Vinicius, durante el partido ante el Villarreal.
El gol anulado y la roja a Vinicius en la misma acción: otra polémica arbitral castiga al Madrid en vistas de El Clásico
Mourinho, en un enfado mayúsculo, decidió no acudir a la rueda de prensa como forma de protesta.
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El Real Madrid volvió a situarse en el epicentro de la polémica arbitral en un giro de guion tan inesperado como fatídico para Vinicius Jr.
El brasileño no solo terminó expulsado del encuentro, sino que su presencia en el inminente Clásico pende ahora de un hilo, añadiendo un nuevo capítulo a lo ocurrido justo antes del parón en el derbi contra el Atlético.
El punto de inflexión llegó en el minuto 72. El Bernabéu estalló de júbilo cuando Vinicius culminó en la red una brillante acción individual de Jude Bellingham. La euforia fue total: desde la celebración del propio delantero hasta un Mourinho desatado que recorrió la banda para fundirse en un abrazo con su jugador.
🟥 La 𝐫𝐨𝐣𝐚 𝐚 𝐕𝐢𝐧𝐢𝐜𝐢𝐮𝐬 por un tirón de pelo a Saliba. El árbitro anuló el gol y expulsó al brasileño tras la revisión VAR. #LALIGAEASPORTS #LaCasaDelFútbol https://t.co/kxAkMUQrLZ
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Sin embargo, la alegría duró lo que tardó Isidro Díaz de Mera en detener el partido. En pleno éxtasis madridista, el colegiado fue llamado a consultar el monitor del VAR para revisar la génesis de la jugada. El desconcierto se apoderó de la grada y, muy especialmente, de un Vinicius que, en cuestión de segundos, pasaría de la gloria a la calle.
Las pantallas revelaron el motivo: durante un intenso forcejeo por ganar la posición en el inicio del contragolpe, el brasileño tiró del pelo a Saliba. Una acción que Díaz de Mera reflejó de forma tajante en el acta del partido: expulsión en el minuto 73 "por tirar del pelo a un adversario, con el balón en juego, sin estar el balón en disputa entre ellos".
El colegiado no lo dudó, anuló el tanto y le mostró la cartulina roja directa al '7' blanco.
Incrédulo ante el desenlace, Vinicius estalló, agravando aún más su situación disciplinaria. El colegiado detalló que el brasileño, "después de haber sido expulsado y encontrándose aún en el terreno de juego, siguió protestando mi decisión, a voz en grito, dirigiéndose a la zona donde me encontraba con actitud agresiva".
En el mismo documento oficial, el árbitro especifica que Vinicius tuvo que "ser sujetado por compañeros de su equipo", aunque añade que no pudo "apreciar ninguna expresión concreta".
👀 Lo que no se vio de la 𝐫𝐞𝐚𝐜𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐕𝐢𝐧𝐢𝐜𝐢𝐮𝐬 𝐭𝐫𝐚𝐬 𝐬𝐮 𝐞𝐱𝐩𝐮𝐥𝐬𝐢𝐨́𝐧. #DeportePlus https://t.co/GWhQDZJYYc
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Un arrebato de impotencia frente a un Bernabéu encendido que complica sobremanera el panorama para el madridista. Tanto es así que, salvo que el club gane el pertinente recurso en los despachos, el brasileño se perderá el decisivo duelo frente al Barça en apenas dos jornadas.
Y es que en Chamartín sienten que llueve sobre mojado. Esta nueva polvareda llega con el recuerdo aún muy fresco del convulso derbi ante el Atlético de Madrid, donde el estamento arbitral y el uso del VAR ya dejaron un profundo malestar en la expedición blanca por varias decisiones altamente discutidas.
Lo sucedido ante el Villarreal no se analiza en el club como un hecho aislado, sino como la gota que colma el vaso de una crispación que viene incubándose desde aquel choque de máxima rivalidad.
Sin rueda de prensa
La indignación en el seno del Real Madrid por la actuación de Díaz de Mera era tal que el club tomó una decisión drástica tras el pitido final: impuso la ley del silencio. Ni José Mourinho ni ninguno de los jugadores de la plantilla comparecieron en rueda de prensa ni atendieron a los medios de comunicación como clara señal de protesta.
Un plantón en toda regla que, en el caso del técnico portugués, escondía además un motivo estratégico de peso.
José Mourinho, durante el Real Madrid - Villarreal.
Tal y como informó la cadena COPE, Mourinho prefirió morderse la lengua, consciente de que si se sentaba ante los micrófonos iba a decir lo que realmente pensaba del arbitraje.
Un estallido que le habría costado, casi con total seguridad, una dura sanción disciplinaria, y el luso no estaba dispuesto a exponerse a una posible sanción y perderse su sitio en el banquillo en los próximos compromisos ante el Sevilla y el Barça.