Víctor Valdés celebra un gol en un partido del Barça.

Víctor Valdés celebra un gol en un partido del Barça. Captura de redes sociales.

Fútbol

Víctor Valdés, 44 años: "Los futbolistas vivimos una vida irreal. Con la lesión volví a tocar monedas y a pagarme un café"

El exportero del Barça reflexionó sobre la constante exigencia del fútbol profesional y reconoció que la rutina de entrenamientos puede ser agotadora.

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Carlos Serrano
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Víctor Valdés, uno de los nombres más ilustres de la historia del FC Barcelona, abrió una ventana a su vida profesional y emocional en una entrevista en la que repasó algunos de los episodios que marcaron su carrera.

El exguardameta reconoció que su trayectoria estuvo acompañada por una lucha interna constante. "Los futbolistas vivimos una vida irreal", afirmó, al explicar cómo la élite del deporte terminó alejándolo de la cotidianidad y, en cierto modo, de sí mismo.

Su grave lesión de rodilla, sufrida en 2014, supuso un punto de inflexión. "La lesión me hizo volver a la vida real, a pagar un café, a tocar monedas", explicó Valdés al recordar su proceso de recuperación en Augsburgo, donde pasó varios meses solo, con muletas y alejado del foco mediático.

El exfutbolista admite que cambiaría aquel día y, sobre todo, la jugada que terminó condicionando el tramo final de su carrera. "Si pudiera, cambiaría la jugada", lamentó.

La rotura del ligamento cruzado anterior no solo le apartó del Mundial de Brasil, sino que también precipitó su salida del Barça, una despedida que él mismo calificó de "no deseada".

Víctor Valdés en el banquillo del FC Barcelona

Víctor Valdés en el banquillo del FC Barcelona Redes sociales

La lesión le permitió, además, conocer la cara más fría del fútbol profesional. "Te has lesionado la rodilla… que pase otro. Tú ya no vales", recordó.

Una experiencia que, según sus palabras, se convirtió en una cura de humildad y en un recordatorio de que, cuando todo lo demás desaparece, la fuerza de voluntad es una de las pocas herramientas que quedan para seguir adelante.

Uno de los pasajes más reveladores de la entrevista llegó cuando confesó que no volvería a elegir la portería. "Me hicieron creer que servía para esto", aseguró Valdés, quien explicó que entre los 8 y los 18 años jugar bajo palos fue "un sufrimiento constante de algo que no me gusta hacer y que no entiendo".

La presión, el miedo y la incomprensión acompañaron sus primeros años en el fútbol. De hecho, llegó a plantearse abandonar este deporte a los 18 años, hasta que la terapia le ayudó a "ver la portería de otra manera".

Valdés también se mostró crítico con la exposición pública que acompaña a los grandes deportistas. "No me gusta la fama. Cuando se apague la luz, yo estaré con los niños", afirmó.

Ya retirado, su intención pasa por mantenerse alejado del ruido mediático y dedicar parte de su tiempo a enseñar y compartir sus experiencias con quienes comienzan su camino desde la honestidad del deporte base.

Durante la entrevista, el exguardameta también recordó algunos de los episodios más duros de su infancia, como la infección que sufrió a los 12 años y que llegó a poner en peligro su pierna.

Habló, además, de su carácter y de su relación con su mujer, Yolanda, a quien dedicó un particular reconocimiento: "Merece el mayor de los trofeos por aguantarme". También recordó los mensajes que recibe de niños, que asegura leer siempre.

Todo ello contrasta con un palmarés incontestable. Valdés conquistó tres Champions, seis Ligas, dos Mundiales de Clubes, dos Copas del Rey, dos Supercopas de Europa, seis Supercopas de España y cinco Trofeos Zamora.

También formó parte de la selección española que se proclamó campeona del mundo en 2010 y conquistó la Eurocopa de 2012.

Su etapa posterior como entrenador tampoco estuvo exenta de personalidad. Valdés dejó su sello con métodos poco convencionales, desde música techno a las diez de la mañana hasta un cartel de "cuidado con el perro" en su vestuario o una réplica de la Copa del Mundo presidiendo su despacho.

También sorprendió por sus críticas hacia su sucesor en la portería del Barça, Marc-André ter Stegen, al que llegó a considerar "mucho humo".

Ahora, con la perspectiva que aporta el paso del tiempo y alejado de los terrenos de juego, las palabras de Víctor Valdés adquieren una dimensión que trasciende el fútbol.

Su relato habla de salud mental, fama, presión e identidad, pero también de la dificultad de descubrir quién hay detrás del personaje. Su historia recuerda que incluso aquellos que parecen invencibles también libran batallas que rara vez llegan a verse desde fuera.