La celebración de Arda Güler y la reacción de Konaté a su golazo ante el Sevilla.
El Real Madrid suma otro triunfo en casa ante el Sevilla y responde al ruido con su mejor fútbol antes de El Clásico
La magia de Güler, el doblete de Mbappé y la explosividad de Diomande marcaron el rumbo en el Bernabéu de un nuevo Madrid.
Más información: "No es fútbol, son Tebas y Negreira": el Bernabéu alza la voz y estalla contra el presidente de LaLiga y los arbitrajes
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Ajeno al ruido de Tebas y de los árbitros, este Real Madrid es el que mejor juega y más fácil gana. Mourinho va encontrando la tecla -agregando fútbol al doble pivote- y, ante el Sevilla, su equipo recupera la confianza a una semana de El Clásico. [Narración y estadísticas: Real Madrid 4-1 Sevilla]
La estrella fue Güler, porque es quien mueve al Madrid y quien lo adelantó con un golazo. Aunque el turco, en un arrebato, se jugó la expulsión antes de marcar. Mbappé, autor de un doblete, le empieza a restar goles a Raphinha en la carrera por el pichichi y Diomande -que hizo el 4-1- sigue creciendo tras tres titularidades seguidas.
El mejor Madrid sale a relucir a tiempo. A siete días de visitar al Barcelona, que entremedias se las tendrá que ver con el mejor equipo de Europa, el PSG de Luis Enrique. Un contexto ideal para buscar la remontada en La Liga y cambiar la dinámica en la cabeza del fútbol español.
Diomande, tras marcar el 4-1 ante el Sevilla, celebrando con Mbappé y Tchouaméni.
Sin Vinicius, que cumplió su primer partido de sanción -de los cuatro que le cayeron por agarrar del pelo a Saliba-, Mourinho revolucionó el once. El luso premió a Endrick tras la Champions y también dio la titularidad a Diomande, en la banda izquierda.
La otra gran decisión del técnico fue mover a Valverde al lateral y meter a Güler en el centro del campo, junto a Tchouaméni. Un ajuste que, en vistas de los resultados -tanto en la remontada de Roma como hoy-, 'amenaza' con ser permanente en determinados partidos.
Tras una semana convulsa -otra más- en el entorno del Real Madrid, el Bernabéu tenía preparada su reacción particular. Fueron seis minutos, desde el pitido inicial, de condena hacia la figura que rige la patronal del fútbol español y de crítica contra los arbitrajes.
"No es fútbol, son Tebas y Negreira", rezaba una pancarta en el Fondo Sur del estadio. Un lema que fue acompañado por cánticos como "Tebas, vete ya", "Las manos de Tebas, fuera del Madrid", "Laporta sigue pagando" o "Negreira sigue pitando".
La pancarta del Bernabéu contra Tebas y contra los arbitrajes.
Así mostró la afición blanca su malestar tras días de polémicas en los que se agolpó la controversia por la roja y la suspensión a Vinicius y el mensaje de Tebas comparando Realmadrid TV con la maquinaria propagandística de la Alemania nazi, asunto que está ya en manos del CSD.
Lo futbolístico pasó desapercibido en el arranque de partido con este panorama. Aunque en el campo, era el Madrid el que partía con la iniciativa cumpliendo con el guión preestablecido. Pudo marcar con un disparo lejano Valverde, el mejor lateral a su modo, pero lo evitó el cuerpo de Mbappé.
Arda: polémica y golazo
También se jugó la roja Güler. El turco, tras un forcejeo en el centro del campo con Peque, que le agarraba de la camiseta, respondió con el codo. El VAR lo revisó y no vio agresión. Sí fueron amonestados, con amarilla, Huijsen y Félix Correia por el tumulto que se formó en torno al jugador sevillista caído.
Güler no tardó en volver a ser protagonista, ahora en el buen sentido para el Madrid. De rozar la expulsión a abrir la lata en el minuto 30. Arda adelantó a los suyos con un golazo: un disparo de zurda desde la línea de la frontal que flotó por encima de Vlachodimos y entró rozando el larguero.
La magia turca levantó al Bernabéu y puso el 1-0 para el Madrid, que ya lo venía rondando. El gol no hizo más que adelantar la posición de los jugadores merengues, con Endrick y Diomande generando peligro por las bandas y Bellingham gobernando por dentro.
Arda Güler celebrando el 1-0 contra el Sevilla.
