la carrera durante las cinco primeras vueltas hasta que entró a cambiar de moto y perdió 15 puestos esperando en el pit lane pese al dashboard que Ducati tiene homologado desde Sachsenring.

La estrategia de Márquez en Brno, calcada a la de Sachsenring de la pasada temporada o la de Misano en 2015, de poco le hubiera servido sin esa perfecta sincronización con sus hombres de confianza.

“Ese es el motivo por el que empujo tanto por mi equipo. Cada uno de ellos está aquí al 100% y cuando se vuelve de vacaciones hay que estar centrado al 100%. Tiene la misma importancia un piloto que un mecánico y lo teníamos todo bastante planificado. Santi [Hernández, su jefe de mecánicos] está siempre ahí dando órdenes, pero es todo el grupo”, analizó el líder de MotoGP sobre un equipo que, tras el error en Phillip Island en 2013, se ha mostrado impecable.