Valverde, durante el Real Madrid - Inter de Milan.

Valverde, durante el Real Madrid - Inter de Milan. REUTERS

Fútbol

Fede Valverde, 28 años, sobre su infancia: "Oía cucarachas y mi cama era un colchón en el suelo. Creía que reían de cómo vivía"

El centrocampista del Real Madrid escribió una carta en The Player's Tribune hablando sobre su infancia.

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Guillermo Echeverría
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El centrocampista del Real Madrid y de la selección uruguaya, Federico Valverde, abrió en su día su corazón para recordar las profundas dificultades económicas que marcaron sus primeros años de vida en el barrio de La Unión, en Montevideo.

A través de un desgarrador y honesto testimonio publicado originalmente en sus memorias en primera persona para la plataforma The Players' Tribune, el futbolista charrúa desmitificó la opulencia que hoy rodea su carrera, desvelando que su realidad habitacional estuvo marcada por la escasez y la precariedad extrema durante su niñez.

El jugador del Real Madrid confesó que durante sus primeros años de infancia en Uruguay las noches no eran un espacio de descanso idílico, sino un constante recordatorio de las carencias familiares.

"Oía cucarachas y mi cama era un colchón en el suelo. Creía que reían de cómo vivía", admitió Valverde al echar la vista atrás, haciendo hincapié en el profundo temor que sentía entonces al rechazo social y a las burlas de sus compañeros de equipo de la categoría infantil si descubrían sus condiciones reales de vida.

Este entorno de escasez generaba en el pequeño Federico una timidez patológica y complejos que intentaba ocultar a toda costa.

El jugador relató en aquel escrito que en su hogar apenas contaban con un televisor inestable de tres canales gratuitos y que el colchón sobre el suelo donde dormía estaba tan desgastado que, si te colocabas justo en el medio, te atrapaba hacia abajo de forma incómoda.

No obstante, Valverde siempre ha rechazado la etiqueta de la marginalidad como definición de su núcleo familiar, prefiriendo desviar el foco de atención hacia la dignidad y la resiliencia: "No me gusta decir que en mi casa éramos pobres. Prefiero pensar que mi madre y mi padre eran muy trabajadores", matizó con orgullo.

El sustento de su hogar dependía de jornadas laborales interminables y sacrificios invisibles que el futbolista tardó años en comprender en toda su magnitud.

Su padre cumplía turnos nocturnos extenuantes como guardia de seguridad, mientras que su madre empujaba un pesado carro metálico cargado de cajas para vender juguetes en las ferias callejeras bajo cualquier inclemencia climática.

Valverde la definió en sus declaraciones como su gran referente e ídola indiscutible en la vida, recordando con dolor cómo ella omitía alimentarse en la mesa para garantizar el plato de comida de su hijo.

Al final, el fútbol se convirtió en la vía de escape y salvación para los Valverde, transformando para siempre el destino de una familia que empezó desde lo más humilde.