Faltaba por sumarse a la fiesta Mbappé y el '10' lo hizo a lo grande. El balón le llegó a sus botas tras una prolongación de tacón del refinado Jude y en cuatro toques -a lo Ronaldo Nazario- solventó la jugada.
El primero y el segundo para controlar girándose y quitarse de encima al central, el tercero para esquivar al portero y el cuarto para empujar la pelota a la red. Pim, pam, pum. Otro golazo en toda regla.
El regate final de Mbappé a Vlachodimos antes de marcar gol.
La brecha en el marcador se abrió antes del descanso con el 2-0 y la primera parte cerró con dos momentazos más: el paradón de cada día de Thibaut Courtois y un golpeo de chilena de Endrick que se le fue alto.
Fueron los mejores primeros 45 minutos del Madrid en lo que va de temporada, siendo la primera vez que se va al descanso con 5 o más tiros a puerta. En el lado contrario, Kike Salas plasmó al micrófono el enfado sevillista por la acción de Güler, una "expulsión clara", según el central.
Estaría tranquilo Mourinho con lo que vio en la primera mitad, que no puso a calentar a ninguno de los suyos. Menos le gustó a Luis García, que en el descanso metió a Ejuke por Vargas y antes de llegar a la hora de partido hizo dos cambios más para que entraran Stassin y Manu Bueno.
'Panenkazo' de Mbappé
Pero el equipo hispalense estaba por recibir el golpe definitivo. El tercer gol. Este de penalti. Al poco de cumplirse el minuto 60. Castrín agarró y se llevó por delante a Mbappé, que iba a quedarse solo ante el portero tras un pase profundo de Diomande. Poco que objetar.
Para colmo, el '10' ejecutó un disparo a lo Panenka perfecto. El gol del 3-0, el gol de la sentencia. Y Mourinho aprovechó para hacer sus cambios dando descanso a sus estrellas -quitó a Bellingham, también a Endrick- y hacer más probaturas -colocando de mediapunta a Bernardo, además de meter a Brahim-.
La celebración de Mbappé tras meter un penalti a lo Panenka contra el Sevilla.
El tercer cambio fue el de Camavinga por Güler, que se marchó ovacionado. Y fue irse el turco y llegó el susto. El tanto del Sevilla, de un tiro cruzado de Manu Bueno que sorprendió a Courtois y que vino tras un regalo de Mbappé cerca de la frontal.
El 3-1 en el minuto 80 podía meter al equipo de Luis García en el partido, en busca del milagro, pero apenas duró la ilusión. Ya se encargó de enterrarla el bueno de Diomande. El costamarfileño, a la carrera entre defensores del Sevilla, fusiló el palo del portero y devolvió la diferencia de tres goles al marcador en el 82'.
Se dio el doble gusto Mourinho de quitar al final a Mbappé y a Valverde, para que recibieran unos merecidos aplausos, y metió a Militao, de regreso al equipo casi seis meses después de romperse y volver al quirófano.
El Madrid ganó su segundo partido seguido en casa en Liga y entra en otra semana clave: primero, nueva parada en Champions para recibir al Leipzig y después, el próximo domingo, Clásico en el Camp Nou.
Real Madrid 4-1 Sevilla
Real Madrid: Courtois; Valverde (Militao, min. 85), Konaté, Huijsen, Cucurella; Güler (Camavinga, min. 78), Tchouaméni; Endrick (Brahim, min. 70), Bellingham (Bernardo Silva, min. 70), Diomande; y Mbappé (Espí, min. 85).
Sevilla: Odysseas; Iglesias (Alfon, min. 73), Castrín, Kike Salas, Suazo; Agoumé, Fofana; Vargas (Ejuke, min. 46), Félix (Carmona, min. 73), Peque (Bueno, min. 56) y Robbie Ure (Stassin, min. 56)
Goles: 1-0, min. 29: Güler; 2-0, min. 37: Mbappé; 3-0, min. 63: Mbappé, de penalti; 3-1, min. 80: Manu Bueno; 4-1, min. 82: Diomande.
Árbitro: Mateo Busquets Ferrer (Comité Balear). Mostró cartulina amarilla a Huijsen (min. 23) y a Cucurella (min. 74) por parte del Real Madrid y a Correia (min. 23) y Juan Iglesias (min. 69) por parte del Sevilla.
Incidencias: partido correspondiente a la novena jornada de LaLiga EA Sports disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante cerca de 70.000 espectadores.