Alexia Putellas, en un partido con la selección española.

Alexia Putellas, en un partido con la selección española. Europa Press

Fútbol

Alexia Putellas, 32 años: "Los chicos pasan muchas horas en los videojuegos y ahora la mujer practica más deporte"

La exfutbolista del Barça se sinceró sobre la influencia del auge del fútbol femenino en la sociedad.

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Carlos Serrano
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La salida de Alexia Putellas del FC Barcelona este verano ha marcado el final de una etapa especialmente significativa para el club azulgrana. La centrocampista catalana se convirtió en mucho más que una referente de la sección femenina: su figura trascendió al conjunto de la entidad.

En 2021 hizo historia al convertirse en la primera futbolista en conquistar el Balón de Oro, un reconocimiento que volvió a recibir un año después, antes de ceder el protagonismo a su compañera Aitana Bonmatí.

Después de 14 temporadas defendiendo la camiseta del equipo en el que creció como futbolista, Alexia decidió emprender una nueva aventura.

La búsqueda de experiencias diferentes y de nuevos desafíos en la última fase de su trayectoria profesional la llevó a aceptar la propuesta del London City Lionesses y poner punto final a su etapa como azulgrana.

Su legado, sin embargo, va más allá de los títulos y los reconocimientos individuales. El crecimiento experimentado por el fútbol femenino durante los últimos años también ha permitido que jugadoras como Alexia se conviertan en referentes para nuevas generaciones.

Alexia Putellas, antes de un partido del London City Lionesses.

Alexia Putellas, antes de un partido del London City Lionesses. Reuters

Niñas y jóvenes que hoy pueden identificar a las grandes estrellas del fútbol femenino como modelos a seguir, algo que no era habitual cuando las actuales protagonistas comenzaron a dar sus primeros pasos.

El impulso de una nueva generación

En una entrevista concedida en 2021, Alexia recordaba las dificultades a las que tuvieron que enfrentarse las primeras mujeres que se abrieron camino en el fútbol.

"Las pioneras tuvieron que aguantar comentarios duros", explicaba entonces a El País, aunque destacaba su capacidad para mantenerse firmes ante las críticas cuando la pasión por el deporte estaba por encima de todo.

La futbolista también apuntaba hacia un futuro en el que la presencia de la mujer en el fútbol dejara de percibirse como algo extraordinario. Su deseo era avanzar hacia una situación de "naturalidad", en la que escuchar a una mujer decir que es futbolista no provocara ningún tipo de sorpresa.

Parte de ese cambio podía observarse, según explicaba, en los hábitos de los más pequeños. Alexia recordaba que durante su infancia era poco habitual encontrar niñas jugando al fútbol y que su presencia en este deporte todavía se percibía como algo fuera de lo común.

Por eso valoraba especialmente comprobar cómo esa realidad estaba cambiando con el paso de los años.

La exjugadora azulgrana también reflexionaba sobre la evolución de los hábitos de ocio de niños y adolescentes y señalaba que cada vez veía a más niñas practicando deporte.

"Creo que ahora mismo los chicos se pasan muchas horas en los videojuegos y, por el momento actual de la sociedad, la mujer practica más deporte", apuntaba Alexia, que también celebraba que "en los parques vea más a niñas que a niños jugando al fútbol".

Al mismo tiempo, lamentaba que la relación de los niños con el fútbol en la calle ya no fuera la misma que en generaciones anteriores. La imagen de los más pequeños jugando con un balón mientras sus padres observaban desde la distancia, habitual en sus recuerdos de infancia, comenzaba a ser menos frecuente.

Un crecimiento todavía con obstáculos

El fútbol femenino ha experimentado una expansión notable, tanto en repercusión como en seguimiento, pero Alexia advertía de que todavía quedaban barreras por superar para alcanzar una situación equiparable a la del fútbol masculino.

Una de las cuestiones que señalaba era la dificultad para acceder a determinados partidos. Mientras las competiciones masculinas cuentan habitualmente con una amplia promoción y una presencia televisiva consolidada, encontrar información o una retransmisión de determinados encuentros femeninos podía resultar mucho más complicado.

La propia Alexia ponía como ejemplo su experiencia personal. Explicaba que había podido encontrar en televisión partidos de categorías juveniles masculinas promocionados con semanas de antelación, mientras que en ocasiones tenía dificultades para seguir encuentros de otros equipos femeninos o de compañeras de profesión.

Su reflexión ponía de manifiesto una de las paradojas del crecimiento del fútbol femenino: mientras cada vez más niñas encuentran referentes en sus grandes estrellas, todavía existen dificultades para garantizar que esas mismas jugadoras puedan acceder con facilidad a los partidos de otras futbolistas y clubes.