Mariano Díaz celebra su gol contra el Getafe.

Mariano Díaz celebra su gol contra el Getafe. EUROPA PRESS

Fútbol

Mariano Díaz, 33 años: "Los profesores me reñían porque llegaba tarde del recreo por quedarme jugando al fútbol"

El delantero hispano-dominicano ha vuelto a resurgir participando en los tres goles del Alavés ante el Getafe.

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Guillermo Echeverría
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El fútbol es una cuestión de fe y de raíces. Pocos futbolistas profesionales ejemplifican esto de una manera tan persistente como Mariano Díaz.

El delantero hispano-dominicano, que actualmente milita en las filas del Alavés bajo las órdenes de Quique Sánchez Flores, ha atravesado años complicados de sequía y suplencias.

Sin embargo, su reciente e impactante resurgir en La Liga, tras coronarse como el MVP indiscutible con un golazo y dos asistencias frente al Getafe en Mendizorroza, demuestra que la chispa de aquel niño obsesionado con el balón sigue intacta.

Para comprender la inquebrantable fortaleza mental de un ariete que nunca baja los brazos, es necesario viajar al pasado, concretamente a sus primeros años de infancia en Premiá de Mar. Quienes conocen de cerca la trayectoria del atacante saben que su relación con la portería rival roza lo místico desde que apenas levantaba un palmo del suelo.

El propio Mariano lo confesó abiertamente durante una distendida entrevista concedida en junio de 2019 al diario MARCA, justo antes de afrontar una de sus etapas en el Real Madrid. "Los profesores me reñían porque llegaba tarde del recreo por quedarme jugando al fútbol", dijo.

Mariano Díaz celebra su gol contra el Getafe.

Mariano Díaz celebra su gol contra el Getafe. EFE

Esa desconexión de las aulas no era un acto de rebeldía ordinario, sino la consecuencia directa de una mente que solo sabía procesar el deporte rey. "No era un mal estudiante, pero me distraía todo el tiempo con el fútbol. Solo pensaba en eso", añadía el ariete con nostalgia.

Esa fijación absoluta no tardó en trasladarse al plano competitivo familiar. Mariano detalló cómo sus tardes se consumían entrenando de manera incansable junto a sus mayores, forjando su carácter rematador: "Recuerdo mi infancia jugando al fútbol con mi padre y con mi abuelo de manera constante".

Su abuelo Mariano, quien fuera futbolista amateur en los terrenos de juego catalanes, se convirtió en su gran referente y en el motor de su espíritu competitivo.

Años más tarde, en otra entrevista con Edu Aguirre, el atacante profundizó en esa adicción primitiva por perforar las redes contrarias, desvelando que su frustración infantil nacía si el balón no entraba: "Desde pequeño soñaba con ser futbolista profesional. El gol me creaba adicción; me iba cabreado a casa de niño aunque ganáramos los partidos si yo no metía un gol".

Hoy, defendiendo el escudo del Alavés a sus 33 años, Mariano parece haber recuperado esa misma voracidad de su niñez, demostrando al mundo del fútbol que la pasión pura de los recreos jamás se extingue.