José Naranjo

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José Naranjo, exfutbolista: "Reinvirtiendo ganancias, con una inversión de 50.000 euros tengo cinco pollerías"

El andaluz explica cómo ha construido una pequeña red de restaurantes a base de reinvertir beneficios y por qué considera que la clave del crecimiento está en rodearse de personas de confianza.

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Carlos Serrano
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José Naranjo ha trasladado al mundo de los negocios una de las máximas que aprendió durante su etapa en el fútbol: para crecer, hace falta un equipo.

El exfutbolista ha contado en el podcast Los Fulanos cómo ha convertido una inversión inicial de 50.000 euros en una red de cinco pollerías y ha explicado su particular filosofía empresarial, basada en la reinversión de beneficios, la delegación y la confianza en su círculo más cercano.

Su aventura empresarial comenzó en el sector de la restauración con una primera pollería ubicada en La Antilla (Huelva). El objetivo inicial era ambicioso: crear una marca propia y extenderla por la provincia de Huelva.

En menos de dos años, según relató el propio Naranjo durante la entrevista, el proyecto ya cuenta con cinco establecimientos. Y hay un detalle especialmente relevante: asegura que la expansión se ha financiado fundamentalmente mediante la reinversión de los beneficios generados por los propios negocios.

Naranjo pone el ejemplo como una demostración de que un negocio puede crecer sin recurrir necesariamente a grandes cantidades de financiación externa. Su estrategia pasa por limitar el riesgo y volver a poner en el proyecto parte de lo que genera.

"Si sabes utilizar el apalancamiento, evidentemente también vas a crecer, pero solo con reinversión", señaló. Su filosofía, añadió, responde a la naturaleza variable de este tipo de negocios: "No me gusta asumir demasiado riesgo con un capital muy elevado".

El modelo no es exactamente el mismo en todos los establecimientos. Naranjo explicó que cuenta con diferentes formatos en función de la ubicación y las características del local.

En Huelva dispone de un establecimiento orientado exclusivamente al take away, mientras que el de La Antilla ofrece un servicio más amplio, con desayunos, comidas, recogida de pedidos y cenas.

Las diferencias de formato también se reflejan en la inversión necesaria. Según Naranjo, abrir un establecimiento puede requerir alrededor de 70.000, 80.000 o 100.000 euros en algunos casos, dependiendo de factores como el local o el material utilizado.

En el caso del establecimiento de La Antilla, más completo, situó la inversión necesaria en torno a los 200.000 o 300.000 euros.

La clave, en cualquier caso, no estaría únicamente en cuánto dinero se pone sobre la mesa, sino en cómo se gestiona posteriormente el negocio.

Uno de los aspectos que más destacó Naranjo durante la conversación fue la gestión del personal. Para él, delegar resulta imprescindible cuando un proyecto comienza a crecer, pero hacerlo en las personas adecuadas es todavía más importante.

El exfutbolista asegura contar con gerentes y socios gerentes al frente de los diferentes establecimientos. Muchos de ellos son amigos de la infancia y personas de máxima confianza.

"Al final haces crecer un negocio y esos amigos de toda la vida van creciendo a tu lado", explicó. Una fórmula que, en su opinión, permite combinar crecimiento empresarial y relaciones personales.

Su papel se centra especialmente en áreas como la contabilidad, la organización y la automatización de procesos, mientras que otras personas se encargan de la gestión diaria de los establecimientos.

Para Naranjo, aprender a delegar es una condición indispensable para que una empresa pueda seguir creciendo.

Pero también puso el acento en la dificultad de elegir correctamente a quién se delegan las responsabilidades. "Saber a quién delegar también es bastante difícil", reconoció. En su opinión, esa decisión puede marcar la diferencia entre que un negocio sea rentable o termine fracasando.

El proyecto del pádel

La restauración no es el único sector en el que Naranjo ha decidido invertir. Durante la entrevista también habló de su proyecto relacionado con el pádel, otro negocio físico que ha desarrollado desde cero.

El complejo cuenta con cinco pistas indoor instaladas en una nave industrial de más de 2.000 metros cuadrados. El espacio incorpora además vestuarios y una zona de cafetería.

La inversión necesaria para poner en marcha un proyecto de estas características, según explicó, puede situarse aproximadamente entre los 220.000 y los 300.000 euros, aunque la cifra final depende de factores como la capacidad de negociación y el coste de los materiales.

Y, al igual que ocurre en otros centros deportivos, el negocio no depende únicamente de la ocupación de las pistas.

Uno de los puntos más llamativos de la conversación fue el papel que juega la hostelería dentro de un club de pádel.

Naranjo estima que el bar puede aportar alrededor del 25% de la actividad económica de un centro de este tipo, aunque matiza que depende del público, la ubicación y la capacidad del club para atraer clientes.

La lógica es sencilla: cuando las pistas no tienen una rotación suficiente, los ingresos complementarios de la cafetería pueden convertirse en una pieza importante para sostener el negocio.

"Si no tienes una capacidad grande de atraer a gente, las pistas no van a rotar tanto como uno quisiera", explicó. Por eso, considera que el bar funciona como un suplemento fundamental dentro del modelo.

Naranjo entiende sus empresas de una manera muy parecida a como entendía el fútbol: como un trabajo colectivo.

"Cuando tú tienes éxito es a través de un equipo. Tú solo no vas a ningún lado", resumió durante la entrevista.

Para ilustrar su argumento recurrió precisamente al deporte que marcó su carrera: "Messi solo hay uno en el mundo y es el que coge el balón y se va de todo el mundo, pero los demás tienes que jugar en equipo".

Su modelo empresarial parte de esa misma idea. Cada persona debe tener una función concreta, dominar un área determinada y asumir responsabilidades dentro de la estructura.

El empresario, mientras tanto, debe controlar aspectos esenciales como los gastos y los ingresos y asegurarse de que cada pieza funciona correctamente.

De momento, el exfutbolista ha encontrado en la restauración y el pádel una nueva vía profesional alejada del terreno de juego. Y su objetivo ya no parece ser marcar goles, sino hacer crecer una estructura empresarial en la que, como en el fútbol, el resultado depende de que todo el equipo funcione.