Robert Doornbos, durante su etapa en la escudería Red Bull.

Robert Doornbos, durante su etapa en la escudería Red Bull.

F1

Robert Doornbos (44), de piloto de la Fórmula 1 a empresario de juguetes para adultos: "Tuve una deuda de 10 millones de euros"

La revista Forbes situó a Doornbos como uno de los casos más llamativos de reconversión de piloto a empresario de alta tecnología.

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Robert Doornbos ha pasado de haber sido una promesa de la Fórmula 1 a reconvertirse en empresario tecnológico dentro del sector de los juguetes para adultos, en una trayectoria marcada por los altibajos económicos y un sonado conflicto judicial con uno de sus principales patrocinadores.

Su historia resume bien cómo un piloto profesional puede reinventarse tras quedar prácticamente arruinado y encontrar un nicho en una de las industrias más disruptivas del comercio online.

El neerlandés llegó a la Fórmula 1 en 2005 con Minardi y más tarde dio el salto a Red Bull Racing, donde disputó varias carreras como piloto titular tras comenzar como probador.

Aunque su paso por el Mundial fue breve -11 Grandes Premios y un mejor resultado de 12.º-, consolidó su nombre en el paddock y después brilló en la Champ Car estadounidense, donde terminó tercero en el campeonato de 2007.

Ese ascenso deportivo fue posible, en buena parte, gracias al apoyo financiero del empresario inmobiliario holandés Harry Muermans, que inyectó millones de euros en su carrera.

Robert Doornbos.

Robert Doornbos.

Este tipo de acuerdos, a medio camino entre patrocinio y préstamo, son habituales en el automovilismo de élite, pero se convertirían después en el origen de la tormenta que casi le cuesta todo a Doornbos.

La deuda millonaria y la bancarrota

Con el paso del tiempo y sin un asiento estable en Fórmula 1, la relación entre Muermans y Doornbos se deterioró. El empresario reclamó ante la justicia que los fondos aportados -unos 9,5 millones de libras, en torno a 10-10,6 millones de euros- no eran patrocinio sino un préstamo que debía devolverse.

Un tribunal neerlandés dio la razón a Muermans y ordenó que Doornbos devolviera más de 10,6 millones de euros, lo que llevó a que una de sus empresas fuera declarada en bancarrota, según recogieron medios holandeses y británicos.

La prensa describió el caso como un ejemplo extremo de cómo un piloto puede pasar de estar respaldado por un magnate a enfrentarse a una montaña de deuda que compromete su futuro profesional y personal.

Lejos de retirarse discretamente, Doornbos optó por reinventarse como emprendedor tecnológico y fundó Kiiroo, una compañía neerlandesa dedicada a juguetes para adultos interactivos y conectados a internet.

La firma se centra en dispositivos "teledildónicos", productos que permiten experiencias íntimas a distancia sincronizadas a través de Bluetooth, Wi-Fi y plataformas online, tanto entre parejas como mediante contenidos para adultos.

Kiiroo se presenta como una empresa de tecnología que quiere añadir una dimensión táctil a la comunicación digital, combinando hardware, software y contenidos para ofrecer experiencias inmersivas en el ámbito de los juguetes para adultos.

Robert Doornbos.

Robert Doornbos.

El éxito de la compañía llegó a llamar la atención de Forbes, que situó a Doornbos como uno de los casos más llamativos de reconversión de piloto de Fórmula 1 a empresario de alta tecnología dentro de este sector.

En las piezas de medios internacionales se subraya que la bancarrota y la disputa con Muermans "casi lo arruinan" y que, después de ese golpe, Doornbos "tomó una decisión extraordinaria" al entrar en el mercado de los juguetes para adultos con un proyecto de tecnología interactiva.