Dembélé, durante un partido con el Barcelona

Dembélé, durante un partido con el Barcelona Reuters

1ª División

Algo pasa con Dembélé en el Barcelona

El fichaje estrella de este verano no encuentra hueco en el once titular de Valverde. Jugó cinco minutos ante la Roma y no partió de inicio frente al Valencia (2-1). 

“Necesita tiempo”, “tiene que adaptarse”, “es muy joven”, “irá progresando”… Valverde ha hecho suyas todas estas frases a lo largo de la temporada. ¿El motivo? La prensa y la afición han pedido a Dembélé por lo obvio: es el segundo fichaje más caro de la historia del club. De hecho, el Camp Nou aplaude cada vez que sale a calentar. En última instancia, contra el Valencia (2-1). Sin embargo, el técnico sigue sin verlo del todo claro. No lo quiere en el once titular. Cuenta con él para revolucionar el partido, para jugar algunos minutos en la segunda mitad, pero no le da la alternativa de inicio. ¿Por qué? He ahí la cuestión.

Dembélé llegó para sustituir a Neymar. Era el jugador destinado a ser la sombra de Messi, el sucesor del argentino. Al fin y al cabo, lo tenía todo: desborde, calidad, pegada… y margen de mejora. Se le ficha para que sea una estrella, para que tome las riendas cuando Leo no esté. Ese es el cartel con el que aparece en el Camp Nou previo pago de 105 millones de euros (más 45 en variables). Sin embargo, el tiempo ha ido quitándole ese aura de estrella. Sin minutos ni influencia, sus actuaciones están lejos de responder a las expectativas generadas tras su contratación en verano.

Su ascendencia en el equipo es prácticamente nula cuando va a terminar su primer curso. Las lesiones cortaron su progresión en un primer momento. Y, ahora, lo ha hecho Valverde. El extremo francés volvió a una convocatoria el 11 de febrero. Aquel día, jugó 27 minutos. Desde entonces, en Liga, sólo ha disputado 90 minutos en un partido del total de nueve disputados. Es más, contra la Roma (3-0), en el encuentro más importante de la temporada, tan solo estuvo cinco minutos sobre el césped del Olímpico, y ante el Valencia, saltó a 11 minutos del final.

Messi celebra un gol con Dembélé.

Messi celebra un gol con Dembélé. Reuters

Pero eso es lo de menos. Hay dos razones por las que Valverde no cuenta con él de inicio. La primera, que no aprovecha las oportunidades que le da –por ejemplo, contra el conjunto ché, entró en el 79 y concedió un penalti a menos de 10 minutos para el final–. Y la segunda, que sigue sin comprender cómo juega el Barcelona. Ni tiene los automatismo que el equipo requiere ni se sacrifica en defensa como sería deseable. Esa es su realidad cuando la temporada enfila hacia su final. Y, claro, el jugador está preocupado.

Pero no sólo él. El club tampoco sabe qué hacer con Dembélé. Valverde no esconde su preferencia por otros jugadores –por ejemplo, por Coutinho– y el Barcelona quiere que juegue. ¿Cómo resolver, entonces, ese problema? O prescindiendo del técnico –aunque parece improbable, sobre todo si gana Copa y Liga–, o cediendo al extremo –eso, entienden, sería lo más recomendable– o quedarse con él y confiar en que asimile conceptos y fútbol en su segunda temporada.

Ante eso tendrán que responder el club, su entrenador y el propio futbolista. A final de temporada, se sentarán, verán qué es lo mejor para todos y elegirán alguna opción. Lo que es seguro es que el extremo no está en venta. En la entidad se resisten a pensar en ello. Se han gastado demasiado dinero como para ahora dejarlo escapar por algo menos. Y así lo harán. Antes, quedan todavía partidos para que el francés demuestre de lo que es capaz. El Camp Nou, entre aplausos, lo espera. Y Valverde también. A ver si, entre todos, llegan a una conclusión. Mientras tanto, está claro que algo pasa con Dembélé.

Dembélé, durante un partido con el Barcelona

Dembélé, durante un partido con el Barcelona Reuters