Endrick celebra el gol del empate ante la Roma.

Endrick celebra el gol del empate ante la Roma. Reuters

Fútbol

El milagro de Roma como punto de inflexión en el Real Madrid: Mourinho empieza a encontrar el camino hacia el nuevo rumbo

El portugués acertó con los cambios y el conjunto blanco fue capaz de remontar un 3-1 adverso en tan solo siete minutos.

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Hay un dicho popular en el fútbol que dice que los suplentes pueden llegar a ser incluso más importantes que los jugadores titulares. A tenor de lo ocurrido en Roma, Mourinho quizá deba tomar nota de ello.

El portugués, con sus cambios, fue el principal artífice de que el Real Madrid fuera capaz de remontar un 3-1 en contra en cuestión de siete minutos. El partido estaba perdido en el 82 y al final le sobraron los cinco minutos de tiempo añadido para terminar 3-4.

Dos de dos (Inter y Roma). Una victoria inesperada que tal vez sirva para cambiar el paso de la temporada. El banquillo sacó al portugués de un gran lío, puesto que de no haber conseguido la victoria, quizás se estaría empezando a hablar de 'crisis' en un proyecto que no termina de arrancar.

El Real Madrid demostró en el Estadio Olímpico la profundidad y el talento de una plantilla extraordinaria. Los jugadores con menos protagonismo a las órdenes de Mourinho terminaron rescatando al equipo de una situación muy comprometida, después de un planteamiento basado en el juego directo y sin apenas presencia en el centro del campo, que permitió a la Roma imponer su superioridad.

Sin embargo, los cambios introducidos a la desesperada terminaron obrando el milagro de remontar un 3-1 adverso. Arda Güler puso tres centros magistrales desde el córner que acabaron en los goles de Espí, Endrick y Rüdiger.

Las lecturas del partido

Tres tantos en apenas siete minutos que aseguraron la victoria y dejaron varias conclusiones sobre la mesa. La primera, que el fútbol necesita centrocampistas para encontrar equilibrio y sentido al juego; la segunda, que cuando un futbolista atraviesa un mal momento, conviene dar una oportunidad a quienes esperan su turno con ganas de reivindicarse.

Es el caso de Vinicius. El brasileño, que recibió hora y media antes del inicio del partido la notificación de cuatro partidos de sanción tras el agarrón de pelo a Saliba y las posteriores protestas, no atraviesa su mejor momento.

Desconectado por completo en ataque, provocó además el 2-1 de Malen, un gol que nació de una pérdida suya en el centro del campo y que precipitó su sustitución. El brasileño recibió un pase de Courtois en la medular e intentó un taconazo hacia atrás que no salió.

Robaron los hombres de Gasperini y con un Real Madrid roto, el neerlandés marcó el segundo de la 'Loba', el primero en su cuenta particular.

La reacción de Mourinho desde la banda fue inmediata. El portugués reprodujo hasta dos veces el gesto del taconazo, en señal de reproche por la acción que había originado el gol. Vinicius, que vio la queja de su técnico, miró hacia el banquillo y respondió con un "¿Yo?" justo antes de ser sustituido.

El propio Mourinho apuntó a esa acción en la rueda de prensa. "Después encajamos un gol que no podemos hacer. No podemos hacer lo que hemos hecho en el centro del campo", señaló el portugués, en clara alusión a la pérdida que derivó en el 2-1.

Vinicius abandonó molesto en el minuto 59 el terreno de juego para dar paso a Endrick. No entendió el brasileño el cambio con su equipo perdiendo, pero el portugués acertó de lleno con todos los que hizo.

La remontada ofreció varias lecciones que el luso debería tener muy presentes. La reacción del equipo no fue casual y coincidió con la presencia de Arda Güler, un jugador llamado a desempeñar un papel fundamental en este Real Madrid.

También mejoró el juego durante los minutos en los que Bernardo Silva estuvo sobre el terreno de juego. El equipo ganó profundidad, encontró espacios y recuperó capacidad de desborde cuando Endrick comenzó a atacar los huecos.

Una vez más, la épica acaparó los titulares, pero detrás de la remontada hubo algo más que carácter: fútbol, inconformismo y decisiones que dejaron al descubierto por qué el equipo no había encontrado antes el camino.

El acierto de Mourinho

Cuando el partido parecía sentenciado, Mourinho decidió mover el banquillo: retiró a Vini y Dumfries y dio entrada a Güler y Endrick. Valverde pasó al lateral y el Madrid comenzó a encontrar nuevas vías para atacar. Mbappé y Diomande se reactivaron.

La posterior entrada de Bernardo Silva en sustitución de Tchouaméni permitió al equipo elaborar con más paciencia y prolongar las posesiones. Finalmente, Carreras y Espí se sumaron a la revolución y desencadenaron una remontada que tomó forma por las bandas.

La Roma dio un paso atrás, cedió terreno y empezó a conceder saques de esquina. Ese cambio de escenario terminó siendo decisivo para una reacción que parecía imposible.

Arda Güler, con una asistencia, Carlos Espí, con un gol y Endrick con otro, sacaron las castañas de fuego. El brasileño, que hasta entonces solo había jugado cuatro minutos ante el Elche, tuvo por delante media hora y la aprovechó marcando el gol del empate.

Antes, Carlos Espí había vuelto a acudir al rescate. Se estrenó en el RCDE Stadium dándole los tres puntos al Real Madrid ante el Espanyol en el 90; volvió a vestirse de héroe en el Martínez Valero para darle la victoria a su equipo en el 91 y en la capital italiana sembró las semillas de la remontada con el 3-2 en el minuto 83.

Bernardo Silva, que tan solo había jugado ocho minutos en un mes, mostró rebeldía y fue decisivo para dar claridad a un juego que estaba atascado.

"Fue una rebeldía organizada, emocional. Dentro de un concepto táctico que conocía [...] Hemos remontado con mucho coraje. Un coraje que los jugadores tuvieron. Es una victoria importantísima, seis puntos contra dos adversarios que eran muy complicados. Nos metemos en una buena posición", reconoció Mourinho al término del partido.

El Real Madrid ha demostrado en estos dos partidos de la fase liga de la Champions que sabe sufrir. Le tocó hacerlo ante el Inter de Milán y en la noche del miércoles repitió ante la Roma. Además, recupera su ADN de las remontadas.

La victoria en el Olímpico ofrece muchas lecturas y Mourinho ha podido encontrar el camino para que el Real Madrid luche por todos los títulos esta temporada.