Gianni infantino, presidente de la FIFA.

Gianni infantino, presidente de la FIFA. Europa Press

Fútbol

Gianni Infantino, 56 años: "Mis padres me pedían que trabajara duro, fuera resiliente y que tuviera una actitud positiva"

El presidente de la FIFA, muy cuestionado por su idea de privatizar la Copa del Mundo, es uno de los hombres más influyentes del fútbol.

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Carlos Serrano
Publicada

Transcurrido el Mundial, Gianni Infantino sigue siendo uno de los nombres propios del planeta fútbol. A sus polémicas surgidas durante el torneo, se sumó su idea de privatizar la Copa del Mundo. Aunque lleva más de una década al frente de la FIFA, durante los últimos meses su figura se ha visto rodeada de nuevas controversias.

Aunque su rostro es perfectamente reconocible para millones de aficionados al fútbol, son muchos menos quienes conocen la historia personal de Gianni Infantino y la formación que le permitió abrirse camino hasta convertirse en una de las figuras más influyentes del deporte a nivel mundial.

Nació en marzo de 1970 en Brig, una localidad del cantón suizo de Valais. Hijo de inmigrantes italianos que se conocieron tras establecerse en Suiza, llegó al mundo en circunstancias especialmente complicadas.

Poco después de nacer sufrió una grave ictericia que obligó a realizarle una transfusión de sangre de urgencia. Su grupo sanguíneo era tan poco frecuente que fue necesario localizar a dos donantes en el extranjero para poder salvarle la vida.

Aquel difícil comienzo dio paso a una infancia marcada por el trabajo familiar y por una pasión por el fútbol que acabaría definiendo su trayectoria. Sus padres regentaban un quiosco en la estación de tren de Brig, donde vendían, entre otras publicaciones, La Gazzetta dello Sport.

Gianni Infantino, en un Congreso de la UEFA.

Gianni Infantino, en un Congreso de la UEFA. Reuters

El joven Infantino devoraba sus páginas mientras alimentaba una afición heredada de su padre. Desde pequeño siguió con entusiasmo al FC Sion y al Inter de Milán, los dos equipos de los que se declaró seguidor.

Como tantos otros niños, su primer sueño fue convertirse en futbolista profesional. Jugaba al fútbol siempre que tenía ocasión, aunque con el tiempo comprendió que no reunía las condiciones necesarias para alcanzar la élite.

Sin embargo, una redacción escrita durante la escuela primaria ya dejaba entrever el rumbo que acabaría tomando su vida. "Me gustaría ser futbolista o promotor del fútbol, pero probablemente más bien promotor del fútbol", escribió al explicar cuál era el trabajo de sus sueños.

Sus comienzos

Su interés por la gestión deportiva comenzó incluso antes de llegar a la universidad. Durante la adolescencia cofundó el FC Folgore, un equipo formado casi en su totalidad por hijos de inmigrantes, principalmente de origen italiano.

Allí asumió todo tipo de responsabilidades: buscaba equipaciones y material deportivo, organizaba los calendarios de competición y coordinaba entrenamientos y torneos amateur, convirtiéndose en el auténtico motor del club.

Tras finalizar el bachillerato, Infantino decidió estudiar Derecho en la Universidad de Friburgo. Durante su formación orientó sus estudios hacia el derecho deportivo, una especialización que le permitió combinar su interés por el ámbito jurídico con su pasión por el fútbol.

Aunque no había logrado hacer carrera sobre el césped, encontró en los despachos la oportunidad de desarrollar una trayectoria profesional ligada a las federaciones, la normativa deportiva y las grandes instituciones del fútbol.

Una vez graduado, comenzó a trabajar como consultor para distintas federaciones nacionales de fútbol. Más tarde fue nombrado secretario general del Centro Internacional de Estudios del Deporte (CIES), con sede en Neuchâtel, una institución cofundada por la FIFA dedicada a la formación y la investigación en gestión deportiva.

Ese cargo supuso un paso decisivo en su ascenso dentro del fútbol internacional y le abrió las puertas de las principales organizaciones europeas.

A esa trayectoria se suma otra de sus grandes fortalezas: domina seis idiomas -alemán, italiano, inglés, francés, español y árabe-, una habilidad que ha resultado especialmente valiosa en una carrera desarrollada dentro de organismos internacionales y en contacto permanente con federaciones de todo el mundo.

El pasado mes de abril, Infantino fue el encargado de pronunciar el discurso de graduación del Miami Dade College, una institución estadounidense caracterizada por su diversidad y por ofrecer oportunidades educativas a estudiantes de numerosos países.

El acto tenía un significado especial para el presidente de la FIFA. Como hijo de inmigrantes italianos que dejaron su país para construir una nueva vida en Suiza, aprovechó la ocasión para compartir su experiencia y animar a los recién graduados a perseverar ante las dificultades.

"Mis padres, que eran trabajadores, me dijeron que siempre trabajara duro, que siempre fuera resiliente y que siempre fuera positivo", recordó durante su intervención. Según explicó, ese consejo se convirtió en el pilar sobre el que construyó toda su carrera. "Y si haces eso, puedes lograr todo lo que quieras en la vida", añadió.

En la recta final de su discurso insistió en que nadie tiene el éxito asegurado, aunque defendió que el esfuerzo y la perseverancia pueden abrir oportunidades que, en un principio, parecen inalcanzables.

"No tienes derecho a nada, pero puedes lograrlo todo. Y puedes hacerlo si crees en ti mismo, si persigues tus sueños y, por supuesto, repito, si trabajas duro, si eres resiliente y si siempre, siempre eres positivo", concluyó.