Hansi Flick, en el amistoso del Barça ante el Birmingham.

Hansi Flick, en el amistoso del Barça ante el Birmingham. Reuters

Fútbol

El desafío de Flick va más allá de otro título: la trilogía de La Liga le situaría a la altura de Guardiola y Johan Cruyff

De retener el campeonato liguero, el alemán se convertiría en el tercer entrenador en la historia del club en ganar tres Ligas consecutivas.

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Hansi Flick afronta una temporada que puede marcar un antes y un después en su etapa al frente del Barcelona. El reto ya no consiste únicamente en volver a conquistar LaLiga ni en consolidar el proyecto iniciado con su llegada al banquillo azulgrana.

El de Heidelberg tiene ante sí la posibilidad de escribir su nombre en una página reservada hasta ahora a dos de las figuras más influyentes de la historia reciente del club: Johan Cruyff y Pep Guardiola.

El alemán ya ha logrado algo que parecía especialmente complejo cuando asumió el cargo: devolver al Barcelona la regularidad competitiva y el protagonismo perdido durante los últimos años.

Sus dos primeros campeonatos ligueros han reforzado la confianza en una idea de juego y en un proyecto que, más allá de los resultados, ha recuperado parte de la identidad que históricamente ha distinguido al conjunto azulgrana.

Ahora llega el siguiente paso. Si el Barcelona vuelve a conquistar el campeonato, Flick se convertirá en el tercer entrenador de la historia del club capaz de ganar tres Ligas consecutivas.

Una hazaña que sólo alcanzaron antes Cruyff y Guardiola, dos nombres que trascienden ampliamente la condición de entrenadores y forman parte del imaginario colectivo del barcelonismo.

Un desafío mayúsculo

Cruyff fue el primero. Al frente del denominado Dream Team, el técnico neerlandés conquistó cuatro campeonatos consecutivos entre 1991 y 1994.

Aquel equipo cambió la historia del Barcelona, no sólo por los títulos, sino por una manera de entender el fútbol que terminó convirtiéndose en una referencia mundial. La Liga fue, en aquel ciclo, la expresión más evidente de una hegemonía que transformó al club.

Johan Cruyff, en el banquillo

Johan Cruyff, en el banquillo .

Años después, Guardiola volvió a repetir la gesta. Entre 2009 y 2011, el técnico catalán llevó al Barça a tres títulos ligueros consecutivos en una etapa que todavía permanece como una de las más brillantes de la historia del fútbol.

Su equipo dominó España y Europa con una autoridad extraordinaria y convirtió cada temporada en una demostración de competitividad, talento y ambición.

Flick todavía está lejos de que su nombre pueda compararse en términos globales con los de Cruyff y Guardiola. La dimensión histórica de ambos exige perspectiva y una trayectoria mucho más prolongada.

Pero una tercera Liga consecutiva tendría un enorme valor simbólico. Le situaría dentro de un grupo exclusivo y demostraría que su Barcelona no fue simplemente un proyecto capaz de alcanzar un pico de rendimiento, sino un equipo con capacidad para mantener la excelencia.

Pep Guardiola

Pep Guardiola .

El camino, sin embargo, estará lleno de dificultades. El gran objetivo del club continúa siendo la Champions League, un torneo que el Barcelona no conquista desde 2015 y que se ha convertido en una de las grandes asignaturas pendientes de la entidad.

La presión será máxima y la exigencia del calendario obligará a Flick a encontrar un equilibrio delicado entre competir por todos los títulos y administrar los recursos de su plantilla.

Ahí aparecerá uno de los grandes desafíos de la temporada. La acumulación de partidos, las lesiones y la necesidad de mantener el nivel en diferentes competiciones pueden poner a prueba la profundidad del equipo.

El desafío de la Champions

Ganar LaLiga exige regularidad durante meses, pero hacerlo mientras se pelea por la Champions requiere una capacidad de gestión todavía mayor.

Flick tendrá que demostrar, por tanto, que puede evolucionar junto al equipo. El Barcelona ya no puede conformarse con una temporada brillante: después de recuperar la competitividad, el siguiente objetivo es convertirla en una constante.

Y repetir el campeonato supondría precisamente eso: confirmar que el club ha dejado atrás la irregularidad y vuelve a instalarse entre los grandes dominadores del fútbol español.

Imagen de Hansi Flick.

Imagen de Hansi Flick. Europa Press

La posible trilogía liguera tiene, además, una lectura que va más allá de la estadística. En un club acostumbrado a medir a sus entrenadores por títulos, estilo e impacto histórico, alcanzar tres campeonatos consecutivos situaría a Flick en un territorio reservado a figuras excepcionales.

No significaría igualar todavía el legado de Cruyff o Guardiola, pero sí compartir con ellos una distinción que pocos técnicos han podido alcanzar.

La temporada, por tanto, presenta una doble batalla. Barcelona quiere recuperar el trono europeo, pero Flick tiene la oportunidad de construir algo igualmente importante en el ámbito doméstico. La Champions marcará buena parte del juicio final, pero una nueva Liga podría convertir su ciclo en una etapa histórica.

El alemán ya ha ganado dos veces. Ahora persigue la tercera. Y con ella, algo mucho más grande que otro trofeo: la posibilidad de que su nombre empiece a aparecer junto al de Cruyff y Guardiola cuando se hable de los entrenadores que marcaron una época en el Barcelona.