Antonelli rueda con su Mercedes en el GP de China.

Antonelli rueda con su Mercedes en el GP de China. Reuters

F1

Kimi Antonelli logra su primera victoria en la F1 tras ganar en el GP de China con Carlos Sainz 9º y un nuevo abandono de Alonso

Veinte años después, un piloto italiano se sube a lo más alto del podio. El dominio de los Mercedes continúa a pesar de la lucha con Ferrari. 

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Kimi Antonelli ha hecho historia en el GP de China. Si en la clasificación se convirtió en el piloto más joven en hacer la pole, en la carrera ha roto la sequía italiana de llevar dos décadas sin ganar una carrera en la Fórmula 1. El último fue Fisichella en el GP de Malasia de 2006 con Renault.

El de Mercedes es, además, el segundo piloto más joven de la historia en ganar una carrera de Fórmula 1, y el segundo con menos de 20 años: el récord sigue siendo de Max Verstappen con 18 años, 7 meses y 15 días en el GP de España 2016

No encontró rival Antonelli a pesar de que se llevó dos sustos. El primero, en la salida. Nuevamente los Ferrari marcaron la diferencia con su turbo y Lewis Hamilton le arrebató la primera posición en una mala salida. Estuvo también cerca de hacerlo Leclerc, aunque Antonelli aguantó muy bien por el exterior.

El segundo susto se lo llevó a falta de dos vueltas para ver la bandera a cuadros. El italiano se salió del trazado tras bloquear los neumáticos. Sin embargo, los nueve segundos que le separaba de su compañero George Russell no hicieron peligrar su victoria.

La lectura de la carrera que hizo Antonelli fue sublime. Se aprovechó de la batalla que libraron durante varias vueltas Leclerc y Hamilton para escaparse. Además, la posición de Russell -detrás de los dos Ferrari- allanó su camino hacia la victoria.

Su compañero de equipo terminó segundo en una carrera bastante más entretenida que la del campeón. El británico, que también salió mal, tuvo que lidiar con las amenazas de Leclerc y Hamilton. Sin embargo, el W17 está un paso por delante del SF-26.

En Shanghái, los Mercedes demostraron que en este inicio de la temporada son el equipo a batir. Nadie ha interpretado mejor el nuevo reglamento que ellos, aunque la ventaja con los Ferrari no es tan abrumadora en comparación con el resto de escuderías.

Para McLaren, vigente campeona del Mundial de Constructores, fue un gran premio terrible. Lando Norris, el vigente campeón del mundo, ni siquiera formó parte de la parrilla de salida como tampoco lo hizo su compañeros Oscar Piastri, quien aún no ha debutado en esta temporada -en Australia rompió el coche minutos antes del comienzo de la carrera-.

Ni que hablar también de Red Bull. Max Verstappen se retiró a falta de diez vueltas para el final tras producirse un problema de fiabilidad, mientras que su compañero Isack Hadjar terminó octavo. Los de Milton Keynes están muy lejos de luchar por las victorias y los podios en estos momentos.

Sainz, la cara...

Carlos Sainz pasó todo el fin de semana peleando… y finalmente obtuvo recompensa. Con un Williams que, sobre el papel, no estaba para luchar al filo de los puntos, el '55' no dejó de exprimir sus opciones en la siempre competida zona media.

Firmó además una gran salida que le metió de lleno en la batalla con coches mucho más rápidos. Entre ellos, un Verstappen que volvió a mostrarse algo apático en los primeros compases. Sainz, mientras tanto, se mantuvo firme pese a la evidente falta de ritmo.

Incluso la estrategia jugó en su contra. El coche de seguridad provocado por Stroll apareció justo cuando Sainz entraba a boxes, un golpe directo a sus aspiraciones. Tocaba cambiar el guion y volver a empezar.

Carlos Sainz, al frente de su Williams.

Carlos Sainz, al frente de su Williams. EFE

Se centró entonces en gestionar los neumáticos duros mientras a su alrededor aparecían los errores: Lindblad y Verstappen fallaban, y el madrileño se colocaba en zona de puntos cuando Hülkenberg ya no pudo sostener sus gomas. Por fin, ahí estaba la recompensa.

Porque la velocidad apareció cuando parecía que no llegaría. Sus castigados neumáticos duros incluso resistieron el empuje de Colapinto para conservar la novena plaza. No es un resultado de ensueño, pero esos dos puntos saben a gloria después del complicadísimo estreno de la nueva Fórmula 1.

Alonso, la cruz

Muy distinta es la situación de Fernando Alonso. El asturiano volvió a clavar la salida, como ya hiciera en Australia. Logró colocarse en el top-10 en los primeros compases antes de empezar a ceder terreno en cada zona de motor.

Él mismo había explicado que Honda había corregido buena parte de las vibraciones… a costa de renunciar a prestaciones. El AMR26 ya no se rompía, pero su techo parecía ser pelear con los Cadillac.

Ni siquiera eso. Con la aparición del coche de seguridad se evaporó el poco ritmo que tenía y cayó al último puesto entre los coches que seguían en pista. Con los neumáticos duros mostró cierta competitividad, pero el desastre llegó al montar los medios.

Regresaron las vibraciones y tuvo que retirar el AMR26 en la vuelta 33. Lo suyo va para largo: el inicio de 2026 está siendo un auténtico calvario.