Julián Álvarez, junto con sus padres

Julián Álvarez, junto con sus padres .

Fútbol

Gustavo, padre de Julián Álvarez (26): "Es increíble la educación de la gente, sin vidrio, sin fosa, parecía que estábamos jugando"

El progenitor del argentino se mostró encantado con el recibimiento en su primera experiencia en España.

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Carlos Serrano
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El Atlético de Madrid acostumbra a mantener una relación muy estrecha con su afición. Después del último encuentro ante el Villarreal, los futbolistas rojiblancos se acercaron a la grada para agradecer el apoyo de los seguidores.

Hubo una excepción: Julián Álvarez. El delantero argentino, de 26 años, permaneció apartado del resto de sus compañeros y regresó directamente al vestuario.

La situación no es casual. Álvarez llegó al Atlético procedente del Manchester City en 2024 y tiene contrato hasta 2030, pero en los últimos meses ha dejado clara su intención de cambiar de aires. Su deseo sería vestir la camiseta del Barcelona, una postura que ha generado malestar tanto dentro del club madrileño como entre sus aficionados.

Diego Simeone explicó recientemente el motivo por el que el argentino no se acercó a la grada. Según el técnico, fue una decisión tomada por el propio Atlético: "Me comentaba la gente del club que el club decidió que no se acerque a la grada y su gente".

La intención era mantener al jugador alejado de los seguidores y llevarlo directamente al vestuario.

Curiosamente, la historia de Álvarez con los grandes clubes españoles viene de mucho antes. Cuando apenas tenía 11 años, el delantero ya tuvo la oportunidad de conocer de cerca el fútbol español y llegó a soñar con jugar algún día en uno de sus dos grandes equipos.

Julián Álvarez, en el banquillo.

Julián Álvarez, en el banquillo. Reuters

En 2011, Julián viajó a España acompañado por su padre, Gustavo Álvarez, después de recibir una invitación de Ramón Martínez, entonces responsable de las categorías inferiores del Real Madrid. Ambos pudieron presenciar en directo un Clásico entre el conjunto blanco y el Barcelona.

En una entrevista concedida a la Cadena 3 argentina, su padre relató la emoción que supuso aquella experiencia. Para la familia Álvarez era algo extraordinario, hasta el punto de describir la visita como un sueño hecho realidad.

Desde las gradas pudieron vivir el encuentro prácticamente a pie de campo y quedaron sorprendidos por la cercanía con la que se disfrutaba del partido.

Por aquel entonces, Julián ya tenía referentes muy claros. Admiraba a Leo Messi y fantaseaba con llegar algún día al máximo nivel, incluso jugando para alguno de los dos gigantes españoles, Real Madrid o Barcelona.

La invitación permitió además que conociera de cerca el Santiago Bernabéu y que viera el partido desde una zona próxima a la portería defendida por Iker Casillas.

Nadie podía imaginar entonces que aquel niño acabaría convirtiéndose en una de las grandes figuras del fútbol argentino. Más de una década después, Álvarez es protagonista, precisamente, de una de las situaciones más tensas de su carrera.

El deseo de marcharse

El distanciamiento entre el jugador y el Atlético se hizo especialmente evidente hace unos meses, cuando Álvarez habló públicamente sobre su futuro después de un partido de la selección argentina.

Sus declaraciones sorprendieron porque, lejos de negar los rumores, reconoció abiertamente que consideraba una salida del conjunto rojiblanco.

“Lo mejor para todos es una transferencia. Quiero cumplir mi sueño”, afirmó en una televisión argentina. Poco después, insistió en que había hablado con miembros del Atlético y que consideraba que un traspaso podía ser la mejor solución para todas las partes.

Sus palabras no tardaron en tener consecuencias. El Real Madrid también habría mostrado interés en hacerse con sus servicios y, según un comunicado del conjunto blanco, llegó a presentar una propuesta de 150 millones de euros el pasado 9 de junio. El Atlético rechazó esa oferta.

El Barcelona apareció posteriormente como otro de los grandes pretendientes, mientras que el Arsenal también se posicionó entre los clubes interesados en el delantero.

La afición, en contra

El posible desembarco de Álvarez en el Barcelona no ha sentado nada bien entre los seguidores del Atlético. El malestar quedó patente durante el último partido, cuando parte de la grada respondió con silbidos y abucheos cada vez que el nombre del argentino fue anunciado por megafonía o cuando apareció sobre el terreno de juego.

Álvarez tuvo que soportar un ambiente especialmente hostil, con los aficionados expresando de forma contundente su rechazo a sus declaraciones y a su intención de abandonar el club.

El atacante, serio durante buena parte de la jornada, no pudo evitar convertirse en uno de los grandes protagonistas de la noche, aunque por motivos muy alejados de lo deportivo.