Lamine Yamal, en rueda de prensa con el FC Barcelona.

Lamine Yamal, en rueda de prensa con el FC Barcelona. Europa Press

Fútbol

Lamine Yamal, 19 años: "A mi madre le dije un día que iba a ir al colegio pero no iba a hacer nada y ella no lo entendía"

El extremo del Barça habló en su día de cómo compaginaba los estudios con los entrenamientos y el pensamiento de sus padres.

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Carlos Serrano
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Lamine Yamal ya puede presumir de ser campeón del mundo. El futbolista nacido en Rocafonda conquistó el pasado domingo su primer Mundial después de imponerse a Argentina en la gran final.

Con solo 19 años, el extremo continúa avanzando a pasos agigantados en una trayectoria que ya empieza a ocupar un lugar destacado en la historia del fútbol, aunque todavía resulte prematuro hablar en esos términos.

El talento de Lamine comenzó a hacerse evidente desde muy pequeño. Su progresión fue tan rápida que debutó con el primer equipo del FC Barcelona con apenas 16 años, en una etapa en la que ya había decidido dedicar prácticamente todo su tiempo a su carrera deportiva.

Su irrupción en la élite ha despertado también interés por una faceta menos conocida: su formación académica durante los años en los que se convirtió en uno de los grandes talentos del fútbol mundial.

Lamine creció en Rocafonda, un barrio de carácter obrero de Mataró, en Barcelona. Allí comenzó su formación escolar y cursó la Educación Primaria en la Escola Pereanton, un centro conocido, entre otros aspectos, por su apuesta por la música. Durante esa etapa, el joven futbolista llegó incluso a aprender a tocar el trombón como parte de las clases.

Lamine Yamal, con el FC Barcelona.

Lamine Yamal, con el FC Barcelona. Europa Press

Posteriormente, completó la ESO mediante un sistema educativo adaptado a las necesidades de los deportistas de élite. Su formación se desarrolló a distancia a través de La Masía y con el apoyo de tutores especializados.

El propio jugador explicó en 2025 que llegó a tomar la decisión de dejar de acudir al colegio para poder centrarse plenamente en el fútbol.

"Un día le dije a mi madre: 'voy a ir al cole, pero no voy a hacer nada y voy a prepararme para el entrenamiento de la tarde'. Ella no lo entendía y me echaba broncas porque quería que estudiara; incluso, hasta el día en que debuté con el Barça seguía diciéndome que debía estar en clase. Al final comprendió que era mi sueño y me apoyó", relató entonces.

Durante la Eurocopa de 2024 también habló sobre sus estudios y contó que había llevado consigo los apuntes necesarios para terminar la ESO mientras disputaba el torneo, ya que tenía que afrontar los exámenes finales.

"Me hubiera gustado tener una carrera, pero no estaba hecho para eso. No me arrepiento de nada, fueron experiencias que me formaron", aseguró.

En cuanto a su siguiente etapa educativa, el futbolista explicó que tenía previsto afrontar los dos cursos de Bachillerato dentro de la modalidad de Humanidades. Frente a otras opciones como Ciencias, Ciencias Sociales o Artes, Lamine optó por un itinerario con materias como Latín y Griego.

Por aquel entonces, mientras compaginaba los estudios con el fútbol internacional, ya había protagonizado una actuación sobresaliente en la Eurocopa.

Con solo 16 años, fue una de las grandes sensaciones del campeonato, marcó un espectacular gol ante Francia en semifinales y terminó el torneo con cuatro asistencias. Su 17.º cumpleaños llegó, de hecho, un día antes de la final.

Un sistema educativo adaptado al deporte

Para poder continuar con su formación mientras desarrollaba su carrera profesional, Lamine estuvo vinculado a un centro educativo de Barcelona especializado en alumnos que practican deporte de alto rendimiento. La mayor parte de las clases se realizaban de forma online, lo que reducía considerablemente su presencia física en las instalaciones.

De acuerdo con personas relacionadas con el centro, sus visitas presenciales eran esporádicas y estaban principalmente relacionadas con cuestiones académicas concretas, como reuniones o entrevistas.

Fuera de los terrenos de juego y de las aulas, Lamine también ha cumplido algunos de sus objetivos personales. Entre ellos estuvo el de adquirir una vivienda para sus padres, una para su madre en el Maresme y otra para su padre en la zona alta de Barcelona.

Un gesto con el que quiso devolver parte del apoyo que ha recibido de su familia durante toda su carrera.

Ahora, con 19 años, Lamine Yamal ocupa un lugar privilegiado en la élite del fútbol mundial. Es una de las grandes figuras de la selección española y del FC Barcelona, pero el éxito no parece haberle alejado de sus raíces.

El futbolista continúa muy unido a su familia y mantiene cerca a buena parte del círculo de amigos que le acompañó durante su infancia en Rocafonda, mucho antes de que su nombre se convirtiera en uno de los más reconocidos del deporte.